LETTERS TO THE EDITOR
From our readers
A selection of letters regarding recent articles (original language only)
“Un banco más grande, más creativo, más eficiente…”
Estimado y admirado Sr. Iglesias:
Cuando leí de su renuncia a su cargo como Presidente del BID, conociendo lo que ha significado su presencia en esa posición para mi país, Argentina, y para toda América Latina, mandé no sé cuántos mails a su organización y a diferentes publicaciones, expresando la necesidad de un homenaje de gratitud a su persona de parte de los muchos, como yo, ciudadanos de América Latina que saben y reconocen sus labores en nuestro favor.
Sólo les dije que estaba seguro de que muchas personalidades políticas y financieras iban a rendirle el homenaje que usted se merece y que creía que nosotros “peones” debíamos tener la oportunidad de hacer lo mismo.
Como no tuve la ayuda de la gente “importante” quiero, aunque sea sólo yo, decirle muchas gracias por su trabajo, por su visión y por creer en el futuro de América Latina. Que Dios lo acompañe en sus nuevas funciones y que usted tenga, como estoy seguro tendrá, el mayor éxito en los años venideros. Estoy seguro que usted no nos olvidará y, créame, nosotros tampoco lo olvidaremos.
Fernando Zapico, Buenos Aires, Argentina
Muy señores míos:
Leo una vez más con mucho gusto las palabras de don Enrique Iglesias, en la página Web del BID, quien precisamente colaboró en el número 92 (III-IV/2004) de la publicación que dirijo, "Nueva Revista de Política, cultura y arte", y que edita Antonio Fontán en Madrid desde 1990.
Como el año pasado, también ahora estamos preparando un número monográfico sobre América Latina. Será el 101, correspondiente a IX-X/2005 y queremos que esté en la calle con antelación suficiente a la Cumbre Iberoamericana de Jefes.
La experiencia de don Enrique en el Banco desde 1988, así como la directa responsabilildad que, según las informaciones publicadas en nuestro país, tendrá en las Cumbres Iberoamericanas precisamente a partir de octubre próximo, nos obliga a pensar en él como en una firma prácticamente obligada para nuestro sumario.
Le agradeceríamos, por tanto, si nos pudiera indicar con qué persona de su gabinete o secretaría tendríamos que contactar para plantearle esta posible colaboración. Es posible incluso que Don Enrique disponga ya el texto de alguna intervención pública, que esté inédito en castellano, o absolutamente, y que podría servirnos para nuestro sumario.
En fin, quedo a su disposición para cuantas aclaraciones estime oportunas, y agradecido de antemano por su atenta colaboración.
Rafael Llano
Felicito al nuevo Prersidente del BID y le deseo muchos éxitos en sus funciones. América Latina se merece que el Banco continue fortaleciendo su liderazgo. Don Enrique Iglesias ha honrado a nuestros pueblos y Don Luis Alberto Moreno tiene la gran responsabilidad de batallar con el flagelo de la pobreza y la viabilidad de nuestras naciones. Que Dios le ilumine.
José Napoleón Duarte, El Salvador
Reivindicación práctica de Sancho Panza
Un amigo y compañero de trabajo de BUSQUEDA me linkió (perdón por el castellanismo) la nota sobre la reinvidicación práctica de Sancho Panza. Pues bien, como me gustó mucho me atrevo a escribir estas líneas de felicitaciones y también me atrevo a adjuntar unos archivos en formato HTLM referidos a una parte de mi libro titulado Don Quijote a la cancha.
Marcelo Estefanell
Felicito al autor de la nota reivindicatoria de Sancho Panza. Es que este año olvidado de las lecturas del Ingenioso Hidalgo de mis tiempos juveniles acometí nuevamente sus desventuras. Recomiendo fervorosamente la edición de la Real Academia, con esclarecedoras anotaciones al pie, que permite desasnarnos de arcaísmos y modismos al tono de época. Si de algo sirven estas commemoraciones es para inducirnos nuevamente a las buenas lecturas. Albricias.
Dr.Camilo Martínez Blanco, Montevideo.Uruguay
La historia de dos invasiones
Excelent Mayan information on your current issue. Thank you for keeping us informed on Bank’s projects related to Yaxhá and Aguateca.
Manuel Ponciano.
