blockchain costa rica

 

Es probable que hayas escuchado sobre una nueva tecnología llamada blockchain, o cadena de bloques en español. Si no sabes qué es, no te preocupes: a pesar de su popularidad, la búsqueda más frecuente en Google relacionada a esta tecnología es, precisamente, “¿qué es blockchain?”. 

En realidad, no es tan complicado entender cómo funciona. Básicamente es una base de datos cifrada y segura que se usa para transacciones y que no vive en un solo lugar, sino en muchas partes de internet. Se puede aplicar a todo tipo de operaciones, tales como seguimiento de paquetes, envío de dinero o cambio de divisas. Cuando alguien quiere hacer una transacción, la información de esa operación se cifra y se valida de manera independiente por una serie de usuarios, llamados nodos, que actualizan la base de datos y dejan un registro permanente de la transacción. Al día de hoy, se usa principalmente en el mercado de criptomonedas como bitcoin y otros fines financieros.

En Costa Rica, BID Lab —el laboratorio de innovación del Grupo BID— aprovechó esta tecnología para un uso diferente: asegurarse que los jóvenes encuentren el mejor trabajo posible para sus capacidades y experiencia. En alianza con la Fundación Monge y la empresa BanQu, esta iniciativa incluye una nueva metodología en la que cada joven crea una “ identidad económica” a través del blockchain, que contenga de manera segura e inmutable sus registros escolares y laborales.

El proyecto forma parte de una iniciativa que el BID apoya desde 2017, y que incluye entrenamiento e intermediación laboral para jóvenes. Como parte de este proyecto, encabezado por la Fundación Monge, se ha apoyado a 800 jóvenes de comunidades vulnerables para desarrollar habilidades socioemocionales y técnicas, de manera que encuentren buenos trabajos en empresas de alto renombre internacional, entre ellas varias Fortune 500.

El proyecto beneficia a tres grupos de jóvenes: aquellos que cursan una carrera técnica a nivel de secundaria; aquellos que acaban de terminar la secundaria o preparatoria; y aquellos que terminaron su secundaria, pero no trabajan ni estudian (conocidos como ninis).
 

¿Cómo funciona el proyecto? Mira este video:
 
 
 

El programa dura entre dos y tres años y consiste en una serie de apoyos en habilidades esenciales, como trabajo en equipo o manejo de frustración; cursos en habilidades para el empleo, como inglés o asistencia para escribir un CV; además de contribuciones económicas, mentorías, vistas a empresas e intermediación laboral para realizar pasantías. En gran medida, ha sido muy exitoso. El 90% de los graduados del programa está trabajando en empresas formales.

“A nosotros mismos nos sorprende cómo en tan solo dos o tres años de trabajar con ellos, con objetivos claros, los chicos y las chicas han logrado un nivel increíble”, dice Lourdes Brizuela Gutiérrez, directora ejecutiva de la Fundación Monge. “Antes de la intervención, muchos no estaban trabajando ni estudiando, y veíamos a muchos muy desmotivados. Ahora, tenemos a varios en empresas como Amazon, Procter and Gamble, o IBM”, comenta.  

Sin embargo, al implementar el programa, se logró identificar un problema crítico que enfrentan muchos de estos jóvenes cuando buscan un empleo: las empresas les solicitan un registro físico y verificable de certificados, títulos y experiencia laboral que validen sus habilidades, los cuales muchas veces no tienen.

Para las empresas, esto es fundamental para elegir a los candidatos con las habilidades que necesitan, pero resulta un proceso caro e ineficiente ya que necesitan invertir tiempo en verificar la información con cada institución académica o emisor del certificado. Por otro lado, muchos jóvenes talentosos y capaces no mantienen un historial organizado de sus logros o carecen de certificados que validen su experiencia o capacidades. Esto termina por excluir o subemplear a una enorme cantidad del talento juvenil, y priva, de igual forma, a las empresas de buenos trabajadores.
 

 

Miniatura

 

 

Este problema se puede resolver con blockchain. Toda la información relevante para el mercado laboral es almacenable de manera segura en un mismo espacio. De esta manera, los jóvenes pueden construir una “identidad económica” con cada avance que realizan a lo largo de sus estudios y trabajos, que puede ser consultado por las empresas cuando están buscando contratar. El modelo permite un ecosistema laboral seguro, privado, certificado y distribuido.

El piloto del proyecto de blockchain inició a mediados del 2018 y actualmente está en proceso de implementación. Para gestionar los registros de la cadena de bloques, la compañía BanQu creó una plataforma en la cual se han inscrito 665 jóvenes. En ella, pueden consultar y compartir sus certificados de bachillerato, sus certificaciones de inglés y, para aquellos que todavía están cursando sus estudios técnicos, los títulos de los que se gradúan. En los próximos meses, las empresas podrán subir los registros de los estudiantes que han completado una pasantía con ellas. También, la Fundación Monge certificará los cursos que completaron durante el periodo que les apoyaron.  

La plataforma entrega a los jóvenes el control de sus certificaciones académicas y laborales en un mismo espacio —las cuales han sido validadas y certificadas— sin importar dónde estén en el mundo. Son los únicos dueños de la información y pueden compartirla de manera segura y confidencial con las empresas que la soliciten.

 

 

Para la construcción del sistema, se consideró el aporte de todos los interesados — estudiantes, empleadores y agencias de gobierno— para asegurar una adopción exitosa del modelo. “Una lección importante fue hacer un hackaton para involucrar a los chicos. Porque si vas hacer algo para jóvenes, es importante incluirlos en el diseño. Es algo que pocos proyectos logran, pero que es fundamental”, dice Martiza Vela, especialista de BID Lab y encargada del proyecto. 

Incluso, se sumó a graduados de previas generaciones del programa de intermediación laboral de Fundación Monge en el diseño y co-creación de una serie de actividades. Éstas incluyeron realidad virtual y gamification para enseñar a nuevas generaciones de jóvenes cómo hacer uso efectivo de la plataforma de blockchain, basándose en su experiencia y los retos que enfrentaron cuando ellos buscaron trabajo. 

“Cuando les preguntamos a los jóvenes que han participado en este proyecto cuál es su mayor meta, todos nos contestan que su objetivo es ayudar a su familia y a su comunidad”, dice Lourdes Brizuela Gutiérrez, directora de la Fundación Monge. “Son tan talentosos, que el efecto multiplicador de apoyarles es enorme porque están pensando en sus papás, hermanos, en su cuadra y en su comunidad”.
 
Si quieres desarrollar tu propio proyecto con blockchain, tenemos una guía para entender lo que implica la tecnología y sus posibles usos. Descarga Blockchain: Cómo desarrollar confianza en entornos complejos para generar valor de impacto social de forma gratuita aquí.

 

Miniatura