La educación como catalizador del progreso: la contribución del Banco Interamericano de Desarrollo

(04/98, En, Es)


El momento propicio para la reforma de la educación

Este el momento de la educación en América Latina y el Caribe. En la región existe un creciente consenso acerca de la necesidad y la urgencia de la reforma, y si bien en muchos países están llevándose a cabo esfuerzos en este sentido, es mucho lo que todavía queda por hacer.

La reforma de la educación está impulsada por preocupaciones acerca del crecimiento, la productividad y la competitividad mundial, así como por las preocupaciones acerca de la equidad social. Después de más de una década de reformas económicas orientadas al mercado, el bajo nivel de instrucción de la mayor parte de la fuerza laboral y las grandes disparidades que se observan en las oportunidades sociales y económicas entre los ciudadanos continúan socavando el potencial de desarrollo de la región. A pesar de avances substanciales en la reducción del analfabetismo, en la mejora de la igualdad de género y en el acceso a la educación primaria, todavía el trabajo pendiente es considerable:

Sin embargo, estos déficit acumulados están movilizando actualmente a un creciente segmento de la población, que incluye a los padres, los estudiantes, los maestros, las autoridades, las empresas y las organizaciones no gubernamentales. Estos grupos están demandando más recursos, nuevas políticas y mejores decisiones en el sector de la educación. Ello ocurre porque la educación es percibida cada vez más, y con razón, como un elemento vital para el desarrollo económico, la reducción de la pobreza y la disminución de las desigualdades en el ingreso. Más allá de ello, constituye la incubadora natural y la salvaguardia de la ciudadanía y los valores democráticos contemporáneos.

Después de años de falta de innovación y de deficiente calidad, está gestándose un cambio sistémico, que asigna énfasis a la idea de la reforma en vez de simplemente aumentar los recursos de las instituciones y las prácticas vigentes. En América Latina y el Caribe, la educación no sólo está convirtiéndose en una verdadera prioridad presupuestaria, sino que está transformándose en una prioridad en la mente, la palabra y la acción de los dirigentes que cada vez más invierten una sustancial influencia política y capacidad técnica en la revitalización de los sistemas educacionales y en el mejoramiento de sus niveles de desempeño. Cada vez más, la educación está siendo percibida como el principal catalizador del desarrollo.

Las reformas educacionales representan un particular desafío, dados los numerosos factores contextuales que las afectan. Los elementos sociales, culturales, políticos y de organización ejercen una importante influencia sobre la naturaleza de las reformas. Al mismo tiempo, se observan en la región condiciones muy diversas. Existen diferencias no sólo entre los distintos países, sino dentro de las diferentes regiones de algunos países. Para hacer las cosas todavía mas complicadas, la reforma educacional puede tener lugar en varias dimensiones, y no está en modo alguno predeterminada en términos de contenido o de secuencia. Sin embargo, después de décadas de incrementos en la cantidad, actualmente las reformas están concentrándose en la calidad. En la medida en que la expansión de cobertura representa un desafío en algunos países, el acceso a la educación de calidad (y no simplemente el acceso) está convirtiéndose en la principal meta de la reforma.

El BID ha compartido con los países una larga trayectoria de desarrollo educacional, y más recientemente, de reforma educacional. A lo largo de tres décadas, y en particular en los años noventa, la participación del Banco en el sector de la educación ha evolucionado parcialmente, pasando de métodos verticales en la preparación y ejecución de programas, a un enfoque más participatorio en la provisión de los servicios. Al mismo tiempo, el Banco se ha desplazado de un enfoque casi exclusivo en la construcción y la infraestructura, a una preocupación más explícita por otros aspectos --gerenciales y pedagógicos-- de la política educacional. El apoyo a la expansión y la cobertura se ha desplazado ahora a una mayor preocupación por el mejoramiento de la calidad, y de apoyar la supervisión y el control centralizados ha pasado a enfoques descentralizados y centrados en la escuela y la comunidad.

Estas modificaciones respaldan cambios similares en las prioridades y las políticas educacionales de los países miembros. Varios países están encarando el desafío financiero y de organización de la reforma sistémica, y están comenzando a abordar el desarrollo de la educación secundaria. Ahora que se ha consolidado el flujo de estudiantes en la educación primaria, están volcándose a la capacitación y la educación vocacional, como resultado de la reestructuración económica que está llevándose a cabo en la región.

Sin embargo, aún queda mucho por hacerse en la esfera de la reforma educacional. En este documento se examinan algunos de los desafíos más importantes que enfrenta la región e ilustran las formas en que el BID está procurando respaldar los esfuerzos por superarlos. Se abordarán cinco principales aspectos:

Cada uno de ellos está directamente vinculado a uno o varios de los principales objetivos de mejorar la calidad, la equidad y el logro educacional.

Los incentivos y la estructura administrativa adecuadas constituyen un requisito de un sistema escolar eficaz y responsable ante las comunidades en que funciona. La rendición de cuentas, sin embargo, será prácticamente imposible sin una información clara, confiable y oportuna acerca de la forma en que las instituciones educacionales están proveyendo enseñanza y a qué costo están haciéndolo. Obviamente, los maestros son la clave de cualquier reforma que se lleve a cabo, desde que en última instancia son ellos quienes actuarán en las aulas y necesariamente deben hallarse en condiciones de producir los mejores resultados posibles, ya sea a través de la capacitación, los incentivos, el entorno escolar o el apoyo pedagógico. La enseñanza, a su vez, no puede concebirse exclusivamente a través de las líneas tradicionales de los recursos del aula: deben añadirse la educación a distancia, mediante procesos de enseñanza respaldados por la radio y la televisión, más el potencial aún en buena parte inexplorado de la interconectividad y las computadoras, que ya está convirtiéndose en una parte importante del panorama educacional de la región. Para todo ello se necesitará un volumen sustancial de recursos: no sólo recursos adicionales, sino también un decisivo mejoramiento en el uso eficiente de los recursos ya disponibles, que con frecuencia se ven atrapados en sistemas que no están orientados a la eficiencia o a la conciencia de costos.

Por último, la reforma no se producirá sin un efectivo liderazgo y una amplia participación de la sociedad. Será preciso incorporar deliberadamente a los procesos de reforma el diálogo de políticas y el desarrollo activo de grupos concernidos por la reforma educativa, como un requisito para su factibilidad política y su viabilidad a largo plazo. En la actualidad el BID participa activamente en todos estos frentes, y continuará teniendo una decidida presencia respaldando a los gobiernos de la región en sus esfuerzos por mejorar los sistemas educacionales.

Ultima actualización: 06/04/07