Dignidad en el basurero
En relación con la Editorial “Dignidad en el Basurero”, les comparto que en el Consejo de Bogotá, se está tramitando un proyecto de acuerdo con el propósito de establecer acciones afirmativas que permitan mejorar la calidad de vida de nuestros recicladores. Un reciente estudio realizado por la Administración de Bogotá determinó que alededor de 18.000 personas viven directa o indirectamente de la actividad. Hoy la administración municipal desea establecer un Sistema Operativo de Reciclaje con el objeto de regular la actividad, pero deja de lado el trabajo que han realizado los recicladores durante años.
Considero que una ciudad como Bogotá debe contar con un Sistema Operativo de Reciclaje que le permita realizar una adecuado manejo de sus basuras, pero sin desconocer la realidad social y labor que adelantan los recicladores. Es por ello que estamos proponiendo la creación de una Empresa Pública de Reciclaje, donde los recicladores tengan una importante participáción accionaria, así mismo que los recicladores se integren en la cadena con productos y artículos pretransformados, de allí que necesitamos de apoyo técnico y económico para sacar esta inicitiva adelante. Si ustedes desean conocer la propuesta, estaremos dispuestos a enviarla.
Carlos Eduardo Guevara V., Asesor Concejo de Bogotá
He venido estudiando el tema de los recuperadores (recicladores en Colombia) , particularmente como directivo gremial de Acodal (Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental Seccional Medellín) y como estudiante de Maestria de Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia.
Comparto plenamente los planteamientos de Paul Constance y el investigador Martín Medina de México, de quien he leido varios artículos a traves de la red.
En Medellín, hemos logrado posicionar la alternativa de realizar el reciclaje residencial con recuperadores informales y la Alcaldía ya ha iniciado programa de centros de acopio, capacitación y organización de ellos, para que en el futuro se haga la rutas selectivas con redes de recicladores. Hemos realizado censo recientemente con la alcaldía. En Medellín 3.880 personas cabezas de familia trabajan en esta actividad. En Bogotá se han censado 8.479 personas.
Entre las dos ciudades (las más grandes del país) se tienen cerca de 1,200 negocios de compraventa (ahora las llamamos unidades productivas), a través de las cuales se mueven cerca de 36 millones de dolares por año en cartón, vidrio, plasticos, papel, ferrosos y no ferrosos.
El trabajo de investigación consiste en una valoración económica aplicada a nivel piloto en dos barrios de Medellín. La metodología permite a futuro tener una herramienta de gestión ambiental y social, para realzar y valorar equitativamente el trabajo que por necesidad desarrollan los recuperadores de Latinoamérica.
Gracias y mucha gratitud con sus publicaciones
Luis Anibal Sepulveda Villada
Modern enigmas in the land of the ancient Mayas
More Latin Americans should visit the US’s great Western Parks. They could then appreciate, understand and copy the ways that money could be made from doing this sort of business. There is no reason to have to reinvent the wheel.
Titus Peterson
Llovidos del cielo
Estimado Señor
Leí el artículo sobre “ángeles inversores” y creo que esa puede ser una muy buena opción para los negocios en Uruguay.
Me gustaría poder recibir información sobre su existencia en mi país, Uruguay, para poder desarrollar algunos emprendimientos, que como dice el artículo, necesitan salvar el principal obstáculo para poder crecer.
Desde ya le estoy muy agradecido por la información que me pueda brindar.
Roberto Brozia, Gerente, Agencia de Desarrollo Económico de Tarariras
Who won the water wars?
Congratulations for your article on the Water Wars.
Hopefully, your fellow journalists will read the article. We need more than yellow ink.
One point for your review:
What does it mean “private investment”? In Oaxaca, Mexico, within an IDB program, communities of Mixtec areas provide their labor and their local materials as counterpart for the IDB agreement with the collateral participation of our Environmental Investment Trust Funds that provide Technical Assistance, Complementary Financing and Administration, giving full guarantee of the operation of the water supply project or the water sewage treatment plant. It is working smoothly.
Aren’t the indigenous citizens private people? Aren’t we, Mexican professionals, private people? In Latin America there is a big difference between the normal citizens and the multinational corporations like Bechtel, despite the good intentions of anyone.
Most of the journalists identify the private sector with the multinational investors. It is a sad confusion.
We, the founders of the Environmental Trust Funds, spent an average of 20 years working as professionals and small investors in the U.S.A. As a matter of coincidence, I had a water management contract with a Bechtel subsidiary in 1977 in Houston, Texas. There is a great assymmetry not to be ignored.
