Promoviendo crecimiento con equidad: El Banco Interamericano de Desarrollo y la microempresa
(04/98, En, Es) Vea también Microempresa

Prefacio
En los últimos años los países de América Latina y el Caribe han llevado a cabo importantes reformas económicas, y como resultado están encarando una transformación y un crecimiento dinámicos. Sin embargo, todavía persiste un grave problema: de un total de 460 millones de personas, un tercio de ellas vive por debajo de la línea de pobreza. De ahí que la reducción de la pobreza ocupe un lugar central en el tema del desarrollo. Por consiguiente, debemos concentrar nuestra atención en los grupos sociales a los que no llegan los grandes proyectos y no comparten automáticamente los beneficios del crecimiento económico global. En este sentido merecen especial atención las 150 millones de personas que actualmente trabajan en pequeños negocios y microempresas en América Latina y el Caribe. La mayoría de estos empresarios son personas que viven por debajo de la línea de pobreza y más de la mitad son mujeres. Sus negocios se encuentran en las zonas urbanas, rurales y en todos los sectores de la economía. Estas personas representan un gran potencial para el crecimiento económico, el desarrollo social y el empleo en la región.
Sin embargo, solamente un pequeño porcentaje de estas microempresas tienen acceso a servicios financieros institucionalizados. Esta falta de acceso a los servicios financieros y a otros tipos de apoyo limita su crecimiento y no permite que desarrollen una gran parte de su potencial. Abordar esta restricción constituye actualmente uno de los desafíos más importantes para el desarrollo de las microempresas.
Por un largo tiempo será crucial el papel de las ONG que funcionan fuera del sistema financiero formal, debido a que constituyen un primer paso para la asistencia financiera organizada así como de otros tipos de asistencia a los microempresarios. Mi visión para el próximo siglo indica que el microfinanciamiento será provisto por una amplia gama de instituciones financieras formales que utilizarán los recursos procedentes del ahorro interno, de ofertas internacionales de bonos, conversión de activos financieros en valores, y préstamos locales e internacionales que estarán respaldados por un capital de base provisto por los inversionistas privados a través de las bolsas de valores. Los prestatarios tendrán acceso a préstamos, tarjetas de crédito, arrendamientos financieros y otros productos, y lo que es más importante, habrá una saludable competencia en el sector.
El cumplimiento de esta visión ayudará a desatar una importante fuerza que transformará social y económicamente a América Latina y el Caribe.
El Banco Interamericano de Desarrollo colaborará en cada una de las etapas de este proceso.
Luis Alberto Moreno,
Presidente del BID
Ultima actualización: 08/05/07