Código abierto que traspasa fronteras

Código abierto que traspasa fronteras

 

“Hay que dejar de redescubrir el hilo negro y reinventar la rueda”, dice Dinorah Cantú-Pedraza, titular de la Secretaría de Innovación y Participación Ciudadana de San Pedro Garza García, municipio del área metropolitana de Monterrey, en el norte de México. “Hay que ver qué ya existe, quién lo está haciendo bien y, en lugar de duplicar esfuerzos, hay que escalar esfuerzos”.

A lo que Cantú-Pedraza se refiere es a una innovación que cada vez más ciudades están llevando a cabo: el uso de software de código abierto en la administración pública.

 

 

Tradicionalmente, los gobiernos dependían exclusivamente de software comercial —que requiere de pago por el uso de licencias— y así ofrecían servicios digitales a los ciudadanos. Este software suele tener restricciones de uso y cualquier modificación o mejora está bajo el control exclusivo del desarrollador. Por el contrario, el software de código abierto revierte ese paradigma y cambia las reglas del juego: garantiza acceso al código fuente del programa a los usuarios, es decir, al corazón de la plataforma. La licencia de uso autoriza a cualquiera a ejecutar, copiar, distribuir, estudiar, cambiar o mejorar el software original, con el objetivo de fomentar la colaboración abierta.
 
Ante la revolución digital, los gobiernos de América Latina y el Caribe se están modernizando para lograr gestiones más efectivas, eficientes y abiertas. Hoy, Dinorah Cantú-Pedraza y muchos otros forman parte de una nueva generación de servidores públicos, apasionados por el uso de los datos, la tecnología, la inteligencia colectiva y la colaboración entre ciudades para resolver problemas públicos.

“Las ciudades de la región enfrentan problemas similares. Los problemas no tienen fronteras, las soluciones tampoco deberían tenerlas”, dice Cantú-Pedraza.


La conexión argentina


En 2018, la Secretaría de Obras Públicas de San Pedro Garza García inició un ambicioso proyecto para transparentar las obras que se estaban realizando en el municipio. Esta idea buscaba permitir que los vecinos supieran cuándo empezaban, terminaban y costaban las distintas obras públicas que se ejecutaban en la ciudad.

En una primera etapa desarrollaron una aplicación móvil que permitía a los responsables de obra actualizar el estado de la misma en la base de datos del municipio. Pero faltaba un elemento clave. “Ya teníamos los datos, pero no teníamos una plataforma para difundirlos”, dice Yadira Medina, secretaria de Obras Públicas de San Pedro. Ahora bien, ¿cómo solucionarlo? La respuesta estaba más al sur, en un proyecto llevado a cabo por la Ciudad de Buenos Aires. 

Hablando con sus colegas argentinos, Dinorah y su equipo se enteraron de que Buenos Aires ya había desarrollado BA Obras, una plataforma lanzada en 2017 para visualizar más de 900 obras públicas a lo largo y ancho de la ciudad, de acceso libre y gratuito, y enmarcada dentro de las políticas de código abierto del gobierno. “Fue como anillo al dedo, es justo lo que necesitábamos”, dice Yadira Medina.

 

 

Con apoyo de Buenos Aires y en solo un mes, el equipo de San Pedro adaptó el código a sus requerimientos y puso a disposición de los ciudadanos la nueva plataforma, demostrando que el código abierto tiene el potencial de mejorar el desarrollo social y económico de la región y que, además, la colaboración entre ciudades puede convertirse en una solución eficiente y ágil para los problemas que las afectan.

De hecho, hoy Buenos Aires está trabajando junto a otras diez ciudades, ocho en Argentina y dos en Brasil, para adaptar e implementar BA Obras. “El código es un código vivo. Se modifica de manera permanente en la medida que surgen mejoras a partir de la implementación de otras ciudades. Entonces, es una herramienta que está constantemente viva”, dice Soledad Zárate, coordinadora general de calidad institucional del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Más allá de otorgarle valor informativo a los ciudadanos sobre cómo y dónde están las obras públicas de su ciudad, la plataforma BA Obras —junto a similares iniciativas de código abierto— fomenta la transparencia y acerca el trabajo gubernamental a quienes habitan las ciudades. “Es generar transparencia a partir de una herramienta que el vecino puede utilizar para acceder a información que, en general, no está publicada. Lo que hace es democratizar la información que el Estado tiene, y pone al vecino en igualdad de condiciones”, dice Zárate.


Código para el desarrollo


El conocimiento ya no viene solo en forma de libro o en papel. Hoy, la transformación digital ha cambiado la manera en cómo aprendemos, difundimos y compartimos el conocimiento gracias a la penetración de internet en la región. Y el código es, sin duda, parte de ella. 

El BID fue la primera multilateral en reconocer a las herramientas de software como producto de conocimiento abierto, destacando el valor que tienen para impulsar proyectos como BA Obras. “El valor agregado de las inversiones del BID no es el dinero, sino el conocimiento vinculado a los proyectos de desarrollo”, dice Kyle Strand, especialista senior del sector de Conocimiento, Innovación y Comunicación del BID.

Así nació la iniciativa Código para el Desarrollo, un repositorio de herramientas digitales de código abierto que pueden ser utilizadas en la implementación de programas y proyectos para el desarrollo económico y social. De hecho, BA Obras se encuentra disponible en la plataforma, de manera que cualquier persona pueda descargar el código y adaptarlo a sus necesidades. 

 

Hasta la fecha, Código para el Desarrollo tiene referencias a 35 herramientas de código abierto, entre las que se encuentran una plataforma para la participación ciudadana, una herramienta de análisis de imágenes satelitales o un algoritmo para la clasificación de texto. Las herramientas publicadas en la plataforma pasan por un control de calidad antes de ser aceptadas para formar parte del repositorio, de manera que se garantice calidad y reusabilidad antes de liberar el código al público. Como parte de Código para el Desarrollo, el BID elaboró una guía para liberar proyectos de código abierto, con buenas prácticas sobre cómo documentar, analizar la calidad del código y elegir una licencia de uso.

“Código abierto no es lo mismo que reutilizable”, dice Kyle Strand. “No es solo la licencia, sino las condiciones necesarias de calidad que cualquier persona pueda verlo y adaptarlo. Código para el Desarrollo, del BID, es eso. Es fácilmente reutilizable para todos” .

¿Conoces algún proyecto que puede ayudar a las administraciones públicas de la región y que debería estar en Código para el Desarrollo? Nomina una herramienta usando nuestro formulario

Si quieres conocer más sobre código abierto y herramientas digitales, puedes visitar la web de Código para el Desarrollo o nuestro blog Abierto al Público