Infraestructura Privada: Diez Mandamientos para su sostenibilidad

Por Antonio Vives (02/97, IFM-304, En, Es)

En los últimos 5 años, la participación del sector privado en las infraestructuras ha experimentado, especialmente en los países en vías de desarrollo, un aumento significativo. Este fenómeno ha recibido gran atención por parte de la opinión publica como lo muestra la gran cantidad de foros y seminarios que se celebran y de artículos que se escriben. La información estadística confirma el crecimiento de la participación privada, especialmente en mercados emergentes y ahora, con intensidad, también en países de mayor desarrollo. Sin embargo, los negocios que se han concretado parecen estar por debajo de las expectativas que se han creado. La contradicción aparente entre el gran interés despertado y las relativamente pocas obras concretadas despiertan la necesidad de la respuesta a una pregunta clave: Es esto una moda pasajera o refleja un cambio permanente en la modalidad de provisión de infraestructuras? La respuesta depende mucho de como se maneje el proceso de transición y como se gestione el nuevo esquema.

La intensidad con que algunos países han afrontado el cambio parece indicar que es permanente. No obstante, es oportuno recordar los ciclos que a lo largo del ultimo siglo ha seguido la propiedad y gestión de las infraestructuras. A finales del siglo pasado y principios del siglo XX, los ferrocarriles, los canales de riego, el suministro de electricidad, agua y gas eran promovidas, financiadas y gestionadas principalmente por empresas del sector privado. El predominio privado fue común en todos los continentes. Con el paso del tiempo, las empresas de infraestructura fueron reguladas y nacionalizadas. Aunque, la estructura temporal de la intervención del sector público en las infraestructuras no es igual en los distintos países, los períodos de guerra y de recesión económica provocaron en todos los países olas nacionalizadoras. A final de los años 50, el predominio público en la provisión de servicios de infraestructura era una realidad. La perdida de calidad de los servicios de infraestructura asociada la participación del sector público llevaron en la década de los 70 al comienzo de una ola de desregulación y privatización. Ahora, estamos en plena ola. La pregunta, que no tiene respuesta evidente, es si trata de una moda o si es un proceso irreversible. Si se desea hacer duradero, deben observarse una serie de condiciones que en este trabajo proponemos como los diez mandamientos para la sustentabilidad de la infraestructura privada. Antes de presentarlos, haremos un análisis de las razones por las cuales los países deciden incorporar al sector privado en la provisión de infraestructuras y un breve repaso de las modalidades de participación del sector privado y de las consecuencias de esa participación en las relaciones entre las tres partes: gobierno, sector privado y usuarios o público consumidor.


Ultima actualización: 26/02/07