Desastres naturales

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Ayuda a América Latina y el Caribe para la gestión de los riesgos de desastres naturales

Los peligros y desastres naturales pueden causar impactos significativos en el desarrollo económico y social de América Latina y el Caribe. El BID se ha comprometido de prestar asistencia a los países a fin de que incorporen métodos adecuados de gestión de los riesgos de desastres naturales a su planificación nacional.

El Banco ha configurado un método integrado de gestión de los riesgos de desastres que pone énfasis en las acciones que se tomen antes de que un riesgo devenga en desastre e incorpora la adaptación al cambio climático. El Banco también trabaja con los países a fin de que se preparen mejor para hacer frente a las emergencias y refinen su respuesta ante ellas y desempeña, asimismo, una importante función de ayuda para que revitalicen sus esfuerzos de desarrollo tras los desastres y eviten las recaídas en la vulnerabilidad.

El BID asiste a los países para el diseño y puesta en práctica de planes de gestión integrada de los riesgos de desastres, que comprenden cuatro cauces principales de acción, a saber: definición de riesgos; prevención y mitigación; gestión del riesgo financiero; y fortalecimiento institucional para la preparación y la respuesta, y recuperación.

Definición de riesgos
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El BID considera que la evaluación de los riesgos de desastres y su análisis con las autoridades de los países constituyen un método esencial de formación de conciencia acerca de esta amenaza para el desarrollo y para instar a que los países asignen recursos al mejoramiento de su gestión de los riesgos. Por consiguiente, el Banco ayuda a los países de América Latina y el Caribe en la definición de las clases y magnitudes de los posibles impactos provocados por desastres naturales y que puedan afectar las inversiones en el desarrollo.

El Banco brinda asistencia técnica a los países miembros para el desarrollo de Indicadores de riesgos y gestión de riesgos,que les permiten la evaluación de sus vulnerabilidades materiales, financieras, socioeconómicas y ambientales, así como los riesgos naturales y de desastres y la medición y control de su desempeño en materia de gestión de los riesgos.

Además, respalda la realización de unaevaluación estratégica de riesgos, que constituye una determinación probabilística más pormenorizada de los riesgos, que define las zonas geográficas y los sectores en peligro, las máximas pérdidas probables provocadas por hechos catastróficos y los impactos económicos. Esta información ofrece a los países una orientación útil acerca de la prioridad relativa que ha de asignarse a la reducción de los riesgos de desastre y determina ámbitos de intervención específicos para el mejoramiento de la gestión de los riesgos a escala nacional, sectorial y local, incluyendo inversiones en prevención y mitigación.

Evaluación estratégica de los riesgos del país: 

Prevención y mitigación
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El Banco presta asistencia a los países de América Latina y el Caribe para la reducción de la vulnerabilidad y los riesgos a niveles aceptables, mediante el respaldo a las inversiones que eviten los efectos negativos de los riesgos y minimicen los desastres relacionados.

Esas actividades pueden ser, entre otras:

  • construcción de nueva infraestructura o refuerzo de la existente, a fin de que pueda resistir el impacto de los riesgos y desastres naturales, como instalaciones a prueba de vendavales, renovaciones, obras de control de inundaciones, estabilización de pendientes, y protección de costas y pantanos
  • fortalecimiento de las instituciones nacionales y locales y de la capacidad de prevención y mitigación
  • políticas y programas que orienten el desarrollo hacia una reducción de la vulnerabilidad, como la planificación del desarrollo material y la elaboración de normativas que comprendan la planificación y zonificación del uso de la tierra, códigos y normas de construcción
  • respaldo a la gestión comunitaria de los riesgos y programas de adaptación
  • educación y capacitación del público.
Preparación y respuesta, y recuperación
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Mejoramiento de la preparación para emergencias y de la respuesta ante las catástrofes naturales

El BID también ayuda a los países de América Latina y el Caribe en el mejoramiento de su preparación para actuar de manera rápida y eficaz en casos de emergencia desastrosa. Respalda el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la adopción de tecnologías de comunicación, la información y educación del público y la preparación y elaboración de planes de contingencia.

Inmediatamente después de ocurrido un desastre, el BID puede prestar asistencia a sus países miembros durante la etapa de emergencia, mediante la provisión de hasta US$200.000 en forma de donación para asistencia humanitaria, con objeto de financiar la atención a necesidades vitales como alimentos, indumentaria, albergue temporario y bienestar personal.

La reconstrucción después de desastres naturales

El Banco también puede suministrar hasta US$20 millones durante la etapa de rehabilitación, a fin de prestar asistencia para que un país se recupere de un desastre. Puede usarse esos recursos para financiar la evaluación de daños y necesidades, trabajos de limpieza y despeje y restablecimiento de servicios básicos e infraestructura crítica en su estado anterior al desastre.

Facilidad de respuesta inmediata a desastres naturales y otras emergencias causadas por desastres

El BID también trabaja en estrecho contacto con los países miembros y con otras instituciones durante la etapa de reconstrucción, a fin de revitalizar las actividades económicas y el desarrollo. El Banco respaldo con inversiones el restablecimiento de la infraestructura dañada y provisión de los servicios necesarios y salvaguardias para la población afectada, y a fin de asegurar la normalización de las actividades económicas, tomando en cuenta las lecciones aprendidas con el desastre, para evitar la recaída en la vulnerabilidad.

