Las economías de los países centroamericanos

VII. LA DIMENSIÓN SOCIAL

Como un componente importante del proceso de desarrollo, la dimensión social de cualquier reforma requiere una aguda atención a menos que los beneficios a mediano plazo se pierdan en la polarización social y en la lucha cívica. A ese respecto, el reciente aumento en los gastos sociales llevados a cabo en algunos de los países de la región es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, al mismo tiempo se produjo a través de la región un estancamiento en los salarios reales y una notable erosión continua del poder de compra real de los salarios del sector público. Es difícil imaginarse como los sistemas de servicios públicos y sociales pueden atraer y retener suficientes profesionales calificados con los niveles actuales de remuneración, y mantenerlos motivados y diligentes.

A. Población, Distribución del Ingreso y Gastos Sociales

1. La Dinámica Demográfica

La dinámica demográfica de América Central juega un papel importante respecto a problemas sociales fundamentales, tales como la pobreza, distribución del ingreso, deficiencias habitacionales, subempleo, desempleo y la capacidad de sustentar los servicios sociales. La madurez demográfica también tiene que ver con la capacidad de ahorro de los países (la teoría del ciclo de vida). Los Cuadros 19, 24 y 26 presentan algunos de los determinantes principales de la dinámica demográfica, incluyendo tendencias de las tasas de fertilidad, distribución por edades, tasas de mortalidad y factores educacionales.

La tasa de fertilidad total representa el número de hijos que debe nacer de una madre si ella tuviera que vivir hasta el final de sus años de procreo y dar a luz en cada grupo de edades de acuerdo con las prevalecientes tasas de fertilidad por año específico. Para el conjunto de la región la fertilidad total ha venido decreciendo entre 1970 y 1993, de 6,2 a 4,1 hijos por mujer. Con fines de comparación, en el mismo período declinó de 5,2 a 3,1 en América Latina y el Caribe, de 5,7 a 2,3 en el Este Asiático y el Pacífico, y del 2,7 a 2,1 (algo por encima de la llamada tasa de reemplazo) en Europa y Asia Central. Como resultado, las tasas actuales de crecimiento de la población que promediaron 2,7 por ciento para Centroamérica en los años recientes, promediará 1,8 por ciento por año entre 1993 y el año 2000 para todos los países en desarrollo en América Latina, 1,5 por ciento para la población mundial total, y sólo 0,4 por ciento en los países industrializados.

El Gráfico 32 muestra las diferencias entre los dos países con fertilidad más elevada (Guatemala y Nicaragua) y los dos con perfiles demográficos modernos, principalmente Costa Rica y Panamá (Belice, El Salvador y Honduras tienen un perfil intermedio, véase Gráfico 33). Las pirámides de edades de Guatemala y Nicaragua todavía muestran bases extendidas, y las de Costa Rica y Panamá ya están tendiendo hacia una forma de pagoda o de cebolla. Hasta el momento, Panamá es el único país regional que al mantener una sostenida baja en la fertilidad, acompañado de un perfil relativamente de edad madura (Cuadros 13, Gráfico 32), logró una disminución del número total de nacimientos. Se proyecta que Belice y El Salvador seguirán con el mismo patrón dentro de una década.

Las tasas crudas de nacimiento y de mortalidad indican el número de nacimientos vivos y muertos que se producen anualmente por cada 1000 habitantes. La tasa cruda de nacimiento es una función tanto de las tendencias de las tasas de fertilidad como del lugar de las mujeres en la pirámide por edades. La evolución del número de mujeres en edad de procrear depende de las tendencias pasadas de fertilidad. Esto explica el rezago de 20 a 30 años entre la caída de la tasa de fertilidad y su impacto significativo en el número de nacimientos.

El Gráfico 34 muestra otro importante indicador derivado de la distribución de la población por los principales grupos de edades (Gráficos 32 y 33), la tasa de dependencia, definida como el coeficiente entre los grupos de edades que son dependientes (0-14 y los de 60 y más años de edad) y el grupo de edades donde se encuentra el potencial de mano de obra (de 15 hasta los 59 años de edad). Una tendencia declinante de la tasa de dependencia representa durante el ciclo de vida (40 a 60 años) una reducción relativa en los costos de cuidado infantil, de educación primaria y secundaria, seguido de costos crecientes para la absorción laboral (i.e. inversiones), un período de 20 años de aumento potencial en los ahorros domésticos, y eventualmente una era de aumentos de gastos relacionados con las pensiones y por cuidados de la salud de las personas de edad.

 

 

Cuadro 19 América Central: Indicadores demográficos

 

Países

Superficie en

Km2

 

Población

en miles

(1996)

Densidad

de la pob.

por Km2

(1996)

Población de

menos 15 años

(%)

(1995)

Población:

crecimiento

proyectado (%)

(1994-2000)

Población proyectada

(millones)

en años:

Fecha en que la

pob. se duplicará

(a las tasas actuales de crecimiento)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2000

2050

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Base

Alta

 

 

Belice

22.965

223

9,7

42,5

2,6

0,2

0,5

0,5

2021

Costa Rica

50.900

3.502

68,8

35,0

2,1

3,8

6,0

7,0

2026

El Salvador

20.935

5.897

281,7

40,7

2,2

6,4

10,0

12,0

2025

Guatemala

108.889

10.929

100,4

44,3

2,9

12,2

21,0

24,0

2018

Honduras

112.088

5.834

52,0

43,8

2,8

6,5

10,5

12,5

2019

Nicaragua

118.358

4.270

36,1

45,9

2,7

5,2

8,0

9,0

2020

Panamá

77.082

2.680

34,8

33,4

1,7

2,9

4,0

5,0

2035

Total

511.217

33.335

 

