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I.
Antecedentes 
El
Diálogo Regional de Política fue creado en
diciembre del año 1999 por iniciativa del Directorio Ejecutivo
del Banco
Interamericano de Desarrollo, con el fin de crear un espacio
para la ampliación y profundización del diálogo
entre los países de la región y contribuir a su
intercambio de experiencias, a su preparación para enfrentar
los grandes retos de la globalización y a la generación
de procesos de cooperación regional.
A pesar de
contar con diferentes instancias de consulta con los países
miembros y con los ministerios de economía y finanzas que
ejercen su representación estatutaria ante la Asamblea
de Gobernadores, y con otros instrumentos en los que participa
un numeroso grupo de actores sociales relevantes, el Banco no
disponía de un mecanismo para promover un diálogo
profundo entre funcionarios de alto nivel de las instituciones
públicas de los países de la región que tienen
responsabilidades en la adopción y ejecución de
políticas en múltiples sectores clave.
El
Banco identificó siete áreas que serían incluidas inicialmente
en el diálogo de políticas:
1) comercio e integración;
2) pobreza y redes de protección
social;
3) educación y capacitación
de recursos humanos;
4) política
macroeconómica y financiera;
5) gestión y transparencia
de la política pública;
6) manejo de desastres naturales;
y
7) medio ambiente.
II.
Objetivos
El objetivo del Diálogo es crear un espacio
(Red) en cada una de las siete áreas, para que los países de América
Latina y el Caribe compartan experiencias, conozcan prácticas
externas a la región y exploren áreas de cooperación regional
en temas críticos para su participación en una economía en proceso
de globalización. Específicamente, se pretende:
- promover
el conocimiento de políticas y de prácticas óptimas, tanto intraregionales
como de otras regiones del mundo;
- facilitar
la cooperación regional;
- respaldar
los procesos de integración regional;
- proveer
sinergias entre las acciones del Banco a nivel regional y nacional;
y
- orientar
la cooperación técnica regional del Banco.
III. Avances y Logros de
las Redes 
De
acuerdo con las encuestas llevadas a cabo por el Diálogo
al final de cada reunión, la mayor parte de los participantes
comparte la opinión de que este es un instrumento único
que ofrece la oportunidad para intercambios profundos de ideas,
conocimientos, experiencias y buenas prácticas entre pares,
y en un ambiente de mayor confianza que el que caracteriza a muchas
reuniones internacionales.
En gran medida,
en todas las redes, las reuniones han satisfecho las expectativas
de la mayor parte de los asistentes. Así mismo, en promedio,
los participantes han calificado de manera exitosa la organización
de las reuniones. Resultados similares se han dado en términos
de la calidad y aplicabilidad de estudios y presentaciones.
IV.
Ampliación de Conocimientos y Profundización de
Análisis
Las
redes vienen enfocando su trabajo en el análisis y discusión
de subtemas seleccionados como prioritarios por sus miembros y
que tienen especial importancia desde el punto de vista de la
solución de retos actuales o potenciales. Se ha avanzado
significativamente en extender los conocimientos de todos los
miembros sobre mejores prácticas regionales y extraregionales.
IV.
Otros Impactos de las Redes 
Además
de la importancia de los temas tratados durante los encuentros,
de la promoción de actividades entre reuniones, de la calidad
de los estudios y del acopio y diseminación de buenas prácticas,
con todo lo que ello significa en términos del fortalecimiento
de la capacidad de los países para solucionar problemas
y definir políticas exitosas, el Banco tiene ya evidencia
de la generación de procesos de cooperación subregional
como resultado de las actividades del Diálogo.
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