El Marco de la Gobernabilidad para la Gestión Ambiental Urbana
Existe un marco institucional para la Gestión Ambiental Urbana que está compuesto por normas, leyes, regulaciones, y las respectivas organizaciones que las manejan y que brinda una estructura para la gestión del medio ambiente, los recursos naturales y sus respectivos servicios en los entornos urbanos. Dicho marco, determina los mecanismos a través de los cuales los diversos actores interesados en, o afectados por, la problemática ambiental pueden administrar las mejoras para el medio ambiente y asegurar las sostenibilidad de los recursos naturales que influyen directa e indirectamente en la funcionabilidad de los centros urbanos. Por ejemplo, dichos mecanismos incluyen la participación pública en procesos de planificación y toma de decisiones, la supervisión y monitoreo ambiental auditada por terceros actores y la rendición de cuentas y de responsabilidad pública o social (social accountability). Estos mecanismos ayudan al desarrollo de un marco de gobernabilidad transparente y equitativo para la gestión ambiental y en consecuencia, un marco de gobernabilidad adecuado puede facilitar el camino hacia el desarrollo urbano sostenible.
A continuación se identifican los aspectos claves que el gobierno municipal, como actor fundamental para la resolución de la problemática ambiental urbana, puede tener en cuenta para consolidar un buen desempeño sobre el manejo de los recursos naturales y el medio ambiente, y en consecuencia, contribuir a la buena gobernabilidad ambiental:
- Cobertura, calidad y administración de infraestructura y servicios básicos: Con el propósito de asegurar una adecuada calidad de vida de los habitantes de un centro urbano, las instituciones y autoridades competentes deben trabajar para asegurar el acceso equitativo y la calidad en la provisión de la infraestructura y servicios básicos (Ej. agua, saneamiento, residuos sólidos, energía, área verdes). La administración adecuada y eficiente tanto de los recursos naturales y servicios ambientales, así como de la infraestructura y operaciones, influyen significativamente en la eficiencia de la gestión ambiental de una ciudad. Un ejemplo es la administración del agua encomendada a, o reguladas a través de entidades de orden municipal (Ej. Juntas Municipales de Agua, concesiones, etc.); tareas tales como la definición de tarifas, los métodos de cobros y el mantenimiento adecuado de la infraestructura son aspectos centrales de la gobernabilidad ambiental.
- Planificación y ordenamiento territorial: La capacidad de los gobiernos municipales para gestionar, implementar y regular procesos de planeación del territorio y el uso del suelo es fundamental para garantizar la sostenibilidad de la ciudad. La determinación de códigos de zonificación adecuados (i.e. usos del suelo permitidos, densidades urbanas, coeficientes de intensidad de usos, etc.) y la capacidad que tienen las autoridades municipales para implementar dichos códigos, son factores críticos para una buena gestión ambiental tanto en las áreas urbanas, en la periferia urbana y las áreas que se interrelacionan con zonas rurales, en las cuales se encuentra en buena medida el sustento natural de las ciudades. Un ordenamiento territorial débil normalmente conlleva a procesos de deterioro ambiental acelerado (Ej. Contaminación industrial que afecta directamente a comunidades, agotamiento de fuentes locales de agua, etc.) , mayores riesgos y vulnerabilidades (Ej. Asentamientos en zonas inestables o inundables, etc.), y consecuencias negativas para la salud ambiental. El ordenamiento territorial es asimismo crítico ya que está ligado a la programación de la infraestructura urbana como el transporte, el cual determina patrones de extensión de las ciudades, consumo energético y relativa movilidad de la población.