 

 

 

 

 

37,2

60,0

70,0

 

 

Promedio

 

 

 

 

83,4

41,9

promedio

2,5 promedio

 

 

 

 

 

 

2023

Promedio

Año 2050

 

 

 

 

117 (base)

137 (alta)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: BID: ESDB; CELADE; UNDP Informe sobre el Desarrollo Humano, 1997

 

Como se ilustra en el Gráfico 34, las cuatro subregiones de América Latina y del Caribe (América Central, Pacto Andino, Mercosur y Caricom), experimentaron una declinación en las tasas de dependencia desde 1965-70. No obstante, América Central ha quedado detrás de las otras subregiones por algo así como 20 a 25 años debido a tasas de fertilidad anteriormente más elevadas. Las proyecciones actuales señalan un reencuentro de estas tendencias alrededor de los años 2020-2025, cuando el Mercosur y especialmente el Caricom comiencen a experimentar grandes aumentos relativos en su población de edad avanzada.

Mientras el Cuadro 19 muestra que a las tasas actuales el crecimiento de la población de la región se duplicaría para el año 2023, la extrapolación de las tendencias prevalecientes aumentaría la población total de Centroamérica de 32.5 millones en 1995 a 37 millones en el año 2000, a (en el escenario base) 60 millones en el 2050 (o a 70 millones en un escenario de rápido crecimiento). En el escenario base para el 2050, la población de Guatemala sobrepasará 20 millones y en El Salvador y Honduras sobrepasarían ambos, los 10 millones. Esto virtualmente doblaría la actual densidad de la población centroamericana de 65 habitantes por kilómetro cuadrado a 120 para el año 2050. La alta densidad actual de El Salvador de 275 podría aún ser más de 450, con las perspectivas de que disminuya la importancia de la migración como una válvula de escape.

Es obvio que el cumplimiento de esas tendencias representarán grandes desafíos espaciales, sociales, de infraestructura y ambientales, por lo cual los gobiernos que miran hacia adelante deberían prepararse para enfrentarlos. La mayoría de estos desafíos requerirán de una solución regional debido a sus fronteras comunes, otra razón para apoyar el proceso de integración regional.

2. Pobreza y Distribución del Ingreso

La década perdida de los ochenta afectó seriamente a la región la cual consistentemente mostró una pobre distribución del ingreso en comparación con otras regiones del mundo (Cuadro 15). Por ejemplo, en Guatemala el coeficiente de Gini (uno de los indicadores del grado de igualdad del ingreso que se extiende de cero donde el ingreso de la población está equitativamente distribuida, hasta uno donde el ingreso está totalmente mal repartido) subió del 0,48 en 1980-81 a 0,53 en 1986-87 y a 0,60 en 1989 (Cuadro 20). Honduras y Panamá tuvieron coeficientes de Gini sólo ligeramente más favorables al final de los ochenta, mientras que Costa Rica obtuvo un coeficiente intermedio (0,47). De acuerdo a datos recientes el coeficiente de Gini correspondiente a El Salvador empeoró entre 1990 y 1995 de 0,45 a 0,50, a pesar de las elevadas tasas de crecimiento reciente, sugiriendo la ausencia, por lo menos hasta ahora, de efectos escurridos positivos.

En Guatemala y Panamá, en 1989-91 el quintil más rico de la población recibió el 60 por ciento del ingreso total, mientras que el quintil más pobre recibió solamente el 2 por ciento; aún para Costa Rica estas cifras eran bastante desequilibradas, 52 y 4 por ciento, mientras que en su quintil tope el 10 por ciento todavía absorbió más de un tercio del ingreso total, comparado con un cuarto en Canadá, 29 por ciento en Estados Unidos y menos de 40 por ciento en México.

Cuadro 20 AMERICA CENTRAL: Indicadores de la distribución del ingreso

 

 

 

 

Porcentaje de participación en el ingreso

 

Países

Coeficiente

de Gini

( año)

20%

más bajo

(año)

 

Segundo

quintil

 

Tercer

quintil

 

Cuarto

quintil

 

Quinto

quintil

 

Tope

10%

Belice

n.d.

-

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

Costa Rica

0,47 (1996)

(86)

4

9

14

22

52

35

El Salvador

0,50 (1995)

(95)

4

8

13

21

54

38

Guatemala

0,59 (1989)

(89)

2

6

11

19

63

47

Honduras

0,54 (1996)

(96)

3

7

12

20

58

42

Nicaragua

0,50 (1993)

(93)

4

8

13

20

55

40

Panamá

0,57 (1991)

(89)

2

6

11

20

60

43

Item de Memoria:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

U.S.A.

