Discurso Pronunciado por Arnoldo Alemán,
Presidente de la Republica de Nicaragua
Inter-American Development Bank Consultative Group
Meeting for the Reconstruction and Transformation of Central America.
Stockholm 25 May 1999
Excmo. Señor Göran Persson, Primer Ministro de Suecia
Excmo. Señor Kofi Annan, Secretario General de Naciones Unidas
Excmo. Señor Enrique Iglesias, Presidente del BID
Señoras y Señores
Invitados todos
Es para mí un placer muy especial el aprovechar esta oportunidad para compartir con
ustedes el sueño que, como Presidente de todos los Nicaragüenses, deseo realizar, y ya
estamos realizando durante mi administración.
La construcción de una nueva Nicaragua próspera, con justicia social.
Lograr este sueño, como nunca me cansaré de repetirlo, no es tarea de un solo hombre o
de un solo partido, sino que de todos los Nicaragüenses.
Cuando el Frente Sandinista tomó el poder en 1979, hizo un intento de
resolver los problemas sociales de Nicaragua: las disparidades de nuestra sociedad, la
pobreza, y la falta de condiciones básicas de educación y salud. Sin embargo, al
finalizar la década de los 80, estos problemas se habían profundizado, llevándonos
varias décadas hacia atrás en nuestro nivel de desarrollo.
Como es del conocimiento de toda la Comunidad Internacional, en el año
1979, Nicaragua exportaba US$700 millones de dólares y su deuda externa ascendía a
US$1,500 millones de dólares; es decir, el equivalente a dos años de exportaciones. Sin
embargo, diez años más tarde, en 1990 Nicaragua tan sólo exportaba US$250
tan millones de dólares, menos del 10 por ciento de su potencial y
debíamos a la Comunidad Internacional US$12,500 millones de dólares. Es decir, el
equivalente a 50 años de exportaciones. Nicaragua era el país más empobrecido y
endeudado de la tierra. Es por esto que yo califico nuestra deuda externa como deuda
Eterna.
Los nicaragüenses hemos aprendido. Hemos aprendido que un desarrollo
que margine a los más pobres no puede ser sostenible y Ileva, tarde o temprano, a la
violencia y a la disolución del tejido social. Hemos aprendido también que la violencia
nunca puede ser un medio para resolver nuestros problemas sociales, pues engendra más
violencia y miseria. Hemos aprendido que, para vivir en paz unos con otros, los tenemos
que desarrollar, respetar y defender las instituciones básicas del Estado de derecho y la
democracia.
Durante el gobierno que me precedió, los nicaragüenses, con la ayuda
de todos los países amigos, sentamos las primeras bases para que nuestra nación pudiera
comenzar un nuevo camino de prosperidad en paz y libertad, basado en el trabajo honrado de
todos. Estas bases fueron sobre todo el fin de la guerra civil, el restablecimiento de las
instituciones democráticas, la superación de una inflación que agobiaba de manera
especialmente dura a los más pobres, la reducción de nuestra deuda externa a la mitad, y
el inicio de una recuperación de la actividad económica y de la generación de empleo.
Mi gobierno ha continuado con paso firme en este camino de transición
hacia una nueva Nicaragua. Una Nicaragua donde el individuo con su esfuerzo sea el motor
principal del progreso, el inicio y el fin de toda la acción del Estado. Una Nicaragua,
sin embargo, basada también en la solidaridad de todos, donde el Estado y el individuo
tienen una responsabilidad social. Una Nicaragua donde la responsabilidad social del
Estado se manifiesta de manera especial en un sistema tributario equitativo y en la
canalización prioritaria de los ingresos del Estado hacia el desarrollo humano:
educación, salud, sanidad ambiental, y vivienda. Me alegra poder informarles que, entre
1996 y 1999, la proporción del gasto social dentro del Presupuesto Nacional se aumentó
de 38% a 45%, a pesar de que, al mismo tiempo, se ha venido aplicando una política de
austeridad fiscal dentro del programa ESAF con el Fondo Monetario Internacional.