We need to make changes in our minds, in our culture of water, in our conception of stereotypes.
Once more, congratulations.
Carlos A. Paillés, Trustee for the Environmental Investment Trust Funds.
Polícia comunitária: lições de quatro cidades
A Gestão Comunitária da Segurança Pública e a Avaliação de seus Programas: o Caminho do Futuro
Prof. Doutor George Felipe de Lima Dantas
Núcleo de Estudos em Segurança Pública e Defesa Social, UPIS - Faculdades Integradas
Brasília, Distrito Federal
No mundo atual, a questão da prevenção do crime e da violência vem se tornando cada vez mais uma prioridade da gestão da segurança pública e da defesa social. Sob a ótica da administração pública, prevenir custa significativamente menos do que tratar as conseqüências de fenômenos sociais adversos, caso, por exemplo, da delinqüência. O exemplo mais extremo disso é o custo astronômico da manutenção do funcionamento dos estabelecimentos prisionais, instrumentos do sistema de justiça criminal que sabidamente apresentam resultados extremamente duvidosos sob a perspectiva da eficiência do resultado de investimentos públicos.
Organizações internacionais de fomento ao desenvolvimento econômico e social, caso do Banco Interamericano de Desenvolvimento (BID), referem o custo do “serviço da violência”, quantificando-o em cifras de bilhões de dólares, e que chegam mesmo a porções consideráveis do PIB de alguns países da América Latina e Caribe. Tal “serviço” inclui gastos com serviços médicos, aposentadorias precoces, absenteísmo no trabalho, serviços assistenciais diversos, incluindo o apoio do Estado a famílias e órfãos de vítimas do crime e da violência. Afora tudo isso, há que levar também em conta algo não-quantificável, como é o caso do sofrimento humano em seu impacto sobre a qualidade de vida dos indivíduos e das comunidades.
Mas avaliar a prevenção criminal e da violência, em seus diferentes programas e projetos não é uma tarefa fácil, ainda que venha sendo cada vez mais objeto de estudos e pesquisas de instituições acadêmicas e de órgãos de governo. Tais esforços freqüentemente estão denominados como avaliações (de impacto e processo/monitoramento) de políticas públicas, “baseadas em evidencias”. Para isso, é fundamental a disponibilidade de fatos quantificáveis (mensuráveis) sobre os programas preventivos, dando, destarte, o necessário suporte, em validade e confiabilidade, às avaliações correspondentes.
A maior dificuldade para avaliar programas de prevenção da violência e do crime é medir seu impacto, o que se traduz, essencialmente, pela ausência de expressões da violência e da delinqüência. Os processos utilizados para tanto não são menos complicados… Quanto de< conhecimento é necessário para que programas experimentais sejam consolidados em políticas publicas eficazes de prevenção e, ao reverso, quanto de conhecimento será suficiente para extinguir projetos ou programas que restaram julgados como não produzindo o impacto almejado ou prometido?
Para tudo isso, é necessário conhecer com bastante clareza os resultados dos programas preventivos, seus conteúdos exatos, bem como os respectivos processos de desenvolvimento e implementação, a par de uma visão precisa da quantidade e qualidade das variáveis que estão sendo manipuladas, e depois medidas, bem como existir uma “cultura pública” do uso de estudos de avaliação para estabelecer/confirmar ou extinguir projetos e programas, muitas vezes anunciados e difundidos de maneira essencialmente demagógica.
Como é costume acontecer, nem sempre as expectativas dos gestores públicos coincidirão com o que fica determinado através de estudos rigorosos de avaliação de seus projetos, programas e políticas públicas. Por outro lado, nem sempre os “cientistas sociais”, mesmo em seu rigor metodológico, conseguirão compreender com clareza suficiente a prática dos atores sociais e dos agentes públicos que estão envolvidos ou tratam de temas como o crime e a violência, equivocando-se, eles também, na apreciação de atividades preventivas, menos por imprecisão dos seus métodos de avaliação, e mais pela falta de conhecimento sobre problemas reais e dos quais não participam diretamente.
