Síntesis por periodos

Como institución financiera, el BID tiene la misión de prestar asistencia al desarrollo en conformidad a las estrategias nacionales de sus países prestatarios, respetando al mismo tiempo, sus propias directrices. Por ello, a través de los años, la acción del Banco en Chile ha sido un reflejo de la intersección de las prioridades económicas y sociales de sus gobiernos y las políticas propias del banco.

 

Periodo 19á1-1973

En el periodo comprendido entre 19á1-1973, el Banco aprobó 59 operaciones de préstamos con un monto total desembolsado de US$305.7 millones, que se destinaron al financiamiento de operaciones en las áreas de agricultura, industria, energía, transporte educación, saneamiento y desarrollo urbano. La distribución sectorial de este financiamiento coincidió con los objetivos de los sucesivos planes nacionales de desarrollo. Así, por ejemplo, la alta prioridad que estos planes confirieron al desarrollo industrial se vio reflejada en 11 créditos del BID por un monto de US$á7.1 millones destinados al financiamiento en este sector.

El apoyo que el BID ha brindado al fortalecimiento y modernización del sector agropecuario del país se remonta a los primeros vahos de vida del Banco. La primera manifestación del apoyo del BID al desarrollo de la agricultura chilena fue en 19á1, cuando el gobierno recibió el primero de una serie de créditos globales y asistencia técnica a agricultores de bajos ingresos para la compra de semillas, abonos, cría de ganado, mejoramiento de praderas, canales de riego e incluso mejoramiento de viviendas rurales.

Además de participar activamente en los esfuerzos nacionales para aumentar la superficie agrícola regada. El BID cooperó con Chile en la colonización agrícola. Apoyó a la Corporación de Fomento a la Producción (CORFO) y a la Caja de Colonización Agrícola para cubrir gastos de infraestructura agrícola, Llenar las necesidades de crédito de los nuevos propietarios y construir viviendas.

El sistema universitario chileno ha recibido también significativo apoyo financiero del Banco. Las siguientes universidades recibieron importantes recursos para construir o modernizar edificios, equipos, aulas y laboratorios y para capacitar al personal académico: la Universidad Católica de Chile, Universidad de Chile, Universidad Austral, Universidad de Concepción, Universidad Técnica del Estado y Universidad Federico Santa María.

En este periodo el BID apoyó la educación universitaria y técnica con préstamos a casi todas las instituciones de educación superior por un total de US$29 millones, que ayudaron a financiar programas por un total de US$79 millones.

Durante sus primeros años de actividades en Chile, el BID también otorgó préstamos directos a empresas privadas, como por ejemplo un financiamiento de US$14,2 millones a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, S.A., entonces la mayor empresa productora de papel y pulpa de América Latina.

El mejoramiento y ampliación de la infra estructura de las telecomunicaciones han recibido atención preferente del gobierno chileno y del BID. En 19á7, el banco prestó US$ 10 millones para establecer la red troncal básica de telecomunicaciones por medio de microondas para conectar a todas las zonas del país. El programa, que constituyó la primera operación autorizada por el Banco para financiar un proyecto de telecomunicaciones en América Latina, también contempló la construcción de una estación terrestre que permitió a Chile emplear el sistema de satélites para las comunicaciones instantáneas con el resto del mundo.

Entre 19á0 y 1973, el sector transporte y comunicaciones recibió US$28,1 millones; el sector educación, US$27,2; el desarrollo urbano, US$17,á; agricultura US$77,5 millones.

 

Periodo 1974-1989

En este periodo el Banco canalizó recursos a Chile por US$2.581millones. Fue el organismo financiero multilateral que más contribuyó al financiamiento de la inversión interna en ese lapso, contribuyendo a que Chile superase progresivamente la crisis del bienio 1982-83.

Todos los importantes proyectos hidroeléctricos realizados en el periodo (Antuco, Colbún-Machicura, Alfalfal, Canutillar y Pehuenche) recibieron aporte financiero del Banco, el que alcanzó en total a US$794.3 millones.

Las obras de infraestructura vial Rehabilitación de la Carretera Longitudinal Santiago-Puerto Montt y su extensión a la isla de Chiloé; la Carretera Austral, de integración territorial; y otras obras viales rurales y urbanas de importancia- también contaron con financiamiento del Banco (US$241.5 millones).

El desarrollo e inversión de empresas privadas medianas y pequeñas recibieron el apoyo de préstamos sectoriales (agricultura, industria y turismo) y, posteriormente, a través de programas multisectoriales buscaron que los recursos se asignaran básicamente con un criterio de rentabilidad de los distintos proyectos, sin discriminación especifica en razón del sector al que pertenecieran.