La nueva Nicaragua que estamos construyendo es también una sociedad
basada en la institucionalidad y la transparencia, donde se respetan las funciones y
atribuciones que la Ley da a los diferentes poderes del Estado, donde se aplican leyes y
reglamentos claros en forma consistente e imparcial a cualquier ciudadano, restringiendo
la discrecionalidad de los funcionarios del Estado y evitando los favoritismos.
Queremos también una Nicaragua donde las comunidades locales y la
sociedad civil tengan una participación cada vez más amplia en la solución de sus
propios problemas y en la gestión de los recursos necesarios. Como municipalista que
siempre he sido, he apoyado con decisión el desarrollo y la capacitación de los
gobiernos locales, para que puedan asumir cada vez mayores responsabilidades.
Finalmente, queremos una sociedad que sepa manejar responsablemente sus
recursos naturales y proteger el medio ambiente. Una de las principales lecciones que nos
ha dejado la tragedia del huracán Mitch ha sido precisamente que tenemos que redoblar
nuestros esfuerzos en este sentido.
Para avanzar en hacer realidad esta visión de futuro, las tres tareas
fundamentales de mi gobierno han sido: el fortalecimiento de la paz y la democracia, a
través del establecimiento de un verdadero Estado de derecho; la reactivación de nuestra
economía, como única fuente sostenible de riqueza y empleo productivo que beneficie al
pueblo nicaragüense; y la creación de bases institucionales para una inversión
sostenible en el desarrollo humano de nuestra población, como motor principal a largo
plazo de nuestro desarrollo.
Para cumplir con mi primer compromiso, estamos trabajando en dos tareas
fundamentales. La Primera, fortalecer la seguridad ciudadana, fortaleciendo el poder
judicial y utilizando todos los recursos que las leyes brindan al Estado para cumplir con
esta obligación; pero
fundamentalmente la estamos fortaleciendo generando empleo productivo
especialmente en las zonas rurales, que es donde se encuentra la mayor cantidad de pobres
y donde existe el mayor potencial para crear empleo productivo en el corto plazo.
Asimismo, la estamos fortaleciendo al fortalecer la educación y los valores cívicos y
morales del pueblo nicaragüense y para ello desde el inicio de nuestro Gobierno, y a
pesar de la enorme restricción de recursos que nos impone el servicio de nuestra heredada
deuda externa, hemos incrementado sustancialmente los presupuestos de educación y los
recursos destinados a fortalecer la seguridad ciudadana; de forma tal, que el año pasado
fue la primera vez en mucho tiernpo que se incrementó el salario a nuestros maestros,
educadores de nuestra niñez y juventud.
Asimismo, el pasado mes de abril, mi Gobierno logró un acuerdo sin
precedentes, de largo plazo, con las autoridades Universitarias y los representantes
estudiantiles, que nos permitirá desarrollar una relación estable y constructiva con
este sector de la Educación Superior. Como siempre lo he dicho, la inversión en
educación es la mejor inversión social que como nación podemos realizar.
La segunda tarea, en la cual también estamos trabajando y hemos
logrado avances significativos, es la solución prudente pero justa, de los conflictos que
existen con relación al derecho de propiedad. Ha sido precisamente mi Gobierno el que fue
capaz de lograr el consenso necesario para aprobar la Ley que, si bien no es perfecta como
todo lo que es hecho por la mano del hombre, sí nos brinda la posibilidad de solucionar
los conflictos existentes de una vez por todas. Nuestra respuesta ha sido justa, simple y
pragmática. En aquellos casos en que los adjudicatarios son personas naturales pobres,
como principio general, mi Gobierno les está legitimando su posesión, indemnizando con
justicia pero dentro de nuestras posibilidades, a los legítimos dueños. Sin embargo, en
aquellos casos no comprendidos en la situación anterior, se está exigiendo la
devolución pacífica de las propiedades a sus legítimos dueños y en aquellos casos que
por excepción esto no fuese posible, los beneficiarios deberán legitimar su posesión,
cancelando a los legítimos propietarios el valor actual de mercado de las propiedades en
conflicto.
