Cambio Estructural, Políticas Macroeconómicas y Pobreza en El Salvador

Desde fines de la década de los setenta, El Salvador ha experimentado profundas transformaciones económicas, políticas, culturales y sociales. En el ámbito económico, los cambios más importantes han sido el agotamiento del modelo agroexportador y la pérdida de importancia del sector agropecuario dentro de la economía nacional, así como la configuración de una nueva estructura productiva basada en actividades comerciales y de servicios, la cual está sustentada en buena medida en el ingreso masivo de recursos externos provenientes principalmente de las remesas que envían los salvadoreños viviendo en Estados Unidos.

El proceso anterior han ido acompañado de un cambio dramático en la composición demográfica y en la localización espacial de la población, resultado de los masivos movimientos poblacionales internos ocurridos durante la década pasada como producto del conflicto armado y de la grave crisis económica que registró el país en dicho período.

Los cambios anteriores, sumados a los efectos de las políticas de estabilización y ajuste

adoptadas desde 1980 han repercutido en la evolución y composición de la pobreza, así como en su localización geográfica. Durante la década de los noventa se ha registrado una reducción de la pobreza global, producto de la reducción experimentada en la pobreza urbana, ya que la pobreza rural sólo ha disminuído marginalmente.

Esta disparidad entre la evolución de la pobreza urbana y rural está estrechamente relacionada con el patrón de crecimiento registrado en la presente década, que ha estado fundamentado en el dinamismo de los sectores comerciales y de servicios, los cuales están localizados mayoritariamente en las zonas urbanas. Los pobres rurales no se han beneficiado del dinamismo global de la economía debido a que la mayoría de ellos, particularmente los hombres, trabajan en el sector agropecuario, el cual ha tenido un dinamismo marcadamente menor que el resto de la economía.

Este patrón de crecimiento dual, sumado a los cambios ocurridos en la inserción laboral de los pobres, explica tambien la evolución de la pobreza por género registrada en los últimos años. Durante el período 1991-1996 la situación de los hogares con jefatura femenina a nivel urbano y rural ha mejorado tanto en relación a su situación al inicio del período como en relación a los hogares con jefatura masculina. Esta situación tiene que ver con el hecho de que las mujeres, aún en las áreas rurales, trabajan fundamentalmente en actividades comerciales y de servicios, las cuales generan ingresos mayores que las actividades agrícolas. Otro factor que ha contribuído a tal fenómeno es que la proporción de hogares con jefatura femenina que reciben remesas familiares es mayor que los hogares con jefes hombres.

La evolución global de la pobreza en El Salvador refleja tambien la fuerte relación que existe entre crecimiento económico, evolución macroeconómica y pobreza. El aumento de la pobreza ocurrido en la década de los ochenta coincide con el ciclo económico contractivo, caracterizado por una profunda recesión y por el aumento de la inflación, así como con la implementación de una política macroeconómica con un claro sesgo anti-agrícola y con la ejecución de un costoso ajuste fiscal que se tradujo en una caída pronunciada del gasto social. La disminución de la pobreza registrada entre 1991 y 1995 coincide con el período de expansión vinculado con el ingreso masivo de recursos externos y con el proceso de reconstrucción post-bélica, y caracterizado por la expansión del empleo, por una notable estabilidad financiera y cambiaria, y por un aumento del gasto social (financiado en gran parte con fondos externos). Finalmente, el aumento de la pobreza registrado en 1996 coincide con el proceso de desaceleración económica, con la disminución de los salarios reales y con el aumento del desempleo.

En cuanto a su caracterización, la pobreza en El Salvador se distingue por su gran extensión y por ser un fenómeno mayoritariamente rural. Esta característica hace prácticamente imposible enfrentar el problema únicamente a partir de políticas de focalización, como es el caso en países donde la pobreza es baja, e impone la necesidad de elaborar una estrategia económica que incorpore al desarrollo global a las áreas rurales, ya que es ahí donde se encuentra concentrada la extrema pobreza. Además supone reactivar el sector agropecuario dada la gran dependencia de los hogares rurales pobres (sobre todo de aquellos con jefes de hogar hombres) de los ingresos provenientes de dicho sector.

Otra característica de la pobreza es que está localizada en las áreas rurales más distantes de los centros urbanos, las cuales tienen un enorme déficit de infraestructura económica y social y de servicios básicos. En este sentido, una reorientación de la inversión pública hacia dichas áreas que permita su incorporación al resto del país adquiere especial importancia en términos de una estrategia anti-pobreza.

Una tercera carácterística de la pobreza es que afecta particularmente a hogares con jefes de la tercera edad. Esta característica es importante ya que señala la necesidad de diseñar una estrategia doble que incluya, por una parte, medidas para aumentar la capacidad productiva de los pobres y para procurar su inserción en el mercado laboral; y por otra parte, medidas distributivas (compensatorias) dirigidas a aumentar los ingresos y a satisfacer las necesidades básicas de los hogares pobres encabezados por jefes de hogar que por su edad tienen pocas posibilidades de salir de la pobreza a través de su incorporación productiva al mercado de trabajo.

Una cuarta característica de la pobreza tiene que ver con las marcadas diferencias que existen entre los hombres y las mujeres en términos de categorías ocupacionales e inserción laboral. En el caso de las mujeres, una gran proporción trabaja como cuenta propia, típicamente en el sector informal, seguida de aquellas que trabajan como asalariadas permanentes. Respecto a los hombres, estos trabajan en su gran mayoría como asalariados permanentes, siguiendole en importancia los trabajadores por cuenta propia, generalmente vinculados a la producción agrícola de subsistencia. Esta diferencia entre hombres y mujeres es importante en términos de politica economica, ya que significa que ambos grupos tienen diferentes fuentes de ingreso provenientes de actividades económicas distintas. Además, muestra la importancia de aumentar los salarios reales de los pobres, dado que para muchos de ellos constituyen la fuente más importante de ingreso.

Ultima actualización: 16/01/07