Más sobre las
Galápagos
Especies únicas generan presión
El Archipiélago
de las Galápagos, situado sobre la línea ecuatorial,
a unos mil kilómetros de la costa del Ecuador, contiene algunos
de los ecosistemas terrestres y marítimos más notables
del mundo y es el hábitat de muchas especies endémicas.
Debido a que muchas de esas especies evolucionaron en las islas
a partir de ancestros comunes, el archipiélago ofrece a los
científicos un escenario único para el estudio del
proceso de selección natural.
La fauna de las
islas, frecuentemente de singular docilidad, ha hecho del archipiélago
un destino turístico de primera categoría. Entre 1988
y 1998 el número de visitantes a las Galápagos aumentó
de 42.000 por año a 64.700 y se calcula que aportan unos
100 millones de dólares anuales a la economía del
Ecuador.
Pero las riquezas
biológicas de las islas están sometidas a la presión
creciente de inmigración desde el continente, atraída
por las oportunidades económicas que ofrecen el turismo y
la pesca. La inmigración ha llegado al punto que 75 por ciento
de los 16.000 habitantes de las islas provienen del territorio continental.
La tasa de crecimiento anual de la población, 6,7 por ciento,
supera la disponibilidad de los servicios de agua potable, alcantarillado
y eliminación de residuos sólidos, lo que crea problemas
de contaminación ambiental.
Bajo una nueva ley
que estableció un régimen especial para las Galápagos,
el gobierno tratará de limitar la inmigración, guiar
el desarrollo y proteger los ecosistemas de las islas.
La presión
sobre el entorno marino de las Galápagos se ha tornado especialmente
intensa. Los mercados de exportación para los cohombros de
mar, aletas de tiburón y langostas han provocado un
auge insostenible de la pesca, que ha menudo se lleva a cabo violando
las disposiciones sobre temporadas y cuotas, pese a los esfuerzos
de las autoridades ecuatorianas.
Una de las principales
amenazas a la flora y la fauna de las islas es la introducción
de especies foráneas, como gatos, cabras, ratas y perros.
En total han llegado a las Galápagos unas 25 especies de
vertebrados, unas 460 especies de plantas y centenares de invertebrados.
Debido a su largo
aislamiento respecto del continente, las plantas y animales nativos
han desarrollado pocos mecanismos de defensa contra los invasores
foráneos. Aves, iguanas y hasta las gigantescas tortugas
que dan a las islas su nombre ven amenazadas su supervivencia por
la invasión de especies ajenas al archipiélago.
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