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Hace dos años Helmut Sprengel, un alto funcionario de BASF, hizo las maletas, dejó atrás Alemania y se mudó con su familia a un destino inesperado que primero tuvo que ubicar en el mapa: Montevideo.

¿La razón? En 2014, BASF —la compañía productora de químicos más grande del mundo— decidió abrir una oficina en Uruguay para ofrecer servicios administrativos y contables a todas sus operaciones en las Américas. Y ahora le tocaba a Helmut el reto de dirigir la operación desde ese país.

“Acá el entorno es agradable, se puede vivir tranquilamente y hacer lo que quieras sin tener preocupaciones de seguridad o por congestión de transporte”, cuenta Helmut.

Pero hubo otro tema de peso en la decisión de BASF: la disponibilidad de mano de obra. La empresa logró consolidar una operación exitosa con una plantilla de 400 personas, en gran parte por las condiciones de seguridad para negocios que ofrece el país, manejo de otros idiomas y talento humano. “Aquí encontramos las personas calificadas que necesitamos para prestar nuestros servicios”, explica Helmut.

Otro caso similar ocurrió unos años antes, en 2009, cuando un uruguayo que llevaba 17 años viviendo en Dallas, Estados Unidos, y que había escalado de manera vertiginosa en la prestigiosa firma Humphreys & Partners Architects, decidió volver a su país. Walter Hughes y Virginia, su esposa, llegaron a la conclusión de que preferían que sus hijos crecieran en su país natal y no en Estados Unidos.

Al principio Walter tuvo que adaptarse profesionalmente, pero en 2011 llegó a un improbable acuerdo con Humphreys & Partners: abrir una oficina en Montevideo para ofrecer servicios arquitectónicos. Comenzaron con cuatro empleados y ya van por 50. La clave, según cuenta Walter, ha sido la calidad del talento. Aunque Humphreys tiene oficinas en India y Vietnam, donde la mano de obra es más barata, los diseños creativos del equipo uruguayo son preferidos en Dallas.

“Hoy no podemos tomar más gente porque no tenemos lugar físico”, dice Walter.

Las historias de Helmut y Walter son solo ejemplos de las 35 empresas internacionales que se han establecido o ampliado operaciones en los últimos años en Uruguay, convirtiendo a ese pequeño país en un hub para operaciones de exportación de servicios. La lista de empresas incluye varias multinacionales como Itaú, Roche, Globant, Abbott, Syngenta y Merck, entre otras.

 

Es el golazo de Uruguay: entre 2013 y 2017, las nuevas instalaciones o ampliaciones significativas de empresas habrían significado inversiones en torno a los US$308 millones, según estimados de Uruguay XXI, la agencia responsable de la promoción de exportaciones, inversiones e imagen del país.

Este éxito, sin embargo, no ha sido coincidencia.

Es el resultado de una suma de ventajas competitivas que ha generado el país a lo largo de los años —como estabilidad, marco regulatorio, calidad de vida— potenciadas por una sólida estrategia diseñada e implementada por Uruguay XXI, con apoyo técnico y financiero de un equipo del Sector de Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), especializado en promoción de exportaciones e inversiones.

“Países como Irlanda y Corea pueden exportar servicios de mucho valor agregado porque forman gente calificada, y apta para emplearse en servicios profesionales y tecnológicos”, dice el gerente del Sector de Integración y Comercio del BID, Fabrizio Opertti. “Para tener una visión global y poder operar y ofrecer valor en un mundo hiper conectado, la clave es el capital humano”.

El BID aprobó en 2011 un proyecto de US$10 millones para promover las inversiones y exportaciones de servicios en Uruguay, como también programas para capacitar e identificar talento. Desde entonces, el BID viene trabajando de la mano de la agencia Uruguay XXI para posicionar al país en América del Norte, Europa y Asia, a través de mapeos, eventos, misiones y planes técnicos de promoción e inversión.

