Informe sobre el Desarrollo Mundial 2000/2001: Lucha contra la pobreza

Al comenzar el nuevo siglo, la pobreza sigue siendo un problema global de enormes proporciones. De los 6.000 millones de personas que hay en el mundo, 2.800 millones viven con menos de US$2 diarios y 1.200 millones con menos de US$1 al día. Ocho de cada cien niños no llegan a los cinco años de edad. Nueve de cada 100 niños y 14 de cada 100 niñas que llegan a edad escolar no pueden ir a la escuela. La pobreza también es evidente en la falta de voz y de poder político así como en la vulnerabilidad extrema que muestran los pobres ante los problemas de salud, de dislocación económica, violencia personal y desastres naturales. El sentido de privación e injusticia para muchos se ha visto aumentado como consecuencia del flagelo de VIH/SIDA, de la frecuencia y brutalidad de los conflictos civiles así como de las crecientes disparidades entre países ricos y naciones en desarrollo.

El Informe sobre el Desarrollo Mundial 2000/2001: Lucha contra la Pobreza, (que sigue a otros dos Informes Mundiales de Desarrollo sobre la pobreza en 1980 y 1990) afirma no obstante que, en efecto, se pueden realizar importantes reducciones en todas estas dimensiones de pobreza; que la interacción de los mercados, las instituciones del estado y las sociedades civiles pueden controlar las fuerzas de la integración económica y el cambio tecnológico de modo de que sirvan a los intereses de los pobres y aumenten su participación en la prosperidad de toda la sociedad.

Es necesario que se tomen medidas en tres áreas complementarias: promoción de las oportunidades económicas para la gente pobre por medio del crecimiento equitativo, mejor acceso a los mercados y aumento de activos, facilitación del empoderamiento al lograrse que las instituciones del estado asuman una mayor responsabilidad ante los pobres y se eliminen las barreras sociales que excluyen a las mujeres, a los grupos raciales y étnicos así como a los que están en desventaja social; y se mejore la seguridad mediante la prevención y el control de los impactos económicos y se proporcionen mecanismos para reducir las fuentes de vulnerabilidad de que sufre la población indigente. Pero las medidas que tomen los países y sus comunidades no serán suficientes. Es necesario que haya medidas de carácter global para que se complementen las iniciativas nacionales y locales con el fin de lograr el máximo beneficio para los pobres del mundo.

Ultima actualización: 26/04/07