Para cumplir el segundo compromiso, mi Gobierno se ha impuesto como
objetivo fundamental la reactivación del aparato productivo, a través de un crecimiento
equitativo, vigoroso y sostenible, con estabilidad de precios, un equilibrio en la Balanza
de Pagos y que salvaguarde el medio ambiente y nuestros recursos naturales.
Para ello, nos hemos distribuido, las responsabilidades entre el Estado
y la Sociedad Civil, atendiendo a las ventajas competitivas de cada uno. El Estado tiene
una función de facilitador, garantizando la estabilidad en el manejo de la política
macroeconómica, eliminando la discrecionalidad del funcionario público y definiendo con
claridad reglas del juego estables que incentiven la inversión privada nacional y
extranjera.
Por su parte, la Sociedad Civil y el Sector Privado, son el motor de la
reactivación económica, generando riqueza y empleo productivo. La intervención del
Estado no es la solución. Esta lección la aprendió Nicaragua a un costo muy alto
durante la década de los años 80s y no podemos darnos el lujo de volver a caer en ese
error. Sin embargo, estamos muy claros que la inversión no anda detrás de Nicaragua,
sino que para que Ilegue
al País, tenemos que hacer atractiva a Nicaragua. Asimismo, estamos
muy claros que al menos durante los próximos 3 años, la cooperación internacional será
un elemento indispensable para Ilevar a cabo la Reconstrucción y Transformación de
nuestra querida Nicaragua.
Para hacer de Nicaragua un País atractivo a la cooperación internacional hemos
fortalecido la "transparencia institucional," en el manejo de los recursos
públicos.
Primero: Estableciendo reglas claras y estables, al
eliminarse la discrecionalidad del funcionario público. El empresario ya no necesita
visitar a los Ministros y mucho menos al Presidente para desarrollar sus actividades
productivas.
Segundo: Estableciendo una transparencia en el manejo de la política
económica y de los recursos del Estado. Ha sido mi Gobierno el primero en más de dos
décadas en incorporar al Presupuesto Nacional de la República, el total de los ingresos
que Ilegan al Estado.
Tercero: Estableciendo en forma efectiva el principio
de equidad. Los que tienen m;as debemos contribuir más y el apoyo a los pobres deber ser
focalizado. Este principio nos lIevó a cerrar el Banco Estatal más grande del Sistema,
ya que no apoyaba al pequeño campesino y sólo generaba pérdidas fiscales.
¿Qué hemos hecho para hacer de Nicaragua un País atractivo para la
inversión privada nacional y extranjera?
Para hacer de Nicaragua un País atractivo a la inversión productiva, nacional y
extranjera, mi Gobierno ha puesto en práctica un programa de reformas económicas,
sociales e institucionales ambicioso y trascendental.
Las reformas económicas más importantes son las siguientes:
Primera: La Reforma Tributaria. Para Ilevar a cabo
esta reforma, aprobamos la "Ley de Justicia Tributaria y Comercial",
cuyos objetivos eran los de ampliar la base tributaria a fin de eliminar privilegios
existentes y brindar fuertes incentivos a la inversión nacional y extranjera,
especialmente en el sector agropecuario y a la destinada a la exportación, ya que hemos
declarado a estos sectores una prioridad nacional.
Segunda: La Reforma Comercial que estableció un proceso gradual y
ordenado de reducción arancelaria que tiene como objetivo promover la competencia en
beneficio del pueblo consumidor y apoyar al productor, evitando que al exportar también
exportemos impuestos. Asimismo, y con el fin de fomentar la sana competencia y el
desarrollo de nuevas iniciativas empresariales, se eliminó toda fuente de competencia
desleal en el mercado local.
