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Para muchos de los jóvenes en comunidades rurales amazónicas en Brasil, su día escolar empieza y termina frente a una televisión. Se presentan cada día a un salón de clases, como en cualquier otra escuela del país, pero interactúan a través de un monitor con su profesor de asignatura, quien está a cientos de kilómetros de distancia en la ciudad de Manaos, capital del Estado de Amazonas. Cuando tienen una pregunta, lo hacen a través de un sistema digital y el docente les contesta en tiempo real. También tienen un profesor físicamente en el aula que les ayuda con sus asignaturas y que está para apoyar en diversas actividades. 

 

Posted by Centro de Mídias de Educação do Amazonas on Thursday, February 14, 2019

 

La clases no son masivas, tienen un máximo de 40 estudiantes y están compuestas por alumnos que se conectan desde múltiples comunidades rurales simultáneamente. “Los poblados que beneficia el programa son pequeños. Tendrán 1.000 habitantes, con 40 chicos en edad de educación secundaria en todos los grados”, nos dice Emiliana Vegas, jefa de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Cuando fuimos a visitar una de estas escuelas, iban estudiantes de otros pueblos para poder llenar el aula. Muchos jóvenes van 3 horas en barquito para tomar clases”, dice.

Mapa: ¿Dónde están las comunidades rurales a lo largo de la cuenca del Amazonas en Brasil?

 

Los profesores, por su parte, dan su clase desde un estudio de televisión en el Centro de Mídias do Amazonas en Manaos. Para ser parte de este cuerpo docente, los profesores fueron seleccionados y entrenados por el gobierno local. Cada uno de ellos es especialista en la clase que imparte, y  mientras tienen que apegarse a la currícula federal, tienen la flexibilidad para adaptar el contenido al contexto de sus estudiantes. 

“El método de enseñanza es diferente porque las clases son más dinámicas y llenas de recursos”, dice Paulo Henrique Gomes de Sousa, un estudiante de la comunidad Sagrado Corazón de Jesús en el Amazonas. “En clase, interactuamos con otras dos escuelas de municipios del Estado de Amazonas que tenían acentos y costumbres diferentes y, además, eran amplias las herramientas para tener un mejor aprendizaje”, dice.  

 

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En colaboración con el equipo del Centro de Mídias, los docentes diseñan su plan de estudio y lo transforman a un formato digital. Algunos usan caricaturas, otros videos y animaciones. En conjunto, el equipo del profesor a distancia y presencial ofrecen una educación de calidad a las comunidades rurales amazónicas de Brasil.

Esta estrategia de docencia a distancia empezó en 2007 en respuesta al enorme reto que representa educar a jóvenes en un país tan grande y diverso como Brasil. Por ley, todo joven tiene derecho a la educación básica y media, sin importar dónde estén. Pero en muchas comunidades rurales es difícil encontrar docentes de calidad que impartan todas las materias dado que están aisladas y poco pobladas.

 

 

Este problema afecta particularmente a las comunidades localizadas en la selva amazónica. El Estado de Amazonas es el más extenso de Brasil, con un superficie 4,5 veces más grande que la que cubre a Alemania. Existen 6.100 comunidades rurales a lo largo del río Amazonas, donde vive un cuarto de la población del estado. 

Para llegar a algunas de estas comunidades desde Manaos es necesario desplazarse por barco durante días. Previo a esta intervención, muchos de los estudiantes que querían cursar su educación media tenían dos opciones: mudarse a Manaos a completar su educación o dejar de estudiar por completo. 

Con el apoyo del BID, el Gobierno de Brasil impulsó la estrategia de teleducación para comunidades rurales dentro del marco del Programa de Aceleración del Desarrollo de la Educación de Amazonas (PADEAM), para mejorar la calidad de los servicios educativos y expandir el acceso a la educación básica y media. A través del apoyo, se construyeron 12 escuelas, se rehabilitaron otras 20 y se actualizaron 500 de las escuelas existentes para poder recibir el modelo de educación a distancia. 

Actualmente, más de 50.000 jóvenes de 6.000 comunidades rurales están siendo beneficiados con este programa, es decir, aproximadamente el 23% de los estudiantes de educación secundaria del Estado de Amazonas fuera de Manaos. Desde su lanzamiento en 2007, más de 300.000 jóvenes brasileños han formado parte de esta iniciativa, muchos de los cuales hubieran desertado su estudios. De acuerdo a una investigación del Instituto Brookings, entre el 2008 y el 2011 el programa contribuyó a reducir la tasa de deserción escolar en un 50%.  

 

 

“Una de las cosas interesantes es que el estado de Pará, que es el vecino de Amazonas y tiene retos similares, adoptó el mismo modelo y lo está expandiendo exitosamente”, dice Emiliana Vegas del BID. “Es muy prometedor no solo para Brasil, sino para otros países con comunidades remotas como son los andinos o el caribe”.

El programa es tan innovador que ha sido reconocido por algunas de los principales organizaciones de educación del mundo. En 2009 ganó un Learning Impact Award otorgado por IMS Learning Global Consortium, un WISE Award otorgado por el Gobierno de Qatar y un Premio Arede.
 
“El siguiente paso es que tengamos la evidencia rigurosa del impacto de la iniciativa que nos permita ir a otros países para ampliar la educación en zonas remotas”, dice Vegas. “Este proyecto es algo que estamos ofreciendo como una buena experiencia y que vemos como algo muy viable para otros contextos”, dice. 
 

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