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Entrevista › Iriny Lopes, ministra de la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres de Brasil

“Las mujeres asumen cada vez más el liderazgo”

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff lanza una agresiva política de inclusión femenina e igualdad de derechos entre géneros. Primeros detalles de la propuesta


Liliana Lavoratti / São Paulo, Especial MicAméricas

Agosto 10, 2011

Iriny Lopes es una de las nueve ministras designadas por Dilma Rousseff, la primera mujer que preside Brasil, la mayor economía de América Latina y el Caribe. Titular de la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres, Iriny tiene una misión crítica: promover la autonomía económica y financiera de las mujeres, en especial de aquellas que integran la legión de 16,2 millones de brasileños que aún viven en la pobreza extrema. “Uno de los grandes objetivos es buscar la inserción y autonomía de las mujeres en el mercado del trabajo como paso para alcanzar la autonomía total”, dice Iriny en una entrevista con MicAméricas.

La Secretaría Especial del gobierno brasileño impulsará normativas y políticas públicas que combatan diferentes formas de discriminación, como la Ley de Igualdad de Género en el Trabajo, pendiente de aprobación en el Congreso. En los planes de la Secretaría también está avanzar en la calificación profesional de las trabajadoras. “Autonomía financiera, en nuestra visión, significa que las mujeres puedan producir de la mejor forma posible, con mayor valor agregado”, dice Iriny, ex diputada federal por el Partido dos Trabalhadores (PT) y activa participante de los movimientos sociales en defensa de los derechos de la mujer.

Estos son los principales fragmentos de la entrevista con MicAméricas.

¿Cómo piensa trabajar hacia una mayor igualdad de derechos entre géneros? Esta ha sido siempre una pregunta sencilla de formular pero de difícil respuesta.

Nuestra intención es continuar avanzando en la creación de leyes y políticas para enfrentar las diferentes formas de discriminación en Brasil. La Ley Maria da Penha, por ejemplo, creó en 2006 los mecanismos para hacer punible la violencia doméstica y familiar contra la mujer. Luego, la llamada mini reforma electoral de 2009 aseguró, entre otras cosas, un mínimo de 30% para cada sexo en la lista de candidaturas de los partidos políticos. Entre las conquistas recientes figura la aprobación unánime en el Supremo Tribunal Federal de las uniones homosexuales. Y, con relación al mundo del trabajo, fue lanzado el Programa Pro-Equidad de Género y Raza, creado en alianza con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

¿Cuál es el próximo paso?

Necesitamos aprobar el Proyecto de Ley de la Igualdad de Género en el Trabajo presentado en 2009. Esa iniciativa crea mecanismos para prevenir y punir la discriminación contra la mujer, además de garantizar igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y remuneración en las relaciones de trabajo rurales y urbanas. En pocos contextos la discriminación por género es tan visible como en el mundo del trabajo. Flagelos como la informalidad, la precariedad y la violencia en el ambiente de trabajo discriminan no solo por género, sino también por color de piel y origen étnico.

En la práctica, ¿qué cambiaría si la ley fuese aprobada?

Hoy, sin ella, todas las denuncias de discriminación contra las mujeres en el mundo del trabajo caen por tierra. Cuando la norma sea sancionada, Brasil pasará a estar al mismo nivel de Europa y de la mayoría de los países latinoamericanos, que ya poseen la ley de equidad en el mercado de trabajo. Entre otras cuestiones, garantizará un mayor número de guarderías infantiles para las mujeres que quieran trabajar. Además, con la norma podrá ser creado el comité interno de una empresa para que pueda identificar y sancionar de manera ejemplar el acoso moral y sexual.

¿La ley también garantizará igualdad de remuneración?

Sí. Hoy, a pesar de que la mujer ha invadido el mercado de trabajo, la diferencia salarial es enorme. En Brasil, ganan en promedio 30% menos que los hombres por realizar las mismas funciones. La norma implicará un cambio significativo. Después de eso, cualquier ley posterior solo será complementaria.

Su gobierno plantea la emancipación financiera de la mujer. ¿Qué es eso? ¿Cómo evalúa el papel de las microfinanzas en ese proceso?

Para que las mujeres no queden limitadas a áreas tradicionalmente ocupadas por ellas como la asistencia social y la educación, implementaremos el financiamiento de actividades económicas lideradas por las mujeres. Datos del SEBRAE [sigla de Serviço Brasileiro e Apoio à Micro e Pequenas Empresas] muestran que están asumiendo cada vez más el liderazgo en los pequeños y medianos emprendimientos. Nuestro ministerio, junto con la Caixa Econômica Federal [uno de los principales bancos públicos federales], está desarrollando un modelo de microcrédito especializado para las mujeres, con la participación del BNDES.

