Hoy damos inicio a una nueva etapa de la Revista Integración & Comercio que se caracteriza por importantes cambios respecto del pasado. Con todo, no concebimos a este ajuste de rumbo como una refundación de la revista. Se trata, más bien, de retomar los principios rectores que la guiaron en su desarrollo a lo largo de los últimos 33 años, primero (1976) en las páginas de Integración Latinoamericana y después (1996) con su actual título. El objetivo fundamental es definir aproximaciones renovadas y sintonizadas de dichos principios a las necesidades de los nuevos tiempos y que reconozcan, al mismo tiempo, las capacidades que se han ido instalando en la región progresivamente.
En realidad estamos orgullosos del historial de la Revista y del papel pionero que cumplió en la discusión de diversos tópicos vinculados con los dos ejes que concurren en su nombre actual. Sin pretender ser exhaustivos, vale recordar algunos de esos tópicos: procesos de apertura comercial y negociaciones multilaterales; evolución de las ideas sobre el regionalismo; dinámica de los bloques subregionales e iniciativas hemisféricas y extrarregionales; vínculos entre la política comercial y desarrollo económico. En todos ellos, diversos especialistas de dentro y fuera de la región aportaron fundamentos analíticos y nueva evidencia empírica resultante de sus investigaciones. A esos innumerables colaboradores nuestro reconocimiento y renovado agradecimiento. En una mirada retrospectiva resulta claro que la Revista también buscó conectar temas y agendas de investigación que transcurrían en geografías diversas, contribuyendo de esta manera al debate en América Latina y el Caribe de las preocupaciones e interrogantes de otras latitudes pertinentes a las realidades de la región.
Si bien hoy disponemos de mayor capacidad para estos fines, tenemos también nuevas necesidades. En su larga trayectoria la Revista orientó sus esfuerzos y tuvo anclaje preferente en un público de perfil académico. Pero las capacidades instaladas en ese ámbito han ido aumentando y ya existen múltiples canales y revistas especializadas en la región para dar continuidad y sostener esas iniciativas. En un sentido opuesto, percibimos que hay otros vacíos. Así, por ejemplo, es necesario alcanzar un mejor balance entre el análisis técnico y las conclusiones de política pública, evitando que estas últimas sean apenas subsidiarias del esfuerzo de investigación. A su vez, las realidades y percepciones son hoy más variadas y controvertidas que antes y, en consecuencia, es mejor comprender los términos en que se plantea el debate que solo conocer las conclusiones dominantes. Asimismo, el claro reconocimiento de la multiplicidad de actores en las políticas públicas (responsables de política, organizaciones de la sociedad civil, representantes del sector privado y ciudadanía en general) demanda examinar sus dimensiones más reales e inmediatas, así como las consecuencias que conllevan para los diversos actores. Estos son algunos de los vacíos que el Banco percibe y pretende cubrir en esta nueva fase de la Revista.
Tres orientaciones principales nos guiarán en este esfuerzo. La primera, de naturaleza conceptual, permite definir el universo de los temas a cubrir. En tal sentido, la Revista continuará privilegiando las dimensiones económicas de la integración y el comercio, aunque ampliando los tópicos. Por un lado, se focalizará en el comercio pero también incursionará en temas más amplios vinculados con la agenda comercial como por ejemplo el desarrollo sostenible y el cambio climático. Por otro, tratará la integración en sentido amplio, abarcando los esquemas de jure y los desarrollos de facto y, aunque se concentrará en América Latina y el Caribe, tampoco descuidará desarrollos relevantes y lecciones pertinentes de los procesos de integración de Europa y Asia. Aspectos relacionados con la infraestructura regional, la integración financiera, las migraciones regionales, la provisión de bienes públicos regionales serán foco especial de atención de la Revista en esta nueva etapa. Cada número se dedicará a un tema principal que se abordará mediante visiones y enfoques complementarios.
La segunda orientación, de índole propositiva, apunta a precisar el tipo de contribuciones que se buscará privilegiar. En efecto, consideramos que es necesario promover el debate fundamentado y responsable, pero también audaz, de opiniones que sustenten el proceso de formulación e instrumentación de políticas públicas en esos temas. Es decir, más allá de los necesarios fundamentos analíticos y empíricos de las apreciaciones y propuestas, interesa destacar su contenido asertivo para explorar opciones, contrastar experiencias y progresar en el tratamiento de las controversias. Dicho brevemente, se privilegiará el ensayo por sobre el artículo tradicional, con contribuciones que permitan debatir los aspectos más controvertidos del tema.
La tercera orientación es de corte comunicacional y guarda relación con el público al que se aspira alcanzar, en perfil y cantidad, así como con la modalidad de interacción a ser adoptada. En cuanto al perfil, sin perder de vista la audiencia académica, se apuntará a todos aquellos que sean partícipes o actores directos en los procesos de integración y comercio en los ámbitos público y privado, aspiración que conlleva la necesidad de una modalidad de comunicación masiva. Por ese motivo, se adoptará la difusión electrónica y se hará uso de material multimedia cuando el contenido así lo amerite.
Sobre la base de estas orientaciones principales en las dimensiones conceptual, propositiva y comunicacional de los contenidos de la Revista, esperamos fortalecer nuestro compromiso con la promoción del debate regional en los temas de la integración y el comercio y cumplir así con una de las misiones fundacionales del Banco Interamericano de Desarrollo.
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