Uma constante bastante freqüente em programas de prevenção do crime e da violência é que eles sejam aplicados em zonas de altos níveis de violência e crime, tendo como foco principal comportamentos de indivíduos pertencentes aos chamados “grupos de risco” (adultos jovens do sexo masculino, por exemplo). Um objetivo coerente com isso é a busca da reversão dos chamados “fatores de risco” (a falta de habilidade em resolver conflitos de maneira não-violenta, por exemplo). Programas de bom nível de eficácia buscarão reverter os fatores de risco, através da sinergia produzida por seus efeitos sobre diferentes fatores causais (posse e uso de armas, machismo, entre outros exemplos...), principalmente em esforços transversais desenvolvidos conjuntamente com outras áreas da gestão pública: saúde (campanhas apontando a vitimização resultante das armas de fogo), educação (programas de aprendizagem de resolução não-violenta de conflitos), assistência social (acompanhamento e dessensibilização de familiares de vítimas), etc....
Um ganho adicional da “cultura de avaliação”, por parte da gestão, é o desenvolvimento de uma “base de conhecimento" sobre as “práticas de sucesso”. Toda essa “tecnologia do conhecimento” pode fazer surgir uma nova “engenharia social”, segundo a qual os programas deixem de estar focados apenas reativamente em áreas e grupos de risco, passando a tratar dos mesmos temas, mas com muito mais eficácia, função da sua amplitude e alcance social. Esse é o caso, por exemplo, dos programas voltados para intervenções precoces com impacto em comportamentos violentos e anti-sociais, implementados nos momentos iniciais do desenvolvimento sócio-afetivo e cognitivos de crianças e adolescentes, independente do perfil sociodemográfico deles e do lugar onde vivam.
Tratar-se-á, assim, de uma política pública nacional de amplo alcance, em que a violência e a delinqüência sejam tratadas como questões gerais, adversas ao Bem Comum e qualidade de vida da nação como um todo...
As políticas de gestão comunitária da segurança pública vão ao encontro de uma tendência, nesse sentido, surgida nos Estados Unidos da América (EUA) por volta da década de 1980, a partir dos estudos de Herman Goldstein, professor emérito da Universidade de Wisconsin, autor da obra clássica “Policiando Uma Sociedade Livre” [obra essa, inclusive, já traduzida para o português pela Editora USP (EDUSP)].
Tais políticas têm como corolário a premissa de que a comunidade conhece seus problemas de segurança pública, melhor inclusive que a própria polícia... Assim, é preciso dar poder à comunidade, ou “empoderá-la”, num anglicismo (derivado da expressão “empowerment”) já de uso comum entre brasileiros. A comunidade passa a ser, assim, objeto e sujeito das ações de prevenção, o que conota a expressão
“Segurança Comunitária”.
Com o modelo de "gestão comunitária", as autoridades da segurança pública passam a aprender com a comunidade, bem como com pesquisadores sociais que investigam, com rigor científico, questões relativas à violência e criminalidade. A Secretaria Nacional de Segurança Pública (SENASP) vem buscando induzir, nos entes federativos, as melhores práticas da segurança pública (gestão comunitária inclusive), disponibilizando, para tanto, verbas especificamente destinadas para tal finalidade.
A Secretaria de Estado de Segurança Pública e Defesa Social do Distrito Federal (SESPDS-DF), por exemplo, em recente reestruturação, criou uma Subsecretaria de Programas Comunitários (SUPROC). Isso demonstra bem a dimensão e importância que a temática passou a ter, o que fez da SESPDS-DF (e secretarias homólogas de outros entes federativos) elegível para receber as verbas federais correspondentes. Nesse escopo, alguns programas já vem sendo desenvolvidos pela SESPDS-DF desde algum tempo, caso do “Picasso Não Pichava”, “Esporte à Meia-Noite”, etc. Tais programas parecem ter boa recepção da comunidade, ainda que careçam de trabalhos rigorosamente conduzidos no sentido de avaliar seus processos e impactos. Ainda assim, vis-à-vis o restante do país, é louvável a iniciativa do Distrito Federal e dos demais estados que já engajaram em esforços similares.
Com o passar do tempo, bem como com a realização de estudos de avaliação, espera-se a sedimentação de uma cultura de prevenção, nos moldes da moderna gestão científica, com os atuais programas, e outros, sendo devidamente avaliados para que sejam ampliados e/ou descontinuados. O horizonte disso, segundo as melhores práticas mundiais, é a expansão da prevenção como política pública básica de segurança pública, ou voltada para o “proativo”, ao contrário da praxe contemporânea, bastante disseminada, que ainda privilegia a reatividade e a repressão não-focada em locais específicos, nem em grupos de risco, tampouco em problemas comunitários costumeiros e antigos fenômenos por demais conhecidos das comunidades.
|
|