Con el objeto de aumentar la productividad en el sector agrícola se financiaron obras de regadío (Digua y Maule Norte) y proyectos de sanidad vegetal y animal. Chile fue el primer país de la región declarado libre de fiebre aftosa.

En el área social, los préstamos del Banco aportaron US$283.7 millones en los que se incluyen: tres programas sucesivos de agua potable rural, que -continuando el primero iniciado en el Gobierno del Presidente Frei Montalva- Llevaron al país a tener la mejor cobertura de América Latina en este aspecto; programas de vivienda para sectores de más bajos ingresos, entre los que cabe destacar los de Mejoramiento de Barrios que regularizaron la propiedad de pobladores de facto y le brindaron la infraestructura urbana básica; y los programas de postas rurales y de atención materna infantil en zonas marginales. Estos programas diseñaron e implementaron instrumentos y técnicas novedosas para focalizar el gasto y dirigir los subsidies a los sectores de más bajos ingresos a los cuales realmente se desea alcanzar.

Cabe señalar que, con el apoyo inicial del Banco, se estableció el Sistema Nacional de Evaluación de Inversiones del Sector Público, desarrollado y coordinado por ODEPLAN, que permitió priorizar las inversiones del sector público en su totalidad, con un criterio de rentabilidad social en los distintos proyectos del sector público que compiten por financiamiento. Esta práctica se ha empleado con éxito para analizar y seleccionar los proyectos regionales y municipales en las tres etapas del FNDR.

 

Periodo 1990-1999

La estrategia de desarrollo de las administraciones de los presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei consistió en mantener la economía abierta y acentuar su orientación exportadora; estimular la inversión privada nacional y extranjera como motor de desarrollo; y mejorar las condiciones de vida de los grupos de menores ingresos. Al mismo tiempo, el gobierno buscó promover el desarrollo local y la participación descentralizada en las decisiones públicas.

La política social del periodo tuvo como característica central la inversión en recursos humanos mediante la focalización del gasto público en programas de nutrición, educación, capacitación laboral y apoyo a pequeños productores. El aumento en el gasto publico que seria necesario para implementar la política social sería financiado principalmente, aunque no exclusivamente, por la vía tributaria. En cambio, la vía del endeudamiento externo seria utilizada para el financiamiento de proyectos de inversión privada.

El BID fue un socio clave del gobierno en sus esfuerzos por estimular el desarrollo del país y apoyar sus proyectos de inversión. Chile recibió tres préstamos que sumaron más de US$530 millones para apoyar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa. El Programa Multisectorial, ejecutado por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), fue canalizado, a través del sistema financiero, en forma de créditos a mediano y largo plazo a empresas privadas para inversiones en todos los sectores de la economía, a excepción de vivienda y desarrollo urbano. Debido a que CORFO usó la modalidad de intermediación financiera a través de bancos y empresas de leasing -en lugar de la colocación directa de recursos a los sujetos del crédito- este Programa adicionalmente favoreció el desarrollo del mercado de capitales del país.

Un conjunto de préstamos aprobados durante este periodo, que combinados suman cerca de US$400 millones, tiene como rasgo distintivo el apoyo a varias de las líneas programáticas gubernamentales y que ayudaron al mejoramiento de las condiciones de vida de los segmentos más pobres, el desarrollo local y la regionalización en el país.

Estas operaciones son: el Programa de inversiones Múltiples para el Desarrollo Local (FNDR-BID), el Programa de Mejoramiento Urbano, el Programa de Rehabilitación de Servicios de Salud y el de Capacitación Laboral (Chile Joven).

Hacia 1994, cuando el presupuesto público alcanzaba un superávit considerable, el gobierno pudo prescindir del uso de endeudamiento externo para financiar sus inversiones. En consecuencia, se redujeron los flujos financieros en varias de las operaciones con el BID cancelando desembolsos pendientes y prepagando algunos préstamos. Se comenzó a darle mayor

importancia a la contribución que el BID podía hacer al país a través de la asistencia tácnica, particularmente la dirigida al desarrollo y modernización del sector privado y de la sociedad civil. Su socio principal para este objetivo fue el FOMIN. Las actividades en Chile en los Ultimos años están basadas en ventajas comparativas del país y del Banco que conducen a programas y proyectos innovativos y diálogo de beneficio mutuo con potencial de réplica en otros países de la región.

La estrategia vigente del BID en Chile otorga prioridad al apoyo a los siguientes sectores y actividades: sector privado, modernización del Estado y Sociedad Civil, integración económica y física, medio ambiente y recursos naturales.

Consultorio DR. Fdo. Maffioletti

Los fondos del programa FNDR-BID han ayudado a financiar numerosos

consultorios a lo largo de todo el país.