Tercera: La Reforma de la Banca Estatal, cuyo elemento central fue el
cierre y liquidación del Banco más importante del Sistema Financiero Nacional, el que
representaba en pérdidas anuales US$50 millones de dólares y que para nada beneficiaban
a los pequeños campesinos. Esta decisión trascendental fue acompañada de la creación
de un "Fondo de Credito Rural" que efectivamente atiende a los
pequeños productores, que al ser una Institución Financiera de Segundo Piso no está
sujeta a las presiones políticas del pasado, no crea distorsiones en el mercado, ni
representa una carga fiscal para el Estado y el Pueblo Nicaragüense. Asímismo, ya
privatizamos el otro gran Banco Estatal, el Banco Nicaragüense (BANIC), entregando su
administración al Sector Privado, con lo cual estamos fortaleciendo el Sistema Financiero
Nacional.
Cuarta: Un Programa de Reforma del Estado que ha
suprimido cuatro, Ministerios y ha sido acompañado de fuertes medidas de austeridad y
reasignación de gasto público, con el fin de no estrujar al Sector Privado y más bien
liberar recursos en beneficio de las actividades productivas. Cuando Ilegamos al Gobierno,
el déficit del Sector Público representaba el 15 por ciento del Producto Interno Bruto;
el año pasado ese mismo déficit fue reducido al 4 por ciento del Producto, y ello a
pesar de los gastos de emergencia que tuvimos que realizar debido al huracán Mitch.
Quinta: Un marco, regulatorio que incentiva la inversión privada
nacional y extranjera en el área de infraestructura y promueve la eficiencia y
capitalización de las empresas de servicio público. El principio fundamental de este
marco regulatorio es el establecer reglas claras, estables y competitivas que atraigan
inversión a estos sectores que son prioritarios para la reactivación económica y la
competitividad de Nicaragua en los mercados internacionales.
En cuanto a la política laboral, nuestra posición es también muy
simple y pragmática. La mejor política social es la política macroeconómica que
incentiva la inversión productiva nacional y extranjera, y por lo tanto, la creación de
empleo productivo. Es por ello que nuestra política salarial tiene dos componentes; un
salario mínimo que sin desestimular la creación de empleo, le permita a la familia
Nicaragüense satisfacer sus necesidades básicas; y por encima de este, un salario
libremente negociado entre el trabajador y la empresa, siendo esta negociación individual
o colectiva.
Estas reformas nos han permitido ganarnos el respeto y el respaldo de
todos ustedes, la Comunidad Internacional. Asímismo, estas reformas nos están
permitiendo obtener en términos concesionaIes de ustedes, la Comunidad Internacional, los
recursos necesarios para la "Reconstruccion y Transformacion de la
Nacion" y nos van a permitir durante este año ingresar a la
"Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados" (HIPC) para obtener la
condonación masiva de nuestra pesada y heredada deuda externa y con ello, transformar la
realidad económica y social del Pueblo Nicaragüense y en especial de las clases menos
favorecidas. No podemos seguir postergando la satisfacción de las legítimas necesidades
de todo un Pueblo bueno y trabajador que fue empobrecido por los errores del pasado y cuya
responsabilidad corresponde, como es bien sabido, únicamente a una pequeña minoría.
Cuando Ilegamos al Gobierno nos encontramos que Nicaragua estaba
destinando casi el 50 por ciento de sus exportaciones y el 75 por ciento de la
recaudación fiscal al servicio anual de nuestra deuda externa. Que por cada dólar que
invertíamos en Educación o en Salud, destinábamos cinco dólares al pago de la deuda
externa. Que por cada dólar que el Estado invertía en obras de infraestructura,
teníamos que destinar más de dos dólares a honrar nuestros compromisos con la Comunidad
Internacional. Esta situación era claramente insostenible.
No obstante, estamos seguros que con nuestra sana política económica
y con el respaldo de todos ustedes, aceleraremos nuestro proceso de reactivación
económica.