Gestión del riesgo financiero
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América Latina y el Caribe están sumamente expuestos a los desastres naturales, cuyo impacto financiero puede comprometer el desarrollo social y económico de la región. El BID ha configurado un Enfoque de gestión del riesgo financiero que está ayudando a los países de América Latina y el Caribe en el manejo de los riesgos financieros relacionados con los desastres naturales. El método se concibió de manera integrada y consta de tres líneas de acción principales, a saber:

 

 

INDICADORES

Los indicadores de riesgo de desastres y gestión de riesgos del BID permitirá a los países evaluar mejor el riesgo que afrontan los países en casos de desastre, y sirven como una guía útil para emprender acciones políticas y gubernamentales que tengan como propósito reducir las pérdidas humanas y los daños en infraestructura, así como las pérdidas financieras y económicas causadas por terremotos, inundaciones y otros fenómenos naturales.

El sistema de indicadores, desarrollado por primera vez en 2005 con el apoyo del Fondo Fiduciario de Múltiples Donantes para la Prevención de Desastres y el Fondo Especial del Japón, detalla las pérdidas económicas potenciales que un grupo de 17 países de la región podría sufrir en caso de un desastre natural y evalúa la eficacia de sus gobiernos en la gestión de estos riesgos.

INFORME DE LOS PAÍSES:

Contactos

LOS PELIGROS Y DESASTRES NATURALES

NombreCorreo-eArea

Hector R. Malarin                           hectormal @iadb.org                     Division Chief

Cassandra Rogerscassandrar@iadb.org Disaster Risk Management Lead Specialist

Sergio Lacambraslacambra@iadb.org Senior Disaster Risk Management Specialist

GESTIÓN DE LOS RIESGOS DE DESASTRES

NombreCorreo-eArea

Guillermo Collich

Guilermoc@iadb.org

Principal Financial SpecialistJuan Jose Durante

Juanjosed@iadb.org

Financial SpecialistJuan Martinez Alvarez

Jmartinez@iadb.org

Financial ConsultantAngela Rabanal

Angelado@iadb.org

Financial ConsultantAnnabella Gaggero

Annabellag@iadb.org

Project Assistant

El papel del BID durante desastres naturales inesperados

La principal finalidad de la participación del Banco en la esfera de los desastres naturales e inesperados es asistir a los países miembros a proteger eficazmente y resumir su desarrollo socioeconómico.

El Banco también procura ayudar a los países miembros a tomar medidas adecuadas para reducir o evitar las pérdidas que ocasionan todos los desastres. A pedido de dichos países, el Banco participará para aumentar la capacidad del país de tomar en cuenta su vulnerabilidad a los desastres en sus proyectos y programas de desarrollo y de dar una respuesta a ellos.

Son objetivos específicos la preparación para hacer frente a aquellos peligros que causan pérdidas de vida y daños en la infraestructura económica y el medio ambiente, y la prevención y/o la mitigación de esos peligros. En la asistencia a los países prestatarios afectados por desastres, se distinguen tres etapas: antes, durante y después del suceso.

ANTES DE UN DESASTRE, LA ASISTENCIA DEL BANCO SE CENTRA EN LO SIGUIENTE: 

  1. La Preparación para el Desastre tiene como finalidad reducir el efecto de éste, estructurando de antemano la capacidad de los países de hacer frente a la emergencia de manera rápida y eficaz;
  2. La etapa de Prevención y/o Mitigación del Desastre incluye medidas para impedir que un fenómeno natural o un peligro en potencia afecte en forma perjudicial a las personas, la infraestructura económica o el medio ambiente. 

Recientemente, el BID ha desarrollado un enfoque integrado con el fin de ayudar a los países a gestionar los riesgos de desastres naturales. El programa crea un fuerte incentivo para que los países inviertan en prevención y ofrece a los gobiernos una amplia gama de opciones financieras para superar la fase de emergencia de preparación y respuesta ante el acaecimiento del desastre.

DURANTE LA EMERGENCIA

La meta principal es la reducción al mínimo de las pérdidas de vida y bienes. Según el tipo de desastre y el estado de preparación, el Banco colaborará con el país solicitante en sus empeños por lograr objetivos prioritarios urgentes.

El Banco movilizará recursos para prestar al país solicitante asistencia oportuna en esferas de actividad tan urgentes como el despeje y la limpieza a fondo de la zona del desastre; la activación de los servicios ordinarios de emergencia; la atención a las necesidades esenciales de la población, que ésta normalmente obtiene por sí misma; y la toma de medidas relativas a la salud pública y el tratamiento médico. Al mismo tiempo, el Banco recogerá información sobre el desastre para prepararse para tomar otras medidas.

DESPUÉS DE LA EMERGENCIA

La etapa de rehabilitación tiene las finalidades siguientes:

  1. Reparar a la mayor brevedad posible los daños en la infraestructura de servicios;
  2. proporcionar servicios necesarios y seguridad a la población; y
  3. garantizar la normalización de las actividades económicas. 

En la etapa de rehabilitación, basándose en las conclusiones y recomendaciones relativas a la evaluación de daños formuladas por el personal de la Representación, las misiones especiales y expertos calificados, el Banco asignará prioridades al financiamiento de sus actividades de rehabilitación.

La rehabilitación deberá garantizar la continuación de toda obra o proyecto en ejecución que no haya sufrido grandes daños, de modo de poder alcanzar las metas buscadas y promover el desarrollo económico y social del país prestatario, salvo en casos en que, desde un punto de vista económico, resulte más conveniente abandonarlos.