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Consultative Group
meeting for the
Reconstruction and Transformation of Central America
Inter-American Development Bank

"reconstruction must not be at the expense of transformation"

Guatemala


Discurso Pronunciado por Luis Flores Asturias,
Vice Presidente de la Republica de Guatemala

Inter-American Development Bank Consultative Group
Meeting for the Reconstruction and Transformation of Central America.
Stockholm 25 May 1999

Excmo. Señor Göran Persson, Primer Ministro de Suecia
Excmo. Señor Arnoldo Alemán, Presidente de Nicaragua
Excmo. Señor Carlos Flores, Presidente de Honduras
Excmo. Señor Enrique Borgo Bustamante, Vice-presidente de El Salvador
Excma. Señora Astrid Fischel Volio, Vice-Presidenta de Costa Rica
Excmo. Señor Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas
Excmo. Señor Manuel Marín Vice-Presidente de la Comisión Europea
Excmo. Señor César Gavidia Secretario General de la OEA
Excmo. Señor Enrique Iglesias, Presidente del BID
Excma. Señora Heidi Mari Wieczorek-Zeul, Ministra de Cooperación de la República Alemana, Presidente de la UE
Distinguida Concurrencia:

Hace casi siete meses que Centroamérica se inundó de dolor por los daños humanos y físicos provocados por el Huracán Mitch. Y desde entonces, estamos empeñados en reconstruir y, sobre todo, en transformar nuestra región. El proceso, por supuesto, no es nada fácil, no sólo por la magnitud del desastre, sino también por los rezagos históricos que se habían acumulado y que habíamos empezado a superar.

En efecto, en la historia, reciente, varios países de Centroamérica habían salido de una profunda y larga crisis que en el caso de Guatemala duró más de 36 años. Con el esfuerzo decidido de sus ciudadanos, ha iniciado el sendero de la paz, la democracia y la recuperación económica.

Pero llegó el Mitch. Y asumió no sólo el rostro de una tragedia humana; también el rostro de un fantasma amenazante a la estabilidad política, económica y social de la región. El fenómeno pasó, pero sus efectos están allí, latentes, desafiando nuestras capacidades para reaccionar de manera apropiada y colectiva. Esa es nuestra nueva realidad; ese es el nuevo desafío. Y ambos nos conciernen a todos.

Estamos seguros que nuestros amigos de la comunidad internacional comprenden la importancia de seguir actuando unidos en Centroamérica, además de otras prioridades que están presentes hoy día en el mundo. Las señales que hemos recibido van justamente en esa dirección. Y eso es algo que agradecemos desde ya, convencidos que el resultado de esta reunión no puede ser otro que'un compromiso renovado de apoyo a la región y a sus esfuerzos por consolidar la paz, la democracia y el pleno respeto de los derechos humanos.

Por eso, este Grupo Consultivo es un espacio de apoyo recíproco y una oportunidad única para contribuir, desde nuestras propias capacidades y fortalezas, a afianzar la práctica de una convivencia pacífica, democrática e incluyente, no sólo en Centroamérica, sino en el mundo entero.

Desde esa perspectiva, estamos aquí para presentar la visión estratégica de Guatemala y entender la naturaleza y magnitud del reto que nos hemos planteado: hacer de la consolidación de la paz y de la reconstrucción del Mitch, una agenda nacional para la transformación de nuestro país. La paz es y seguirá siendo la esencia de nuestra agenda nacional.

En ese sentido, la reparación de los daños provocados por el huracán Mitch se vino a sumar, de manera complementaria y subordinada, a los compromisos contenidos en los Acuerdos de Paz.

Esto significa que el Prograrna de Reconstrucción que será presentado aquí, ha sido concebido no sólo para reparar los daños ocasionados por el Mitch, sino principalmente para reforzar los elementos sustantivos de la paz.

Por un lado, el Programa de Reconversión Productiva, es un instrumento que tiende a fortalecer la estrategia de desarrollo rural que veníamos implementando, orientada principalmente a cambiar la estructura productiva del país y a generar en el campo empleos e ingresos mayores y sostenidos.

En su esencia, es un programa que asume el trabajo a nivel de cuencas y microcuencas como elemento ordenador, y que focaliza la rehabilitación productiva de las mujeres y de los micro y pequeños productores como tarea prioritaria, en un marco de integración horizontal con las grandes empresas y los mercados.

También deseo destacar una iniciativa conjunta del gobierno, la sociedad civil, el sector privado y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), para implementar un programa integral que busca fortalecer, de manera sustentable, el proceso de desarrollo industrial como factor clave para lograr una sociedad más próspera y equitativa.