- Control ambiental en actividades productivas: La capacidad y efectividad que los gobiernos municipales tienen para regular las actividades productivas a través de instrumentos regulatorios o de control, tales como las licencias o estándares, entre otros, son determinantes en el control de la calidad ambiental de los centros urbanos. Los instrumentos de control comprenden principalmente leyes ambientales que se hacen operativas por medio de los reglamentos y normas municipales ambientales. Las normas pueden ser de dos tipos: normas de calidad ambiental (o de desempeño) y normas de emisiones ( final del tubo o normas tecnológicas para la adopción de tecnología limpia y la reducción de las emisiones contaminantes). Ambas normas de desempeño y de tecnologías se hacen cumplir a través de multas y sanciones por incumplimiento. También dentro de estos mecanismos encontramos los procesos de licenciamiento y análisis ambiental (que incluye Evaluación de Impacto Ambiental, Evaluación Ambiental Estratégica y otras), los cuales han sido incorporados ampliamente en la legislación ambiental de los países latinoamericanos y son utilizados a nivel municipal como parte del proceso de aprobación de proyectos públicos y privados. Paralelamente, los sistemas de información ambiental y los acuerdos voluntarios (o de certificación) son instrumentos que los municipios de la región están utilizando con mayor frecuencia para reforzar sus actividades de control ambiental.
De manera complementaria, las autoridades municipales cuentan con instrumentos económicos debidamente reglamentados en las leyes locales, los cuales abarcan una serie de mecanismos para promover prácticas ambientalmente sustentables; estos mecanismos incluyen impuestos, subsidios, tarifas por servicios, cargos por contaminación, cargos por licenciamiento, permisos transables, entre otros. El objetivo de los instrumentos económicos en el sector urbano-ambiental es crear los incentivos necesarios para producir prácticas y comportamientos deseables tales como la conservación de recursos naturales, la mitigación de impactos ambientales y la introducción de tecnologías ambientales. Estos instrumentos permiten incorporar los costos sociales y ambientales en el precio de los bienes, servicios o actividades y envían señales de mercado sobre los costos ambientales a las industrias, los usuarios de servicios urbanos y consumidores urbanos en general. En la administración municipal, la aplicación de instrumentos económicos es vital para la generación de ingresos municipales que a su vez sostienen los servicios municipales y actividades de planificación, regulación y monitoreo de políticas, proyectos y programas. De igual manera, los instrumentos económicos bien diseñados, aplicados y utilizados de manera complementaria a los instrumentos de comando y control pueden llevar a resultados satisfactorios en el cumplimiento de objetivos ambientales.
- Capacidad Institucional de los gobiernos municipales (administrativa, financiera y técnica): Las políticas ambientales locales son combinaciones dinámicas de intenciones, reglas, acciones, incentivos y conductas. Para una adecuada formulación de políticas se requiere tomar en cuenta múltiples factores y prestar atención no simplemente a la formulación de objetivos y metas apropiadas. Se requiere además, que la asignación de recursos institucionales para alcanzar los objetivos y metas propuestos sea explícita. Idealmente, el análisis de las capacidades de formulación de políticas ambientales urbanas debería estar íntimamente ligado al proceso de implementación de las mismas. Para una adecuada formulación de políticas se requiere tomar en cuenta múltiples factores y prestar atención no simplemente a la formulación de objetivos y metas apropiadas. Se requiere además, que la asignación de recursos institucionales para alcanzar los objetivos y metas propuestos sea explícita.
Las capacidades administrativas y financieras de los gobiernos municipales son factores primordiales para la gestión ambiental así como para el desempeño económico y social. Estas capacidades están determinadas, por ejemplo, de acuerdo a las designaciones presupuestales y la aplicación adecuadas de instrumentos económicos ambientales. En la medida que las ciudades tengan capacidad para generar y administrar sus propios recursos para la gestión del medio ambiente y los recursos naturales, el perfil de la agenda ambiental en relación al desarrollo local puede lograr consolidarse y contribuir a la sostenibilidad de la región. Adicional a los instrumentos tradicionales para el control ambiental, existen instrumentos de gestión y finanzas para el manejo ambiental tales como las licencias de construcción, las transferencias fiscales o las ordenanzas; estas últimas, por ejemplo, inciden en la capacidad de un gobierno municipal para captar recursos que pueden destinarse a actividades de la gestión ambiental urbana. puede lograr consolidarse y contribuir a la sostenibilidad de la región. Adicional a los instrumentos tradicionales para el control ambiental, existen instrumentos de gestión y finanzas para el manejo ambiental tales como las licencias de construcción, las transferencias fiscales o las ordenanzas; estas últimas, por ejemplo, inciden en la capacidad de un gobierno municipal para captar recursos que pueden destinarse a actividades de la gestión ambiental urbana.
