Informe anual sobre desarrollo rural
Por BID (04/01, Es)
El informe 2000 presenta una sinopsis de la situación de pobreza rural en la región; la evolución del financiamiento del Banco para el desarrollo de las economías rurales en los últimos 40 años; las actividades de la Unidad de Desarrollo Rural; la consolidación del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria; y la cooperación interagencial para el desarrollo rural.
El informe (2000) define al ámbito rural en su concepción amplia, territorial y multisectorial que incluye actividades agropecuarias, forestales, pesqueras, agroindustriales y agroalimentarias; así como también aspectos de educación y salud rural, infraestructura, transporte y actividades financieras rurales, minería y energía, agro-turismo y otros). En este sentido, el desarrollo rural abarca diversas actividades complementarias como el aumento de la competitividad agroalimentaria y el manejo sostenible de los recursos naturales renovables, el desarrollo social rural, la modernización institucional y el desarrollo regional y municipal, el fortalecimiento de la infraestructura física, y la integración económica subregional y regional.
Los recientes procesos de reforma económica, unidos a la globalización de los mercados mundiales, han tenido un profundo impacto sobre la estructura económica y el pensamiento político de la región. Pasada la fase del ajuste y de la recesión, el desafío actual consiste en consolidar el crecimiento económico y lograr una mayor equidad. En esta etapa en la cual la inserción de la región en la economía mundial adquiere una nueva dinámica, es de vital importancia reactivar las economías rurales modernizando los sectores agroalimentarios, como parte de un esfuerzo regional para aumentar la competitividad. A su vez, el contexto rural de América Latina y el Caribe muestra una dramática situación de pobreza, lo que constituye un enorme desafío social y político para los países de la región. La pobreza rural afecta no sólo a quienes la padecen directamente, sino que además alimenta los fenómenos de violencia rural, la producción y comercialización de cultivos ilícitos y la inseguridad en la tenencia de la tierra.
Los persistentemente altos niveles de pobreza rural y la significativa distribución desigual del ingreso en zonas rurales, demandan un nuevo consenso en cuanto a políticas públicas enfocadas hacia lo rural para reducir la pobreza y eliminar la pobreza extrema en América Latina y el Caribe. Obtener resultados satisfactorios en dicho esfuerzo requiere la complementación del marco de políticas macroeconómicas y sectoriales con estrategias sociales, con el fin de lograr cambios estructurales en el desarrollo del capital humano y la calidad de vida de las poblaciones rurales. Cerca de un cuarto de la población total de la región vivía en zonas rurales en 1999 (118 millones en un total de 494 millones de personas). En la mayoría de los países de la región, la pobreza rural no se ha modificado substantivamente durante la última década, alcanzando hacia fines de la misma una cifra total regional cercana a los 80 millones de personas (CEPAL); es decir, aproximadamente el 65% del total de la población rural. Más de la mitad de la población rural vivía en condiciones de pobreza y un tercio en situación de indigencia en 1997 (78 millones y 47 millones respectivamente). Es probable que estas cifras no hayan mejorado en los últimos tres años.
Ultima actualización: 21/05/07