Ese programa contribuirá a crear empleos, a mejorar los ingresos y a fortalecer las pequeñas y medianas empresas, las cuales deberán cumplir con los compromisos de competitividad y responsabilidad con el medio ambiente.

Sugerimos que esta reunión del Grupo Consultivo preste atención especial, no sólo a la ayuda humanitaria que necesita Centroamérica de manera urgente, sino también al proceso de desarrollo de las economías de nuestra región.

Por otra parte, el Programa de Prevención y Mitigación de Desastres, diseñado en forma articulada al de reconversión productiva, pretende fortalecer nuestra capacidad de respuesta ante amenazas naturales, que no podemos soslayar, porque están allí y porque cada vez serán más frecuentes.

Entendemos, pues, que un país que se esfuerza por construir y consolidar la paz no puede apostar al futuro, si permanece vulnerable y pasivo ante la incertidumbre de nuevos desastres.

Consolidar la paz pasa entonces por reducir la vulnerabilidad. Y ésta requiere, necesariamente, reconvertir nuestra estructura productiva. Es ésa nuestra convicción y una premisa fundamental del enfoque que estamos exponiéndoles. Un esfuerzo de esa dimensión debe involucrarnos a todos; debe comprometernos a todos en función de nuestras capacidades.

Y la mejor manera de entender y asumir ese compromiso, es ser conscientes de que se trata de un proceso complejo en sí mismo, más que de un conjunto de metas de cumplimiento predeterminado. La evolución reciente de a1gunos compromisos contenidos en los Acuerdos de Paz, ilustra de manera inéquivoca la importancia de esa concepción.

Recién el 16 de mayo se realizó la consulta popular para que la ciudadanía se pronunciara sobre las reformas constitucionales, orientadas a promover cambios fundamentales en nuestro país. En un proceso calificado por los observadores internacionales como libre, democrático y transparente, en el que se 1ogró aumentar el nivel de participación respecto a la consulta popular realizada en 1994, la población se abstuvo de apoyar las modificaciones propuestas.

Más allá de las muy variadas interpretaciones que pueden darse a ese hecho, lo cierto es que el veredicto ciudadano debe ser respetado y acatarse. Aun con sus imperfecciones, así es el juego democrático.

En todo caso, lo que debemos hacer es continuar luchando para fortalecer y mejorar los mecanismos de intermediación política y participación ciudadana consciente.

Pero también debemos comprender que como todo proceso sociopolítico, la construcción de la paz no tiene un solo nivel. Sus altibajos respecto a temas específicos no necesariamente expresan retrocesos, en particular si en el conjunto de compromisos se observa una tendencia francamente favorable en otros niveles.

Lo que hemos aprendido es que la dinámica de cambio de nuestras sociedades es mucho más compleja de lo que se puede expresar en un cronograma de compromisos, aunque hayan sido suscritos con la mejor voluntad política. Y esa dinámica social requiere sus propios tiempos. Esa es la realidad, más allá de las expectativas que cualquiera pudiera tener.

Por ello, es justa la ocasión para fortalecer el trabajo colectivo en favor de la paz, con una visión de mediano y largo plazo. La incertidumbre y angustias que provocan las tormentas, aunque comprensibles, no nos deben desviar de nuestro destino final. Quizás lleguemos más tarde; pero llegaremos, y más robustecidos. El fatalismo no debe sustituir la fe y la esperanza. Es una salida demasiado fácil; una acción que no merecen nuestros pueblos.

Fue difícil negociar y firmar la paz; más complicado es construirla. Dos años y medio no bastan para borrar 36 años de conflicto y varios siglos de configuración de nuestra estructura social. Hemos empezado y avanzado en transformaciones fundamentales que nos dicen que, a pesar de los obstáculos en el camino, vamos en la dirección correcta.

En ese sentido, el Gobierno de Guatemala ratifica su más firme disposición y compromiso de continuar con la aplicación de los Acuerdos de Paz, en el marco de la Constitución Política de la República. El apoyo continuado de la comunidad internacional es un factor coadyuvante que valoramos profundamente.

Renovemos, pues, nuestra alianza y compromiso solidario de seguir apoyando esa agenda nacional de transformación.

Só1o si entendemos la necesidad de articular la paz y la reconstrucción como procesos dinámicos y complejos en sí mismos, podremos contribuir positivamente a una Guatemala en paz, incluyente, próspera y democrática; a una Nación de todas y de todos, sin distingo de ninguna naturaleza.

Debemos mantener un firme compromiso con la paz, el respeto a los derechos humanos y a la diversidad étnica, lingüística y cultural de la Nación. Só1o as estaremos construyendo la Guatemala que hemos soñado todos los guatemaltecos.

MUCHAS GRACIAS.

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Inter-American Development Bank