Efectos de los cambios macroeconómicos y de las reformas sobre la pobreza urbana en Argentina

El notable mejoramiento distributivo de finales de los años cuarenta ubicó la desigualdad de los ingresos en un nuevo y favorable nivel, pese al desmejoramiento parcial de los primeros años cincuenta. La pobreza involucraba en este período a no más del 3% de los hogares urbanos. Entre 1953 y 1961, con la economía creciendo por encima de 2% anual por habitante, la desigualdad a nivel nacional aumentó moderadamente (alrededor de 5% del Gini), pero algo más (10%) para los hogares no agrícolas. Las mediciones posteriores de la distribución del ingreso -sólo de cobertura urbana o metropolitana- trazan un panorama de la desigualdad aproximadamente constante durante los años sesenta, época de un crecimiento económico significativo (Altimir, 1986). Hacia 1970, la pobreza absoluta abarcaba entre el 3 y el 4% de los hogares urbanos (Altimir, 1996b). Durante los años setenta la desigualdad se amplió (aproximadamente 15% del Gini), especialmente en la segunda mitad de la década, signada por la estabilización ortodoxa y reformas liberalizadoras. Esta evolución, conjugada con el crecimiento medio se tradujo en una tendencia a que la pobreza absoluta continuara aumentando, aunque moderadamente.

Entre 1980 y 1986 -el año de mejor funcionamiento económico de esta década crítica- la desigualdad urbana continuó aumentando (quizá tanto como un 8% del Gini). Este deterioro se acentuó en los años de la hiperinflación (1989/90). La rápida estabilización y recuperación de la economía de principios de los años noventa trajo consigo una reducción parcial de la desigualdad (en el mejor de los casos, hasta recuperar el nivel de 1986), pero posteriormente ésta retornó a agravarse, tanto durante la expansión de 1992/94 como durante la recesión posterior, inducida por el "efecto tequila" de la crisis mexicana.

Lo acontecido con la desigualdad y el nivel de actividad económica, en el contexto de la crisis, determinaron otra considerable elevación (casi duplicación) de la incidencia de la pobreza hacia 1986. La crisis hiperinflacionaria posterior la incrementó aún más, en magnitudes que se atenuaron con la posterior estabilización y recuperación de la economía. Sin embargo, durante la fase de crecimiento la incidencia de la pobreza no cayó significativamente por debajo de 10%, para terminar elevándose aún más durante la recesión post-tequila.

La pobreza absoluta es un rasgo significativo de la sociedad argentina sólo desde hace algunos años y la magnitud de su incidencia es comparativamente reducida. Ello sugiere que quizá sea de mayor significado social la incidencia de la pobreza relativa. Ésta, convencionalmente medida, era bastante inferior a un décimo de los hogares urbanos en los años cincuenta y sesenta (Altimir, 1996b), se elevó muy por encima de ese nivel en los setenta y se fue incrementando gradualmente hasta superar el 20% de los hogares urbanos.

Ultima actualización: 16/01/07