0,40 (1994)

(94)

5

11

16

24

45

29

Canadá

0,32 (1994)

(94)

8

13

17

23

39

24

México

0,50 (1992)

(92)

4

8

13

20

55

39

Fuente: BID:ESDB, FMI, y BIRF: Informe sobre el Desarrollo Mundial, 1998

 

Casilla 1

COMO SALIR DE LA TRAMPA DE LA POBREZA: LECCIONES DEL EXTERIOR

Como indica la experiencia en otras regiones, especialmente en Europa, América del Norte y Asia, la pobreza no es un acto de Dios: es el resultado de procesos en ambientes de competencia imperfecta, sean éstas económicas, legales, judiciales y sociales. En forma creciente, estudios recién realizados indican que la pobreza, y sus implicaciones sociales, presentan obstáculos para el crecimiento y el desarrollo económico. De ahí, la necesidad de atacar de frente la pobreza prestando atención a sus causas fundamentales, incluyendo las inequidades iniciales de la propiedad de los activos, no solamente mejorando sus síntomas.

La experiencia global ofrece el siguiente menú comprensivo de opciones para aliviar la pobreza, teniendo presente que no existe ninguna mano global invisible que pueda erradicarla, por lo tanto se requieren adoptar acciones concertadas e intervenciones deliberadas para que el esfuerzo tenga buen resultado:

  1. Económico:

  • promover el crecimiento económico de por lo menos 5 al 6 por ciento al año
  • concentración progresiva en actividades que ofrezcan mayor valor agregado
  • mejoramiento contínuo de la productividad laboral para abrir pasos a mejoras en los salarios
  • educación contínua y adiestramiento de la fuerza trabajadora
  • hacer que las fuerzas del mercado trabajen eficientemente removiendo obstáculos a la competencia
  • mantener un manejo sano y prudente de la macroeconomía
  • preparar la economía para insertarse en la economía global
  • aumentar sustancialmente los niveles de ahorro doméstico y de inversión

  1. Administración:

  • mejorar las prácticas de administración de negocios para estimular la expansión
  • enfocar hacia la expansión a largo plazo, no hacia la maximización de utilidades a corto plazo
  • enfocar hacia las exportaciones y no solamente en la participación en el mercado doméstico

  1. Financiero:

  • promover la competencia en los mercados financieros y crear mercados de capitales
  • asegurar a las empresas pequeñas y medianas el acceso al crédito y a asesores administrativos
  • ensayar cooperativas de ahorro y sistemas de créditos al nivel local y rural

  1. Estructural:

  • como la distribución inicial de los activos es la causa principal de la pobreza, se necesita redistribuirla
  • si la distribución de la tierra es un obstáculo para el crecimiento, crear un eficiente programa de reforma agraria
  • hace tiempo que se requiere acelerar esfuerzos para la titulación de la tierra: la tecnología está diponible
  • inclusión social y económica de los grupos minoritarios y no privilegiados
  • los sistemas legales y judiciales tienen que ser revisados si mantienen sesgo contra las personas de bajos ingresos
  • la participación de los trabajadores en el proceso de efectuar decisiones aumenta la motivación y la productividad
  • libertad para la organización laboral y el regateo colectivo
  • es esencial para la democracia la existencia de prensa libre, objetiva e informativa

  1. Recursos Humanos y Sociales:

  • dar acceso a todas las personas a servicios de calidad en materia de educación y cuidado de la salud
  • crear protección contra la degradación ambiental y la explotación de los trabajadores
  • adopción de códigos internacionalmente aceptados en materia de trabajo y prácticas
  • soluciones innovativas a las necesidades de viviendas para familias de bajos ingesos
  • enfocar hacia el mejoramiento de la tasa de sobrevivencia en la educación primaria
  • mejorar las facilidades para la educación técnica
  • crear redes de seguridad social y de fondos de pensiones que sean financieramente sostenibles

  1. Fiscal:

  • crear sistemas neutros, remover tratamientos preferenciales
  • reforzar la función redistributiva de los impuestos (argumento de equidad)
  • desviar impuestos hacia el consumo, dejando de lado los que gravan el ingreso de los trabajadores y ahorros
  • si la distribución inicial de activos es un problema, gravar las tierras no utilizadas
  • idem, mejorar el sistema de tributos a las herencias
  • prohibir la corrupción y la evasión tributaria: pagar a los funcionarios encargados de los impuestos un salario justo
  • utilizar las ingresos adicionales provenientes de bonanzas por la mayor demanda de productos para hacer frente a la pobreza del sector laboral

  1. Sociedad Civil:

  • promover los esfuerzos de la sociedad civil para erradicar la pobreza
  • estimular la discusión pública de los problemas de la pobreza
  • sensitivizar a la prensa y a los medios de comunicación sobre los problemas de la pobreza
  • Crear una sociedad democrática responsable, que mire hacia el futuro y sea socialmente consciente

A través de la región los bolsillos de pobreza siempre han estado dispersados, especialmente en las zonas rurales y en los suburbios que cuentan con un alto grado de personas nativas y/o con muy escasas perspectivas de empleo. El período de guerras civiles y de luchas cívicas se sumó a esta precondición desarraigando y desplazando a una vasta cantidad de personas, algunas veces enviándolos al exilio. Sin poder recurrir a las redes de seguridad doméstica estos grupos desplazados tienden invariablemente a terminar al fondo de la escala de ingreso regional, creando eventualmente un sentimiento antimigratorio dentro de la región.

