Seminario: Rompiendo el ciclo de la pobreza
Trescientos funcionarios y expertos analizaron hoy en el marco de la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo los beneficios del cuidado de la niñez temprana para el desarrollo económico y social y la reducción de la pobreza y la desigualdad en América Latina y el Caribe.
"El costo de los programas para la infancia no es un gasto, sino una inversión en el futuro de nuestras comunidades", afirmó el presidente del BID Enrique V. Iglesias en la inauguración del seminario "Romper el ciclo de la pobreza: Invertir en la infancia".
"Razones éticas y sociales señalan que invertir en los niños para evitar la transmisión intergeneracional de la pobreza es la mejor inversión para la región", dijo Iglesias. "El Banco busca promover una alianza política, financiera y social para encarar objetivos más ambiciosos en este campo".
Iglesias agregó que el BID espera realizar 60 operaciones en favor de la infancia y la juventud en el próximo quinquenio para mejorar la condición de los niños pobres, acción que tendrá un consiguiente efecto multiplicador en la sociedad.
Un video realizado por el Banco mostró a los participantes estadísticas e imágenes sobre la magnitud del problema de los niños desamparados en la región y algunas experiencias encaradas.
Cuatro de cada diez niños de hasta ocho años --unos 45 millones-- que viven en la pobreza en América Latina y el Caribe podrían verse destinados a continuar en la indigencia y repetir la experiencia de sus padres si por falta de atención su capacidad para aprender quedara menguada y tuvieran que resignarse en el futuro a tareas poco remuneradas.
Estudios y proyecciones del BID y de otras organizaciones evidencian que las inversiones en la temprana infancia, al erradicar el problema del desarrollo en sus raíces, rinden altos beneficios para los niños y sus comunidades y ahorran costos sociales posteriores.
"La pobreza no es sólo bajos ingresos. El alcance y la relevancia de quebrar el ciclo de la pobreza mediante intervenciones en temprana infancia requiere un enfoque más amplio", dijo el Premio Nobel de Economía Amartya K. Sen, orador principal del seminario. "Debemos ver al desarrollo como un proceso general de expansión de la libertad humana. La calidad de vida que disfrutamos debe contemplar las alternativas substantivas y las opciones de que disponemos en nuestras vidas".
"La salud, la educación pública y otras medidas que ayudan a poner fin al ciclo de empobrecimiento básico, deben ocupar un lugar central en un enfoque integrado de desarrollo. La mortalidad infantil, que todavía reclama un asombroso número de vidas, debe considerarse un empobrecimiento en sí misma", añadió. "Una buena infancia prepara a la persona para encarar una vida fructífera y ser económicamente productiva y también para ser una buena ciudadana".
La directora de la Organización Mundial de la Salud, Gro Harlem Brundtland, manifestó en los comentarios finales del seminario su optimismo por la conciencia alcanzada internacionalmente sobre la efectividad y dimensiones económicas de las estrategias de desarrollo infantil.
Entre los invitados al seminario se contaron también la representante del Congreso Nacional de Guatemala Manuela Alvarado López; la directora de Programas Económicos de Carnegie Endowment for International Peace Nancy Birdsall; la ministra de Relaciones Exteriores de Barbados Billie Miller; Robert Myers, ex-copresidente del Grupo Consultivo para la Niñez y el gerente general del Banco Central de Colombia Miguel Urrutia.
El seminario realizado por el BID fue coauspiciado por los gobiernos de Dinamarca, Finlandia y Noruega, la Agencia Internacional Sueca de Cooperación para el Desarrollo y la Organización de las Naciones Unidas para la Infancia.
Ultima actualización: 16/01/07