Estrategia para reducir la pobreza
(03/97, SOC-103, En, Es) Vea también Pobreza y Desigualdad
Esta estrategia (GN-1894-5) fue considerada formalmente por el Directorio Ejecutivo y la Administración del BID el 24 de febrero de 1997.
Extracto
Este documento describe primeramente una estrategia para los propios países y luego analiza las acciones que el BID debería llevar a cabo para ayudar a implementar dicha estrategia. Afirma que, desde el punto de vista del ingreso, la estrategia básica para eliminar la pobreza es ayudar a los pobres a recibir un ingreso. Una actividad importante que el gobierno debe realizar es la selección de políticas que induzcan al sector privado --fuente de la mayor parte del empleo-- a crear empleos mejor remunerados para los pobres. Pero el gobierno puede y debe hacer much más que esto. Además de crear una red the seguridad básica para los menos afortunados, puede satisfacer directamente muchas de las necesidades que definen un mínimo nivel de vida, incluyendo sistemas de acueductos y alcantarillado seguros, educación básica y acceso a los servicios de salud.
El informe examina las opciones existentes en temas como la agricultura, la microempresa, la construcción de infraestructura y la promoción de las exportaciones producidas con mano de obra urbana no calificada. También analiza otros temas como la formación de capital humano, y entre ellos la educación, la salud y los problemas relacionados con el género. Se incluye además una revisión de las actividades del Banco en áreas tales como la recopilación de información, la investigación de políticas, la programación de países, los préstamos y la asistencia técnica.
A continuación se presenta la Introducción del documento.
Introducción
La distribución del ingreso en América Latina ha sido siempre muy desigual, lo que implica que sus niveles de pobreza han superado holgadamente lo que podría esperarse en función de su ingreso per c´pita. La crisis de la deuda de los años ochenta agravó esta situación. Durante esa década, el ingreso cayó, se acentuó la desigualdad y el número de personas que viven en condiciones de pobreza aumentó por lo menos en 40 millones, o un 22%. La población en condiciones de pobreza que vivía en zonas urbanas y en ciertos países, como Brasil, Perú y varios de los países más pequeños de Centroamérica y el Caribe cuyas economías dependen de los recursos naturales, fueron los más perjudicados por la caída de los niveles de vida. A esos países le correspondió el 85% del total del aumento de la pobreza, aunque en ellos viviera menos de la mitad de la población de la región en 1980. En las zonas urbanas el número de pobres aumentó en casi 30 millones o sea el 70% del incremento total. La pobreza reflejó las circunstancias macroeconómicas. Los países que hicieron un ajuste inmediato y luego se recuperaron, como Costa Rica y Colombia, lograron reducir sus índices de pobreza durante la década. En cambio, tuvieron graves aumentos de la pobreza las naciones que se hundieron en un ciclo destructivo de inflación y recesión, como Brasil, Argentina, Perú y Venezuela, o que no pudieron establecer una estrategia de crecimiento eficaz, como Bolivia, Guatemala, Honduras y la República Dominicana.
Actualmente, y como la mayoría de los países se halla en proceso de recuperación después de la crisis, la reducción o el alivio de la pobreza se ha tornado una de las tareas más apremiantes que tienen ante sí la región y el Banco. Este documento tiene por objeto esbozar los rasgos generales de una estrategia para reducir la pobreza. Consta de dos secciones principales: primero, una descripción de la estrategia para los países y, segundo, un análisis de las acciones que debe emprender el Banco para asistir en su implantación.
Se debe aclarar que, dada la diversidad de las condiciones imperantes en la región, no existe un conjunto único de políticas que pueda aplicarse en todos los países. Este documento esbozará un enfoque general del problema de la pobreza, pero los detalles concretos de la aplicación de este criterio en sectores clave como el desarrollo rural, la microempresa, los pueblos indígenas, los fondos de inversión social y la situación de la mujer, estarán consignados en los documentos de estrategia sectorial. En los documentos de país y en las evaluaciones de pobreza se mostrará la forma de aplicarlo conforme a las necesidades y condiciones locales.
Para analizar claramente el problema de la pobreza debe, primero, acordarse qué se entiende por pobreza. Según la definición básica, es la falta de acceso o dominio de los requisitos básicos para mantener un nivel de vida aceptable. Esto significa que una persona es pobre si no tiene suficiente comida o carece de acceso a una combinación de servicios básicos de educación, atención de salud, agua potable, sistemas de saneamiento adecuados y un lugar de residencia seguro. Generalmente los economistas usan el ingreso como medida representativa de la pobreza porque brinda los medios para asegurar la atención debida a las demás necesidades básicas. Por tal razón, la mayoría de las estrategias para combatir la pobreza, incluida esta, dedican suma atención a la generación de ingresos como la principal solución del problema.
Desde el punto de vista del ingreso, la estrategia básica de eliminación de la pobreza consiste en ayudar a los pobres a ganar lo necesario para salir de esa situación. Para lograrlo, la economía debe aumentar el número de empleos disponibles y la productividad o el potencial de ingresos de los pobres que acceden a esos empleos. La mayoría de esos empleos se suscitará en el sector privado y corresponde al gobierno elegir las políticas que inclinen al sector privado a crear empleos mejor remunerados para los pobres.
El gobierno, empero, puede y debe hacer mucho más. Además de brindar una red de seguridad mínima para los menos afortunados, puede atender directamente muchas de las necesidades básicas que definen un nivel de vida mínimo. Cuando el sector privado no está en condiciones de crear empleos suficientes para reducir el nivel de pobreza, medido por el ingreso, el gobierno puede garantizar educación básica y acceso a servicios de salud para los pobres. También puede construir sistemas de agua potable y alcantarillado y garantizar la seguridad pública en los barrios pobres. En síntesis, el gobierno, mediante la provisión de bienes públicos, puede mejorar directamente las condiciones de vida de los pobres y esto puede contribuir sensiblemente a reducir la tensión social que sobreviene cuando la economía de mercado no incrementa los ingresos de los pobres.
Este documento examina las estrategias que ayudarán a los pobres a ganar lo necesario para salir de esa situación. Todas estas estrategias han de operar mediante el aumento de las remuneraciones o de los ingresos que puedan percibir los trabajadores pobres y no calificados.
Ultima actualización: 08/05/07