El Cuadro 21 muestra el aumento de la pobreza entre 1980 y 1990, tanto en las áreas urbanas como rurales de la región, especialmente en El Salvador, Guatemala y Honduras, países con altas tasas de crecimiento de la población y bajas inversiones públicas en recursos humanos (Cuadros 22 y 23). En términos agregados la incidencia de la pobreza aumentó del 60 al 68 por ciento de la población durante los ochenta, y la incidencia en la extrema pobreza del 38 al 46 por ciento de la población, con la más alta concentración en El Salvador, Guatemala y Honduras. En Nicaragua el proceso de aumento de la pobreza parece haberse distribuido entre la población en forma más igualitaria. Un rasgo asume particular importancia: mientras que en los países industrializados la incidencia de la pobreza es dinámica -i.e. existe poca posibilidad de que una persona pobre permanecerá como tal durante toda su vida- ese no es absolutamente el caso en Centroamérica. Esto sugiere la persistencia de inhibidores estructurales para el avance social.

Un fenómeno común de la región es que ocasionalmente el auge de productos tiende a sobrepasar a los pobres que radican en ella (principalmente porque estos fueron impulsados por el precio y no por la producción), sin embargo no ocurre lo mismo cuando los productores locales no tienen el estímulo para cultivar mayor superficie absorbedora de mano de obra o para dedicarse a cultivos que requieren menos intensidad de la misma. En cualquier caso, el resultado es un consistentemente elevado desempleo rural y subempleo, perpetuando con ello la pobreza y los estímulos para migrar a los centros urbanos.

Estudios recientes confirman que existe una relación anticíclica negativa entre la inequidad inicial y el crecimiento económico futuro. Esto implicaría que las economías desiguales experimentarían crecimientos económicos más bajos y conducirían a tasas menores de reducción de la pobreza. La incidencia del grado de pobreza tiende a ser mayor en los hogares donde las mujeres son jefes de familia, y o en viviendas cuyos habitantes tienen bajos niveles de educación. El mejoramiento de la cobertura de la educación primaria contribuye a una mayor igualdad del ingreso, mientras que en algunos países el aumento de los gastos para la educación secundaria y especialmente, terciaria tienden a agravar los existentes niveles de desigualdad. Estudios revelan que por lo menos se debe alcanzar un 2 por ciento de crecimiento real per cápita para lograr progresos en el objetivo de reducir la pobreza. Utilizando un muestreo efectuado en 60 países, se estimó en el rango de 1 a 2 las elasticidades de reducción de la pobreza vis-à-vis el ingreso. Esto significa que cada punto porcentual del crecimiento del ingreso per cápita debería reducir la tasa de pobreza entre 1 y 2 puntos porcentuales, dependiendo del país. Similarmente, los países que tienen una más igualitaria distribución de la tierra tienden a crecer más rápidamente, especialmente cuando ésta se combina con un buen acceso a los mercados de créditos. Por eso, las políticas macroeconómicas destinadas a mantener tasas de crecimiento reales sustentables de por lo menos el 5 por ciento anual, y fortalecer los esfuerzos para estimular patrones eficientes y seguros de tenencia de tierras, así como programas de educación primaria y de alfabetismo de adultos -con énfasis especial en las áreas rurales y en la población nativa- deberían ser el centro de los programas futuros de la erradicación de la pobreza.

 

 

Cuadro 21 AMERICA CENTRAL: Estimación de la magnitud de la pobreza 1980-1990

 

 

 

Total

Costa Rica

El Salvador

Guatemala

Honduras

Nicaragua

Panamá

 

 

1980

1990

1980

1990

1980

1990

1980

1990

1980

1990

1980

1990

1980

1990

La Población en Millones

Población

22,6

30,0

2,2

2,9

4,7

6,5

7,3

9,2

3,7

5,1

2,7

3,9

1,9

2,4

Urbana

9,4

13,6

1,0

1,6

2,1

2,9

2,5

3,9

1,2

2,2

1,5

1,6

1,0

1,4

Rural

13,2

16,4

1,2

1,3

2,6

3,6

4,8

5,3

2,5

2,9

1,3

2,3

0,8

1,0

Pobreza

13,6

20,5

0,5

0,6

3,3

4,9

4,6

6,9

2,5

3,9

1,7

2,9

1,0

1,3

Urbana

4,4

7,5

0,1

0,2

1,2

1,8

1,4

2,4

0,5

1,6

0,7

0,9

0,4

0,6

Rural

9,2

13,0

0,4

0,4

2,0

3,1

3,2

4,5

2,0

2,3

1,0

2,0

0,6

0,7

Pobreza extrema

8,5

13,9

0,3

0,3

2,4

3,4

2,3

4,8

2,1

3,2

0,9

1,6

0,5

0,6

Urbana

2,4

3,9

0,1

0,1

0,9

0,9

0,6

1,2

0,4

1,1

0,3

0,4

0,1

0,2

Rural

6,1

10,0

0,2

0,2

1,5

2,5

1,7

3,6

1,7

2,1

0,6

1,2

0,3

0,4

En porcentajes

Pobreza

60

68

25

20

68

71

63

75

68

76

62

75

54

52

Urbana

48

55

14

11

58

61

58

62

44

73

46

60

43

40

Rural

69

79

34

31

76

85

66

85

80

79

80

85

67

69

Pobreza extrema

38

46

14

11

51

52

32

52

57

63

35

42

24

25

Urbana

26

29

7

6

45

30

23

31

31

50

22

27

12

14

Rural

46

61

19

17

55

70

36

68

70

72

50

52

38

40

Fuente: CEPAL

 

