El Banco Interamericano de Desarrollo y la reducción de la pobreza (Version Revisada)

Por Ruthanne Deutsch, Nora Lustig (03/98, POV-101r, En, Es) Vea también Pobreza y Desigualdad


Durante la década de los ochenta, la incidencia de la pobreza (moderada y extrema) aumentó en la mayoría de los países de la región. Aunque la pobreza ha disminuido durante la década en curso, no lo ha hecho de manera muy marcada. La experiencia de los últimos veinte años confirma que la incidencia de la pobreza sigue muy de cerca al ciclo económico pero aumenta más en épocas de crisis de lo que disminuye en los auges.

El crecimiento económico es un factor fundamental para reducir la pobreza. No obstante, la pobreza puede disminuir de manera más lenta de lo deseado si los niveles de desigualdad se mantienen. Por ejemplo, en algunos países una tasa de crecimiento anual per cápita del 3% llevaría a la erradicación de la pobreza extrema en alrededor de sesenta años; mientras que en otros países bajo condiciones similares, podría llevar más de doscientos años. Sin embargo, en la mayoría de los países de la región, el esfuerzo redistributivo necesario para erradicar la pobreza extrema no es muy grande: solamente sería necesario redistribuir de manera focalizada entre 0,5% y 1% del PIB.

Las perspectivas económicas en la región son hoy incomparablemente mejores que en el pasado. Sin embargo, por más que el crecimiento económico tendrá un impacto positivo sobre la lucha contra la pobreza, no debe olvidarse que pueden ocurrir crisis imprevistas (como las que tuvieron lugar en México y Argentina en 1995), o desastres naturales (como el fenómeno de El Niño) que implican caídas en la tasa de crecimiento del PIB y aumentos en la incidencia de la pobreza.

Por otra parte, existen algunas tendencias preocupantes en el ámbito de la desigualdad económica. En muchos países ha aumentado la disparidad salarial entre los trabajadores que han logrado niveles más altos de educación y aquéllos que no los han alcanzado. Al contrario de lo esperado, la demanda relativa por trabajadores no calificados no ha aumentado. Este fenómeno se ha debido a varias razones, entre ellas: restricciones legales sobre la movilidad laboral y el cambio tecnológico que requiere cada vez más mano de obra calificada. La merma en el número de empleos para trabajadores no calificados también se ha debido a la liberalización comercial; la globalización ha obligado a las economías de la región a competir con países donde el costo de la mano de obra es más bajo, como es el caso de China. Al margen de su causa, lo cierto es que de perdurar esta tendencia, la desigualdad económica en América Latina y el Caribe Cde por sí una de las más altas del mundoC podría continuar a los niveles actuales o incluso empeorar. Esto significa que dada una misma tasa de crecimiento económico, la reducción de la pobreza será más lenta.

¿Qué implican estas tendencias para las políticas públicas? Una de las consecuencias más importantes es que si el crecimiento económico moderno genera empleos que requieren mayores niveles de preparación , un ingrediente básico de la estrategia de lucha contra la pobreza es mejorar el nivel educativo de la población de menores recursos. Esto significa que no sólo será necesario aumentar el número de oportunidades educativas y la calidad de las mismas, sino que será igualmente imperativo promover la demanda educativa. Esto último quiere decir que se requerirán medidas para fomentar la permanencia de niños y niñas en la escuela, y favorecer el aprovechamiento de los conocimientos impartidos con medidas de apoyo a la salud y nutrición del menor. El apoyo a la salud reproductiva, así como la información sobre métodos anticoncenptivos y el acceso a los mismos, también son elementos esenciales de una estrategia orientada a aumentar la preparación del alumno para el trabajo en el sector moderno y mejorar la calidad de vida de la población.

Dado que la pobreza está fundamentalmente vinculada a la falta de acceso adecuado a activos productivos y financieros, las acciones para redistribuir la riqueza son de gran relevancia. Entre las iniciativas más importantes que pertenecen a este ámbito se cuentan la reforma agraria, los impuestos al patrimonio o la herencia, las privatizaciones que conlleven la redistribución de la propiedad y las políticas de vivienda y crédito.

Las acciones para mejorar el acceso de la población de bajos recursos a las oportunidades brindadas por el mercado son también un componente básico de la lucha contra la pobreza. Es esencial corregir las fallas del mercado de crédito, eliminar las prácticas discriminatorias en el mercado laboral y el sistema judicial, reducir las restricciones a la movilidad laboral, y asegurar los derechos de propiedad de la población más pobre. Otro componente importante de las estrategias para combatir la pobreza debe ser la ejecución de medidas para mejorar la calidad de vida de la población, tales como aumentar el acceso al agua potable y saneamiento.

Las estrategias también deben incluir medidas para ayudar a la población pobre a hacerle frente a las crisis económicas, los desastres naturales y demás adversidades inesperadas. A pesar de que los fenómenos de este tipo han occurrido con frecuencia y han ocasionado aumentos en la población pobre Cla cual se ve afectada desproporcionadamente por los mismosC, los gobiernos de la región no han podido responder de manera organizada a estas emergencias.

Por último, las medidas de protección social deben formar parte integral de las estrategias de lucha contra la pobreza. Estas medidas deben ser diseñadas para brindar apoyo a quienes no pueden participar en el mercado laboral: por ejemplo, la población pobre de tercera edad y los minusválidos. Los sistemas de seguridad y asistencia social de hoy no están bien equipados para proteger a estos grupos.

El Banco Interamericano de Desarrollo participa en la lucha contra la pobreza por medio de los préstamos y la asesoría técnica que otorga a los países de la región en las áreas arriba mencionadas. El análisis de la cartera que se realizó para este trabajo resaltó algunas áreas que debieran enfatizarse. Por ejemplo, el Banco podría elaborar proyectos que promuevan la permanencia de los niños en la escuela mediante programas de becas escolares a las familias de bajos recursos. El Banco podría cumplir una función pionera en el desarrollo de mecanismos para proteger a la población pobre de las crisis económicas, los desastres naturales, el desempleo, la vejez y las enfermedades. También sería conveniente establecer procedimientos rutinarios de evaluación de proyectos para seleccionar las iniciativas cuyos impactos sobre la pobreza sean mayores y, al mismo tiempo, descartar las ineficientes o ineficaces.

La contribución del BID no se limita a sus actividades de financiamiento y asesoría técnica. Abarca también una amplia gama de iniciativas de investigación, mejoramiento de la información y entrenamiento de personal, que contribuyen directa o indirectamente al objetivo de reducir la pobreza en la región.


Ultima actualización: 08/05/07

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