¿Qué planes hay en materia de capacitación profesional?

En los últimos años se pusieron en marcha muchos cursos para mujeres, pero esa formación no las capacitó para agregar valor a sus productos. Tampoco se las educó para la comercialización. Sin esos conocimientos mínimos, la mayoría de los emprendimientos no progresa. Por eso, cuando hablamos de autonomía financiera, nos referimos a que las mujeres puedan individualmente —en micro, pequeñas, medianas y hasta grandes empresas, o a través de cooperativas y otras iniciativas colectivas— producir de la mejor forma posible y continuar insertas en su ambiente cotidiano.

Es una propuesta osada...

Estamos seguros de que las mujeres pueden desempeñar un papel diferenciado en el enfrentamiento de la crisis alimenticia. Y, especialmente en Brasil, pueden participar en la construcción de alternativas a la crisis energética. No estamos en contra de preparar pastelitos o bocadillos, pero no es esa la idea. Queremos que las mujeres se involucren en algo compatible con el tamaño de las inversiones que el país está haciendo. Queremos, por ejemplo, que las mujeres estén presentes en las obras que se están preparando para la Copa del Mundo FIFA 2014. Pero, para eso, deben estar preparadas.

¿Cómo puede ayudar el Estado para que eso se concrete?

Al encarar obras de esa magnitud, la misión del Estado es, además de preservar el medio ambiente, cuidar la sustentabilidad del entorno de esos emprendimientos. El trabajo coordinado con los otros ministerios es indispensable. Esa coordinación es difícil de implementar, pero felizmente tenemos una presidenta decidida a darle la importancia debida a la cuestión de género en sus políticas.

Ya tenemos una herencia positiva del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que creó la Secretaría de Políticas para las Mujeres, con estatus de ministerio, y estimuló diversas políticas públicas. Ahora, en el gobierno de Dilma Rousseff, el direccionamiento todavía está más focalizado.

Haber elegido por primera vez en la historia a una mujer para dirigir el país crea un ambiente de posibilidades y oportunidades para el avance de las políticas dirigidas a mujeres. La pesada burocracia gubernamental no fue preparada históricamente para cumplir con ese papel, pero vamos superando dificultades día a día.

¿Brasil está siendo innovador en el enfrentamiento a la desigualdad de género?

Es extraño que Brasil hoy figure en los dos extremos. Por un lado, es referencia internacional en las políticas para el enfrentamiento de la violencia contra las mujeres, con la Ley Maria da Penha, y en las políticas de autonomía económica y financiera. Pero, por el otro, el país ocupa uno de los peores lugares en el ranking mundial de participación femenina en la política: apenas 8,8% del total de integrantes de la Cámara Federal y 14% del Senado. Mientras tanto, en países como Angola, Cuba, Mozambique, Costa Rica y Argentina, la representatividad de las mujeres en el Parlamento supera el 40%.

¿Por qué no se cumple la ley de cupos?

La Ley 12.034, sancionada en 2009, prevé que cada partido o coalición tenga al menos 30% para candidaturas de cada sexo. Pero no está siendo cumplida, obviamente. Las mujeres ya están movilizándose para que en las elecciones de 2012 un mayor número de ellas sean elegidas. La reforma política, que está siendo discutida en el Congreso Nacional, incluirá un mayor espacio para las mujeres en la política brasileña.

¿El hecho de que Dilma haya nombrado a nueve mujeres al frente de ministerios facilita la implantación de esas políticas?

La ampliación de la presencia de mujeres en un gobierno obviamente fortalece ese recorte de género que el gobierno tiene. En total, son nueve ministras, un cuarto del total. Está todavía por debajo de la meta del 30% pretendida por la presidenta, pero es un paso gigantesco: desde el retorno de la democracia en 1985 hasta el final del gobierno Lula habían sido nombradas ministros apenas siete mujeres.

El Banco Interamericano de Desarrollo no es responsable por el contenido editorial; los puntos de vista expresados en el artículo son del autor o autores.


Comentarios

...EVOLUCAO ! O CONCEITO DE QUE "POR TRAS DE UM GRANDE HOMEM, HA SEMPRE UMA GRANDE MULHER ",ESTA CONSCIENTEMENTE MUDANDO : AO "LADO "DE UM GRANDE HOMEM .....ESTARA UMA GRANDE "MULHER " !


 
 
 
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Entrevista exclusiva: gobierno de Brasil lanza agresiva política de inclusión femenina e igualdad de derechos entre géneros - 10-ago-2011
Entrevista exclusiva: gobierno de Brasil lanza agresiva política de inclusión femenina e igualdad de derechos entre géneros - 10-ago-2011 Foto: Gentileza de la Secretaria Especial de Polítidas para as Mulheres da Presidência da República do Brasil.

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