Cuadro 22 AMERICA CENTRAL: Comparación intertemporal de gastos sociales

(En porcentajes del total de gastos del gobierno central)

 

 

 

Salud

 

Educación

 

 

Seguridad y

bienestar

social

Vivienda y

servicio

comunidad

 

 

 

Total

Países

(1)

(2)

(1)+(2)

(3)

(4)

(3)+(4)

(1+2) &( 3+4)

Belice (1990 & 1994)

7,9

13,2

16,5

19,8

24,4

33,0

0,7

4,6

6,2

6,5

6,9

11,1

31,3

44,1

Costa Rica (1990 & 1995)

26,3

20,7

19,0

16,8

45,3

37,5

13,8

20,0

1,1

0,2

14,9

20,2

60,2

57,7

El Salvador (1990 & 1994)

7,8

8,3

16,2

13,2

24,0

21,5

3,2

7,3

2,3

7,8

5,5

15,1

29,5

36,6

Guatemala (1990 & 1994)

9,2

10,6

15,2

19,0

24,4

29,6

3,2

5,2

2,2*

2,6*

5,4

7,8

29,8

37,4

Honduras(1990 & 1992)**

8,0

12,1

18,0

17,6

26,0

29,7

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

13,6

3,2

39,6

32,9

Nicaragua (1990 & 1994)

13,3

13,4

13,7

15,5

27,0

28,9

8,3

14,7

1,0

3,3

9,3

18,0

36,3

46,9

Panamá (1990 & 1993)

22,2

18,3

18,5

17,0

40,7

35,3

21,9

21,4

3,8

6,0

25,7

27,4

66,4

62,7

A.C/ Promedio (no ponderado)

13,5

13,8

16,7

17,0

30,3

30,8

8,5

12,2

2,8

4,4

11,6

14,7

41,9

45,5

Fuente: FMI:Anuario Estadistico de las Finanzas del Gobierno, 1996

_________________________

* Estimado

** BID:HO ISE 1994

3. Gastos Sociales

El Cuadro 22 muestra que a pesar de algunas disminuciones en 1994-95, en Costa Rica y Panamá los gastos sociales constituyeron el 60 por ciento del total de los gastos gubernamentales tanto en 1990 como en 1994, mientras que Belice y Nicaragua gastaron cerca de la mitad de su presupuesto en gastos sociales en l994. Además, sobre una base agregada todas las categorías de gastos sociales recibieron una mayor dotación en l994 que en l990, más notablemente en Belice, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, lo cual sugiere la existencia de un dividendo de paz. Como la calidad y comparabilidad de esos datos no son actualmente claros, especialmente en lo que se refiere a la población nativa, se requiere de un análisis más profundo para llevar a cabo un esfuerzo comprensivo de erradicación de la pobreza. Para mejorar la posibilidad de una exitosa reforma del sector social, se le sugiere a la región que dentro de cualquier programa de reforma del sector incluya un componente sustancial de compilación de datos sociales.

Una forma alternativa de determinar el esfuerzo relativo de los gastos sociales es comparando las asignaciones presupuestarias a los sectores sociales con la participación en el total de los presupuestos de los países al correspondiente PIB nacional. Esto provee los siguientes resultados preliminares:

 

 

 

Cuadro 23 AMERICA CENTRAL: Perfiles de los gstos sociales

 

Gastos sociales

como porcentaje del PIB

Gasto social per

cápita

(en 1987 US dollars)

Cobertura de la

seguridad social

(% de la población total)

Países

Año

% del PIB

Año

% del PIB

1990-91

1994-95

1980

1985-88

1992-95

Belice*

1990

8,7

1994

12,5

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

Costa Rica

1990-91

19,8

1994-95

20,8

105

126

84,0

83,0

86,0

El Salvador

1990-91

5,5

1994-95

5,3

13

20

9,0

11,0

14,0

Guatemala

1990-91

3,3

1994-95

3,7

6

6

15,0

13,0

16,0

Honduras

1990-91

7,8

1994-95

7,6

5

3

7,0

10,0

13,0

Nicaragua

1990-91

10,8

1994-95

10,6

n.d.

n.d.

9,0

22,0

13,0

Panamá

1990-91

17,1

1994-95

20,0

117

177

50,0

57,0

n.d.

A.C. Promedio

(no ponderado)

1990-91

10,4

 

1994-95

11,5

49

66

29,0

33,0

n.d.

Fuente: BID:ESDB; y CEPAL: La Brecha Equitativa, 1997

____________________

*FMI, Anuario Estadístico de las Finanzas del Gobierno, 1996

Aunque proveyendo resultados algo distintos a los del Cuadro 22, esta metodología confirma que durante el período observado El Salvador, Honduras y Guatemala mantuvieron bajos sus gastos sociales, Belice y Nicaragua en niveles intermedios, mientras que Costa Rica y Panamá consistentemente mantuvieron altos el perfil de los mismos. Estas tendencias de los gastos, están reflejadas en el Indice de Desarrollo Humano de 1997 del PNUD.

