Empresas privadas y creación de oportunidades econonómicas para micro y pequeñas empresas

Por Eva Ramos Pérez-Torreblanca, María Teresa Villanueva, Estrella Peinado (06/07, Es)


Dado el importante papel que las empresas de menor tamaño juegan en la economía de América Latina y el Caribe en términos de generación de empleo y de riqueza, la mejora de su competitividad es uno de los principales objetivos de la División de Micro, Pequeña y Mediana Empresa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Para ello, además de apoyar iniciativas para fortalecer las instituciones que prestan asistencia técnica y financiera a micro y pequeñas empresas (MyPE), en los últimos años ha otorgado creciente importancia al apoyo a iniciativas que promueven la cooperación competitiva, es decir la colaboración para competir, tanto entre empresas grandes y pequeñas que se relacionan desde distintos niveles de una cadena de valor, como entre pequeñas empresas que se relacionan al mismo nivel de la misma.

Con el objetivo de contribuir a generar un mayor impacto social y oportunidades de desarrollo para las personas que forman la base de la pirámide económica en la región, el BID ha lanzado la iniciativa Oportunidades para la Mayoría. La creación de oportunidades para la mayoría requiere considerar a las personas que forman la base de esa pirámide desde una nueva perspectiva, como lo que son en realidad: consumidores pero también proveedores, distribuidores o empleados con los que es posible establecer una relación de mutuo interés que contribuya a su desarrollo económico y social. La visión que propone este estudio es que los pobres no deben ser tratados como un mercado a ser explotado, como una fortuna en la base de la pirámide, sino como productores (proveedores y distribuidores). Además, con el fin de modificar el statu quo, cuando sean abordados como clientes, debe ponerse énfasis en servir sus necesidades estratégicas (por ejemplo, aquellas que les permitan incrementar sus ingresos), no sólo sus necesidades prácticas (por ejemplo, las que les permitan satisfacer únicamente sus necesidades básicas de consumo).

Este interés ha motivado al BID a elaborar el presente estudio. Con él pretende contribuir a difundir conocimiento práctico para empresas, gobiernos y otros donantes sobre cómo crear oportunidades económicas para micro y pequeñas empresas a través de integraciones productivas verticales con empresas grandes y medianas, que busquen tanto crear valor económico como valor social. Para ello, a través del análisis de ocho estudios de caso se identifican las estrategias utilizadas por las distintas empresas para vincularse con las MyPE que participan en su cadena de valor. El informe analiza los obstáculos que se interponen para extender este tipo de prácticas y propone recomendaciones de acción para su superación.

Algunos de los casos no son completamente positivos. Si bien todos ellos suponen una contribución a la generación de empleo y a la mejora de la competitividad de las empresas más pequeñas, algunos abordan prácticas como la tercerización o todavía no han resuelto satisfactoriamente el reparto equitativo de riesgos (a través de mecanismos que disminuyan la inestabilidad de ingresos para los pequeños productores o distribuidores) o de utilidades (a través de mecanismos de transparencia financiera entre los participantes en las cadenas de valor). A pesar de ello consideramos pertinente incorporar estos casos en el informe ya que, además de permitirnos señalar algunas de las debilidades de los modelos de negocio enfocados en crear oportunidades económicas para micro y pequeñas empresas, también nos permite apuntar algunas de las soluciones propuestas para abordar estas prácticas de forma más responsable.

Gran parte de las experiencias seleccionadas se enmarcan dentro de las estrategias de responsabilidad social de estas empresas, entendida ésta, no desde un ángulo filantrópico o de acción social sino, desde una visión estratégica que complementa y apoya las actividades principales de la empresa, buscando explícitamente evitar hacer daño y promover el bienestar de sus grupos de interés. Es nuestro deseo fomentar esta visión estratégica de la responsabilidad empresarial constituyéndonos en aliados de empresas dispuestas a asumir riesgos, a ser creativas e innovadoras para atacar directamente los obstáculos que impiden que la mayoría pueda mejorar su calidad de vida, y jugar un papel activo en el desarrollo económico y social de nuestros países. Como se muestra a lo largo de este informe, a pesar de los desafíos, los beneficios tangibles e intangibles para las empresas participantes son evidentes.

Antonio Vives
Gerente
Departamento de Desarrollo Sostenible


Ultima actualización: 29/06/07