Dos trabajadores de gestión de residuos

¿Cómo protegemos del COVID-19 a quienes mantienen nuestras ciudades limpias?

Todos sabemos ahora que mantener nuestras manos limpias es una de las formas más efectivas de evitar el contagio por coronavirus. Pero, ¿qué sucede cuando tu trabajo consiste en ensuciarte las manos?

Los trabajadores de gestión de residuos tienen que hacer eso todos los días para mantener limpias nuestras ciudades, no solo durante la pandemia actual, sino todo el tiempo. Están en contacto cercano con auténticas montañas de desechos formados por materiales donde el virus puede permanecer vivo durante mucho tiempo. Y el servicio que brindan es más necesario que nunca.

“En una situación de emergencia como ésta, la singularidad del virus es que se desarrolla y puede sobrevivir sobre superficies, y una acumulación excesiva de basura en la ciudad puede generar focos de permanencia del virus y propagación de la enfermedad”, explica Alfredo Rihm, especialista sénior en gestión de residuos sólidos de la división de agua y saneamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). “Hay que evitar esa acumulación, tanto dentro como fuera de las casas. Por eso es esencial mantener la continuidad de los servicios”.

Un estudio reciente publicado en el New England Journal of Medicine encontró que el coronavirus permanecía activo en las superficies durante varias horas. Si bien la cantidad de virus disminuye con el tiempo independientemente del material, el virus sobrevivía más tiempo en plástico y acero inoxidable que en cobre y cartón.

Concentración de coronavirus

La gestión eficaz de los residuos sólidos es un servicio básico que las ciudades necesitan para funcionar. A la luz de la situación actual, se vuelve crucial para manejar esta crisis de salud pública. Y todos tienen un papel que desempeñar.

Hay formas de mantenernos limpios a nosotros mismos y a nuestros hogares, al tiempo que ayudamos a los trabajadores de gestión de residuos a mantenerse seguros. Para Rihm, esto requiere crear "barreras adicionales" entre ellos y el virus. “Podemos eliminar los desechos de una manera que minimice el riesgo para los trabajadores que los recogen, envolviendo los residuos en dos o tres bolsas para evitar que ellos entren en contacto con superficies contaminadas”, explica el especialista.

Los trabajadores encargados de la eliminación de los residuos enfrentan un gran desafío. Incluso sin la actual pandemia, nuestra sociedad de consumo genera grandes cantidades de desechos. América Latina y el Caribe produjeron un promedio de 231 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos en 2016, lo que representa el 11% de la generación total del mundo. La descarga promedio per cápita de la región fue de 0.99 kg por día en 2016, la cantidad más alta después de América del Norte, Europa y Asia Central.

Ahora, cuando muchas ciudades han aconsejado a sus residentes que permanezcan en sus hogares y las empresas se han visto obligadas a cerrar sus puertas, los desechos urbanos contienen más materiales domésticos y de atención médica de lo habitual.

Si bien la lucha contra el coronavirus tiene lugar en todas partes, los hospitales y las instalaciones de atención médica están a la vanguardia. Allí y en otros lugares, los guantes desechables, las máscaras y otros equipos de protección personal (EPP) provocan la acumulación de desechos médicos en todo el mundo. Los hospitales y los centros de atención médica se están quedando sin suministros a medida que atienden a más pacientes, y todos los desechos hospitalarios deben ser eliminados de manera segura por los mismos trabajadores de gestión de desechos.

“Toda la población que se beneficia de un servicio de residuo tiene que ayudar a cuidar y proteger a los empleados de recolección, tienen que ser más generosos de lo habitual y entregarles la basura en una forma que minimice el riesgo para el empleado”, dice Rihm.


Para garantizar su seguridad, los trabajadores de residuos deben usar EPP y seguir prácticas de higiene adecuadas, al igual que los profesionales médicos. Estas medidas incluyen lavarse las manos con jabón durante al menos 20 segundos o usar desinfectante para manos con al menos 60% de alcohol antes de tocarse la cara, entre otras.

Prácticas sanas

Durante esta crisis mundial sin precedentes, los gobiernos y el público también deben apoyar a los recolectores de residuos municipales, ya que representan un componente clave de la lucha de los países contra el virus. Según datos del BID, la gestión de residuos sólidos representa hasta el 40% de los presupuestos municipales en América Latina y el Caribe.

Por lo tanto, los gobiernos deberían desarrollar regulaciones apropiadas para eliminar los desechos potencialmente contaminados y así evitar la propagación del virus. El diseño de planes de emergencia también ayudará a las naciones a abordar los desafíos institucionales, financieros y sociales relacionados con el coronavirus.

Los países han explorado diversas estrategias para proteger a los trabajadores sin interrumpir el servicio público esencial de recolección de residuos. En Estados Unidos, los trabajadores de desechos sólidos han recibido instrucciones de usar EPP, limpiar camiones y equipos, lavarse las manos regularmente y mantener prácticas de trabajo seguras.

El gobierno de Brasil ha aconsejado a las compañías de residuos que diseñen planes para controlar la propagación de la infección a través de prácticas administrativas, de ingeniería y de salud. La mayoría de los países están de acuerdo en que los desechos médicos contaminados con coronavirus deben tratarse por separado.

Para Sergio Campos, jefe de la división de agua y saneamiento del BID, esta pandemia muestra que podemos hacer mucho para prevenir el riesgo de quienes cuidan nuestro bienestar, al modificar nuestras rutinas y comportamientos diarios para beneficio de todos.

“Combatir la pandemia de coronavirus es una responsabilidad compartida. No solo debemos practicar una buena higiene y asegurarnos de que los desechos posiblemente contaminados estén sellados, sino también debemos apoyar a los trabajadores de desechos sólidos, ya que brindan este servicio vital para mantener nuestras ciudades limpias y saludables”, dice.
 
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