 

Finishing Schools: una nueva forma para capacitar

Uno de los programas bandera de esta estrategia son los llamados Finishing Schools, a través de los cuales las empresas pueden obtener financiación no reembolsable de hasta el 70% del costo de capacitación en habilidades técnicas o blandas para sus empleados actuales y potenciales.

Hasta la fecha, el talento capacitado por los Finishing Schools es parte de la gasolina que impulsa a las empresas extranjeras a invertir y reinvertir en Uruguay.
Entre 2012 y 2019, Uruguay XXI y 212 empresas participantes han invertido US$4 millones en la capacitación de 7.300 empleados en sectores como el farmacéutico, salud, tecnologías de la información, servicios corporativos y de arquitectura e ingeniería civil.

Una de las empresas que ha sacado provecho de los Finishing Schools es Humphreys & Partners Architects, la cual es finalista del concurso para el diseño de la terminal de autos voladores de Uber, UBER Elevate 2018. El innovador diseño de la firma, el cual fue desarrollado en Uruguay y que compitió con otras cinco propuestas, está inspirado en una colonia de abejas.

 

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Este fue el proyecto finalista de la firma, desarrollado en Uruguay.

 

Globant, el unicornio argentino de tecnología, es otra empresa que ha recibido apoyo de los Finishing Schools en la concreción de “Code Your Future”, un programa de pasantías que permite a Globant capacitar e identificar futuros empleados. “Desde Globant creemos que la mejor forma de participar en esta transformación es generando talento”, dice Bernardo Manzella, gerente de país de Globant.

Los Finishing Schools han beneficiado a mujeres como Ana Berón, que creció en Casavalle, un barrio de bajos recursos de Montevideo, y que fue contratada por BASF después de recibir capacitación en gestión administrativa en la ONG Centro de Apoyo al Desarrollo Integral (CADI).

“Nunca imaginé que estaría en esta empresa. Yo me pude independizar, vivir en otro barrio, y ahora puedo devolverle a mi familia lo que me han ayudado”, expresa Ana, que desde que ingresó a BASF ha aprendido inglés y portugués, gracias a cursos que la multinacional le ha ofrecido.

Para acceder a los fondos de capacitación de los Finishing Schools, las empresas deben presentar una propuesta a Uruguay XXI en una de tres modalidades: creación de nuevos puestos de trabajo, mejoría de capacidades de los empleados, o creación de nuevas capacidades demandadas por la industria de los servicios globales.

 

 

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Smart Talent

Otro de los programas clave de la estrategia es Smart Talent, un portal en línea que brinda a los estudiantes y jóvenes profesionales oportunidades trabajo y guía para el estudio en servicios globales.

“Encontrá trabajo en empresas globales” es el llamado del portal, que en los últimos cuatro años ha publicado más de 2.200 oportunidades de trabajo de 315 empresas radicadas en Uruguay. En su mayoría, las ofertas de trabajo están relacionadas con tecnología o desarrollo web.

Lucía Flores, quien trabaja en Recursos Humanos para BASF, explica que “para nosotros ha sido muy útil. La cantidad de gente que ha venido a través del portal ha sido elevada y esperamos que siga así”.

Además del portal, desde hace tres años Uruguay XXI organiza Smart Talent Day, un evento anual para reunir a empresas y talento en el que han participado más de 5.000 personas y 140 empresas exportadoras de servicios e instituciones educativas. Durante los encuentros ofrecen a los participantes espacios de reuniones (“Meeting Area”), de charlas (“Smart Chat”) y de evaluación de hojas de vida (“CV Checking”).

El caso de Uruguay es un ejemplo de cómo los países de América Latina y el Caribe pueden aumentar la exportación de servicios, un sector en el que las empresas latinoamericanas están rezagadas frente a India, China y otros países asiáticos.

Las exportaciones de servicios de América Latina solo representan un 3,5% de las exportaciones mundiales de servicios. Pero como BASF, Globant, Humphreys y otras empresas han demostrado, una estrategia de promoción de inversiones bien estructura e implementada, que potencie los atributos diferenciales de un país, sí que puede hacer la diferencia.

 

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