El día de hoy marca el inicio de una nueva etapa en el proceso de desarrollo de
nuestra querida Nicaragua. Luego de haber superado la etapa inicial de la emergencia
derivada del desastre natural causado por el Huracán "MITCH", es imperativo que
todos, como nación, sin distingo de colores políticos o credos religiosos, y con la
cooperación de ustedes, iniciemos la tarea impostergable de reconstruir y transformar a
nuestra patria.
Si bien es cierto que el Huracán "MITCH" nos ha dejado
destrucción y muerte, también es cierto que nos está brindando la oportunidad de
reconstruir y transformar nuestra patria, en beneficio de todos los Nicaragüenses, y en
especial, en beneficio de los más pobres. Sin embargo, esta oportunidad sólo será una
realidad si todos unimos nuestros esfuerzos para alcanzar este objetivo,
Los Nicaraüenses somos realistas y reconocemos que solos no podremos
superar esta tragedia, sopena de poner en peligro nuestra naciente democracia y los
grandes avances alcanzados en el campo de las reformas económicas y sociales.
Por eso hoy, con la frente en alto, venimos a solicitar a la Comunidad
Internacional la cooperación necesaria para reconstruir y transformar nuestra patria y
así seguir fortaleciendo nuestro proceso democrático y nuestras reformas económicas,
sociales e institucionales.
Esta cooperación, para ser integral y tener un efecto permanente, debe estar compuesta
de tres elementos complementarios; el acceso a nuevos recursos concesionales, la
condonación de la deuda externa en el menor tiempo posible dentro de la iniciativa
"HIPC" y un mayor acceso de nuestros productos a los mercados de las economías
más dinámicas, especialmente la de los Estados Unidos de América.
Ustedes son testigos de las grandes reformas económicas que hemos
realizado en estos úItimos dos años y que constituyen la mejor garantía de que la
cooperación que nos brinden, caerá en tierra fértil y potenciará nuestra recuperación
económica. Después de todo, ése es el objetivo de la cooperación internacional.
En este sentido, me siento sumamente orgulloso de la forma transparente
en que el Comité Nacional de Emergencia, creado para enfrentar las consecuencias del
Huracán "MITCH" en su etapa inicial, administró y canalizó la ayuda recibida
de la comunidad internacional.
Asímismo, deseo recordar a esta Comunidad Internacional, que con el
fin de fortalecer la participación ciudadana y con ello la gobernabilidad del País, y
conscientes de que la oportunidad de transformar a nuestra patria sólo será una realidad
si todos los Nicaragüenses, sin distingo de colores políticos o credos religiosos,
unimos nuestros esfuerzos para realizar esta gran empresa nacional, conformamos la
"'Comisión Presidencial para la Reconstrucción y Transformación de la
Nación".
Esta Comisión estuvo integrada por funcionarios del Gobierno y
ciudadanos provenientes de los distintos sectores de la vida nacional, que sin distingos
de ninguna clase. están participando en la gran tarea nacional de reconstruir y
transformar Nicaragua.
Para concluir, como Presidente de todos los Nicaragüenses, hago un
llamado a la Comunidad Internacional para que nos ayuden a salvaguardar nuestra naciente
democracia, así como los logros alcanzados en el campo de las reformas económicas y
sociales. Asímismo, me comprometo a continuar con una sana política económica, a
promover la participación ciudadana y la total transparencia en el uso de los recursos
que vayan a ser utilizados en la Reconstrucción y Transformación de mi querida
Nicaragua. Esto nos hace merecedores de su cooperación y deben estar seguros que no les
defraudaremos.
Recuerden, Nicaragua no es un País pobre; es simplemente un País transitoriamente
empobrecido y todos juntos, con la Inversión Extranjera y la Cooperación Internacional
podemos y debemos sacarlo adelante.
Que Dios los Bendiga Y que Dios Bendiga a Nicaragua
Muchas Gracias |