Otro factor clave en la gestión urbana ambiental en Latinoamérica es la relación entre las autoridades centrales y los gobiernos municipales. El gobierno central ejerce una influencia directa sobre las políticas, programas y proyectos municipales, bien sea a través de las agencias ambientales o de planificación, los departamentos sectoriales o los ministerios. Dicha influencia varía de acuerdo a los niveles de descentralización y estructuras gubernamentales en cada país (Ej. provincias, departamentos, regiones, etc.) y en muchos casos puede facilitar u obstaculizar la protección y administración de los recursos naturales y el medio ambiente. Por ejemplo, el gobierno central y los municipios se relacionan a través de la designación de responsabilidades, convenios y transferencia de competencias y recursos presupuestales establecidas en leyes y reglamentos. En consecuencia, la buena coordinación entre gobierno central y autoridades municipales es esencial para lograr una gestión ambiental efectiva.
Por otra parte y como resultado de la descentralización en varios de los países de Latinoamérica los gobiernos municipales (compuestos por agencias y unidades municipales, mancomunidades asociaciones de municipios, entre otros) se han convertido en actores clave de la gestión ambiental urbana. No obstante, la delegación de competencias a las municipalidades no se ha visto siempre acompañada de la asignación de recursos o de estímulos suficientes que permitan a los gobiernos locales incrementar sus capacidades técnicas y financieras.
Al interior de los municipios, el desempeño de los gobiernos municipales está determinado en gran parte por el liderazgo y la voluntad de las autoridades de impulsar una agenda ambiental efectiva. Una gestión ambiental eficiente requiere contar con el compromiso de las autoridades a fin de asegurar que las capacidades de gestión en las unidades encargadas de la gestión ambiental local sean apropiadas en sus diferentes niveles incluyendo los recursos humanos, técnicos y tecnológicos. Adicionalmente, los gobiernos pueden fortalecer sus capacidades técnicas a través de mecanismos para la coordinación intersectorial (tanto a nivel horizontal, con agencias locales, como a nivel vertical, con agencias regionales, nacionales e internacionales) y la puesta en marcha de alianzas institucionales, incluyendo la sociedad civil y el sector privado.
- Participación de la sociedad civil y el sector privado: La capacidad de los gobiernos municipales de generar y fortalecer ámbitos y procesos participativos para que la sociedad civil y el sector privado tomen parte en la planificación y toma de decisiones, es esencial para consolidar la gobernabilidad ambiental. Dada la transectorialidad y complejidad de la gestión ambiental urbana, es importante generar flujos adecuados de información, comunicación y coordinación entre los diferentes actores (al interior del mismo municipio, entre municipios y entidades del gobierno central o regional, y entre municipios y sector privado y sociedad civil). Por ejemplo, las alianzas, acuerdos bilaterales y multilaterales entre los diversos actores que interactúan con el medio ambiente son una respuesta organizacional a la dimensión transversal de la gestión ambiental. Por otra parte, las municipalidades pueden incrementar su legitimidad a través de procesos transparentes y participativos de consulta pública, difusión de información y de apertura hacia las organizaciones no-gubernamentales y grupos comunitarios en la toma de decisiones en las diferentes fases el proceso de gestión. Adicionalmente, los gobiernos municipales deben contar con mecanismos para promover y establecer alianzas con el sector privado para asegurar una mejor calidad ambiental y cumplimiento de las regulaciones. Tales mecanismos incluyen programas voluntarios (Ej. Sellos verdes) y programas sectoriales de responsabilidad y eficiencia ambiental cual fortalece la legitimidad y credibilidad de la acción gubernamental y empresarial. En este contexto, el sector privado ha asumido de manera creciente el liderazgo en la introducción de tecnología ambiental y la implementación de medidas voluntarias para el control ambiental y ha demostrado ser un agente importante de cambio e innovación en materia ambiental.