B. Salud y Educación

El esparcimiento de nuevas técnicas médicas, de prevención y de habilidades quirúrgicas, condujo a un mejoramiento global sustancial de los indicadores de salud. Utilizando como indicadores dominantes del alcance del cuidado médico, la tasa cruda de mortalidad, la mortalidad infantil y la expectativa de vida, puede concluírse que entre 1980 y 1995, los indicadores de salud mejoraron, sin excepción, en toda la región. Como resultado, la expectativa de vida en la región mejoró en un 10 por ciento entre 1980 y 1995, con un aumento relativo más elevado en Nicaragua (Cuadro 22). Mejoras aún mayores pueden esperarse con la eficiencia de los sistemas de cuidado de salud poniendo más énfasis en las clínicas de salud rural, cuidado de las madres y de los niños, y otras formas de atención de primera línea. La actual expectativa de vida promedio de 70 años en la región se compara con un promedio mundial de 63 años en los países de bajo ingreso, 67 para los de mediano ingreso y 77 para los países de alto ingreso. En términos generales, 3 de cada 4 familias en Centroamérica tienen acceso al cuidado de salud, agua potable y saneamiento (Cuadro 25), mientras que 9 de cada 10 niños reciben inmunización contra sarampión y D.T.P.

 

Cuadro 24 LA REGION DE AMERICA CENTRAL: Indicadores de población y de salud

Comparación entre 1980 y 1995

 

 

 

 

1995

toma diaria de

 

 

Fertilidad total

(Tasa por mujer)

Tasa bruta de

nacimiento

por 1000

Tasa bruta de

mortalidad

por 1000

Tasa de

mortalidad

por 1000

nacimientos vivos

Expectativa de

vida

años desde el

nacimiento

Países

Calorías

Proteinas

1980

1995

1980

1995

1980

1995

1980

1995

1980

1995

Belice

2791

62

n.d.

3,9

38,8

32,3

7,0

4,5

54,0

36,4

64,1

69,8

Costa Rica

2865

69

3,7

2,8

30,3

24,6

4,1

4,0

20,1

12,7

72,4

76,7

El Salvador

2577

64

5,3

3,7

39,3

30,4

11,1

6,1

74,8

35,6

63,3

67,5

Guatemala

2300

58

6,2

4,7

43,3

35,2

11,1

6,7

80,6

43,8

58,0

65,8

Honduras

2359

54

6,5

4,6

42,9

35,4

9,8

6,3

87,2

45,4

60,2

66,6

Nicaragua

2311

55

6,2

4,1

44,8

33,5

10,5

5,8

82,8

45,8

58,4

67,9

Panamá

2490

67

3,7

2,7

29,2

22,8

5,6

4,9

28,4

22,6

70,3

73,3

A..C. Promedio

(no ponderado)

2528

61

5,3

3,8

38,4

30,6

8,5

5,5

61,1

34,6

63,8

69,7

Fuente: BID:ESDB

Desafortunadamente, una conclusión positiva similar no puede extenderse al sector de educación, debido a que algunos de los gobiernos de la región se vieron forzados, en los años recientes, a reducir sus gastos en educación, tanto corrientes y, en particular, los de capital. En este contexto, el Cuadro 26 muestra que El Salvador, Honduras y, especialmente, Guatemala enfrentan un enorme desafío para reducir sus elevadas tasas de analfabetismo adulto --altamente concentrada en la población nativa-- lo cual no les permite alcanzar normas más elevadas de productividad laboral y de cohesión social.

 

 

Cuadro 25 AMERICA CENTRAL: Acceso a los servicios de salud

Porcentaje de la población que tiene acceso a:

 

Países

 

Cuidado de salud

1993

 

Agua potable

1995

 

 

Sanidad

1995

Inmunización de niños en 1995

(% de niños menores

de 12 meses)

 

 

Gastos en salud

(% del PIB, 1990-95)

 

 

 

 

 

 

 

 

Sarampeón

DTP

Público

T otal

Belice

n.d.

82

n.d.

87

83

 

n.d.

n.d.

Costa Rica

97

100

99

94

85

6,3

8,5

El Salvador

n.d.

55

68

94

100

1,2

5,0

Guatemala

60

60

66

84

80

0,9

2,7

Honduras

62

65

62

90

96

2,8

5,6

Nicaragua

n.d.

61

31

81

85

4,3

7,8

Panamá

82

83

87

84

86

5,4

7,8

A.C. promedio

(no ponderado)

75

72

69

88

88

3,5

6,2

Ayuda Memoria:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Países: U.S.A.

n.d.

90

85

89

94

6,6

14,2

Canadá

99

100

85

98

93

6,8

9,6

México

91

83

66

90

92

2,8

5,3

Fuente: BIRF: Indicadores del Desarrollo Mundial, 1998 y IDB:ESDB

 

>

Gastos en educación inadecuados y/o ineficientes, están aumentando en la región el riesgo de un relativo estancamiento a largo plazo. Si bien la región en su conjunto había establecido anteriormente normas educacionales aceptables, la reducción relativa de las asignaciones fiscales durante los años de los ochenta indujeron una considerable erosión en la calidad de los sistemas de educación pública. En el interés de lograr la cohesión social de la región y su futura competitividad, es obvio que en los años venideros los gastos en educación, con su elevada tasa de retorno a largo plazo, requieren alta prioridad. No solamente los gastos deberían recuperar sus niveles adecuados, sino que su eficiencia (i.e. aumentar las actuales tasas extremadamente bajas de sobrevivencia en las escuelas primarias) debería mejorarse, por ejemplo mediante la priorización de los gastos públicos para brindar una buena educación primaria a la población en su conjunto, provisión de una buena educación secundaria y adiestramiento vocacional, y mejoramiento en la capacitación de maestros y disponibilidad de textos, antes que en gastos adicionales para la educación terciaria. Las regiones periféricas y la población nativa deberían recibir atención especial. Para ilustrar, el Cuadro 27 indica el virtuoso impacto potencial sobre el ingreso que puede derivarse del aumento de los gastos públicos en escolaridad: la correlación entre la mayor escolaridad y los grupos de ingresos tanto en países con inversiones humanas elevadas (Costa Rica), y aquellos con baja inversión humana (Guatemala), es notable.

 

 

Cuadro 26 AMERICA CENTRAL: Indicadores del sector educación

 

 

 

Tasas brutas de matrícula

(%), últimas estimaciones

(comienzo/mitad 1990s)

 

 

 

 

Países

 

Educación

primaria

 

Educación

secundaria

 

Educación

superior

Escuela primaria

tasa de supervivencia

(%)

 

Promedio de

años de

escolaridad

(Población de

más de 25 años)

Tasa

alumno/

maestro

educación

primaria

 

Analfabetismo

adulto (%)

Gastos en educación (% de los gastos del gobierno central ) (Ultimo dato)

Belice

121

35

9

56,1

--

26,0

9,0 (1992)

16,4

Costa Rica

107

50

31

82,2

6,0

30,6

5,2 (1995)

22,9

El Salvador

88

32

19

52,9

4,1

28,0

28,5 (1995)

13,2

Guatemala

84

25

8

36,0

3,2

33,6

44,4 (1995)

19,0

Honduras

111

32

10

34,0

4,3

34,9

27,3 (1995)

10,0*

Nicaragua

110

47

10

54,3

3,8

38,0

34,3 (1995)

15,5

Panamá

106

68

22

79,0

6,7

24,7

9,2 (1995)

20,2

A.C. Promedio

(no ponderado)

104

38

16

56,4

4,7

30,8

22,6

16,7

Fuente: BID:ESDB

___________________

*Estimado

 

 

Cuadro 27 Años promedio de escolaridad por quintil de ingreso per cápita (1993)

Países

Quintil

más bajo

Segundo

quintil

Tercer

quintil

Cuarto quintil

Quintil más elevado

Todos

Costa Rica

4,8

5,6

6,2

7,1

9,4

6,8

Guatemala

1,0

1,5

2,3

3,5

7,0

3,2

Fuente: BIRF: Informe de la Economía Mundial, 1995

 

 

C. El Factor Trabajo

El Informe Mundial del Trabajo de 1997 de la OIT estipula que una mayor competencia global estimula mejorías en la productividad, hace que las empresas sean más sensitivas al costo, y promueve inversiones en tecnología e innovaciones que ayudan a reducir la inflación global. Pero cuando se mueve hacia abajo, esto crea también problemas de empleo para los trabajadores con poca especialidad y tiende a reducir los costos laborales y el salario real, debido a que los acuerdos colectivos de trabajo están enfocando cada vez más en concesiones para mejorar la competitividad de la empresa y salvar empleos.

Este ambiente económico requiere mejoras continuas en la productividad laboral para consolidar las ventajas competitivas de la región. Como ilustra el Cuadro 28, la mayoría de los países experimentaron una erosión sustancial en sus salarios reales, especialmente después de la devaluación del peso mexicano. Como resultado en l996 tres de los siete países Centroamericanos registraron en el sector manufacturero salarios mínimos nominales substancialmente menor de US$ 1 la hora, con un promedio regional no ponderado cercano a US$ 1,20 . Esto se convirtió en la fuerza principal detrás del rápido desarrollo en la región de las plantas procesadoras de productos exportables. Se espera un gran mejoramiento en la competitividad como resultado de las inversiones que se están llevando a cabo y programado en educación, adiestramiento e infraestructura física que mejorará la productividad laboral, reducirá los costos unitarios de los trabajadores, y mejorará al mismo tiempo la calidad del producto.

La urgencia de dichas inversiones se vuelve obvio al comparar las tendencias recientes de crecimiento de la población y del mercado de trabajo con las condiciones actuales de desempleo y subempleo: mientras las cifras oficiales para 1995-96 colocan la desocupación abierta en cerca del 6 por ciento (Costa Rica, Guatemala y Honduras); debajo del 10 por ciento (El Salvador); y encima del 10 por ciento en (Belice, Nicaragua y Panamá), y con la corrección por la desocupación disfrazada llevaría las cifras del desempleo a un rango del 20 al 40 por ciento. De ahí la urgente necesidad de mejorar la calidad de la mano de obra como un medio para evitar la trampa de la pobreza. No obstante, como se demuestra en el Cuadro 29, la región deberá salvar la vasta brecha en tecnología e información que tiene comparado con otros países del hemisferio. Esto requiere mayores inversiones en educación, telecomunicaciones, infraestructura, sistemas de información pública, medios de difusión, conocimiento de computadores y programas y equipos de computación. Dada la magnitud de los recursos necesarios para cubrir esa brecha, se requiere un temprano y comprensivo planeamiento para maximizar el impacto de los escasos recursos, gran parte de los cuales deberán provenir de fuentes privadas.

 

Cuadro 28 AMERICA CENTRAL: Tendencias de los salarios mínimos reales, 1986-95

 

(Tasas de crecimiento real)

 

 

Países

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997*

Belice

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

Costa Rica

-0,9

-1,4

4,1

2,4

-2,4

0,8

8,7

1,9

-2,1

1,9

3,7

El Salvador

10,1

-9,8

-4,7

-5,6

-7,4

-1,1

-5,3

1,2

-0,5

-6,9

-4,0

Guatemala

6,7

5,2

6,5

-14,8

-6,3

16,3

10,8

7,2

12,0

-0,9

1,0

Honduras

-2,3

-4,4

-9,0

16,8

0,1

13,3

1,8

-10,0

-2,0

-1,0

7,5

Nicaragua

-32,9

-42,6

35,6

64,9

-4,5

11,4

-6,4

-0,1

1,9

-1,7

-2,0

Panamá

5,2

0,3

0,0

0,9

0,3

1,3

4,1

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

Ayuda Memoria:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

México

-1,9

-1,3

9,0

2,9

6,5

8,8

7,1

4,1

-14,8

-8,0

0,5

Fuente: OIT, CEPAL y BID:ESDB

____________________

*Preliminar

.

 

 

 

Cuadro 29 América Central: Estado de peparación para la edad informática

(Información actual y dotación tecnológica)

Países

Periódicos diarios

por 1000 personas

Equipos de televisión por

1000 personas

Teléfonos móviles

por 1000 personas

Máquinas Fax

por 1000 personas

Computadoras personales

por 1000 personas

Clientes de Internet por10,000 personas

 

 

1994

1996

1996

1996

1996

1997

Estados Unidos

228

806

165

65

362

442

Canadá

189

709

114

24

193

228

México

113

193

11

2

29

4

TLC-AN Promedio

(no ponderado)

177

569

97

30

195

225

Belice

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

n.d.

Costa Rica

99

220

14

1

n.d.

12,1

El Salvador

50

250

3

n.d.

n.d.

0,3

Guatemala

23

122

4

1

3

0,8

Honduras

44

80

n.d.

n.d.

n.d.

0,9

Nicaragua

30

170

1

n.d.

n.d.

1,6

Panamá

62

229

n.d.

n.d.

n.d.

1,4

A.C. Promedio

(no ponderado)

51

168

6

n.d.

n.d.

2,9

AC Promedio como % del promedio

de TLC-AN

29

30

6

n.d.

n.d.

1,3

Fuente: Indicadores del Desarrollo Mundial, 1998

 

 

 

 

Cuadro 30 AMERICA CENTRAL: Indicadores del mercado de trabajo

 

 

Fuerza laboral

 

 

Países

Población crecimiento anual

 

 

Total

(millones)

 

 

Tasa anual de

crecimiento

 

Fuerza laboral en

la industria

 

Fuerza laboral en el

sector primario

Tasa de

participación de la mujer

(%)

Ultima tasa

general de

participación

(Año)

 

Ultima tasa de desempleo

(Año)

 

 

1990-94

1996

1980-96

1996-2010

1980--85

1989-94

1980-85

1989-94

1980

Ultimas

 

 

 

 

Belice

2,7

n.d.

n.d.

n.d.

18

19

35

33

n.d.

36

57 (1995)

13,8 (1996)

Costa Rica

2,1

1

3,1

1,9

25

27

30

26

21

33

55 (1994)

6,1 (1997)

El Salvador

2,1

2

2,3

2,9

20

21

40

36

27

35

38 (1992)

7,5 (1996)

Guatemala

2,9

4

2,9

3,1

18

17

53

52

22

31

56 (1994)

4,9 (1996)

Honduras

3,0

2

3,5

3,4

17

20

49

41

25

34

56 (1994)

6,4 (1997)

Nicaragua

3,1

2

3,1

3,4

25

26

33

28

28

42

65 (1992)

13,9 (1997)

Panamá

1,9

1

2,7

1,9

18

16

28

26

30

39

56 (1993)

15,8 (1997)

A.C. promedio

(no ponderado)

2,6

--

2,9

2,8

20

21

38

35

26

36

55

9,8

Fuente: BID:ESDB y BIRF: Indicadores de Desarrollo Mundial 1998, e Indicadores Sociales del Desarrollo 1996, ECLAC

 

En el Cuadro 30 se resaltan dos importantes tendencias en el mercado de trabajo de América Central. Primero, el crecimiento de la fuerza de trabajo que promedió 3 por ciento en los años ochenta, aceleró al comienzo de los noventa, y no se espera grandes desaceleraciones hasta el año 2010. El resultado es el estancamiento de los salarios reales (Cuadro 28), y un persistente alto nivel oficial de desempleo, que promedió cerca del 10 por ciento de la fuerza laboral regional en 1996-97. Segundo, muestra que la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo aumentó del 26 por ciento en 1980 al 36 por ciento en 1995 (el resultado del incremento de los sectores procesadores de exportación y del turismo), comparado con el 33 por ciento para el total de América Latina y el Caribe, y el 43 por ciento en los países con altos niveles de ingreso. Por eso, la fuerza laboral regional es probable que continúe expandiéndose principalmente porque la participación de la mujer seguirá aumentando.

Otro importante rasgo que resalta del Cuadro 30 es que por lejos la más baja tasa en términos de la participación general de la fuerza de trabajo registra El Salvador, siendo a su vez el mayor recipiente de remesas familiares. Esto genera la pregunta respecto a las implicaciones sociales a largo plazo y acerca de la productividad laboral, además de la ya mencionada preocupación sobre la sostenibilidad inclusivamente social.

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