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"Debemos evitar recaer en las políticas pendulares que otrora
caracterizaron a nuestra región" Enrique V. Iglesias, Presidente del BID
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Por PETER BATE, Petrópolis, Brasil
El Hotel Quitandinha, cuna del BID.
En muchas culturas, arribar a los cuarenta años marca un importante hito en la vida de las personas. Representa una divisoria
entre la juventud y la madurez, un momento que obliga a hacer un balance del pasado y fijar metas para el futuro. Algo
similar ocurre con las instituciones. El Banco Interamericano de Desarrollo celebró su cuadragésimo aniversario en diciembre
con una ceremonia en Petrópolis, la ciudad brasileña donde se concibió el proyecto de crear la primera institución financiera
regional del mundo. Petrópolis ya tenía su propio lugar en la historia. Esta pintoresca localidad, ubicada entre montañas a
65 kilómetros al norte de Rio de Janeiro, fue elegida en el siglo XIX por el emperador brasileño Dom Pedro II como sitio de su
palacio de verano. Un monarca ilustrado que reinó durante casi 50 años, Dom Pedro encargó un detallado plan para desarrollar
la ciudad.
Germina una antigua idea.
Al igual que las iniciativas de formar un mercado común latinoamericano y crear una moneda regional, la idea de fundar un
banco para América Latina se remonta a fines del siglo XIX. Pero fue sólo en 1954, en el salón de teatro del Hotel Quitandinha,
que los ministros de finanzas convocados por la Organización de los Estados Americanos formularon la primera propuesta
concreta de crear una institución financiera que sirviera las necesidades de los países de América Latina. La iniciativa echó
raíces, y en 1958 recibió el decisivo respaldo del presidente brasileño Juscelino Kubitscheck y del presidente estadounidense
Dwight Eisenhower. El BID fue fundado el año siguiente. En diciembre los jefes de estado de Brasil, Costa Rica, Perú,
Uruguay y Trinidad y Tobago, junto con ministros y altos funcionarios de los 46 países miembros del Banco se congregaron en
el Hotel Quitandinha para celebrar los logros de la institución y examinar los desafíos que le aguardan. “El BID debe
continuar desempeñando un importante papel en el fortalecimiento de la cooperación entre nuestros pueblos”, afirmó el
presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, en su discurso en la ceremonia. “El Banco tiene todas las herramientas
adecuadas para ayudar a América Latina y al Caribe a entrar en el proceso de globalización en una forma más sólida, menos
desequilibrada y socialmente incluyente que gradualmente elimine la desigualdad”.
Lecciones de la historia.
Lecciones de la historia. Según el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Lawrence Summers, la región no ha estado
haciendo las inversiones necesarias en su capital humano. “En el umbral de un nuevo siglo, una cuarta parte de la gente de
América Latina carece de acceso a agua potable, un tercio vive en la pobreza y una quinta parte no tiene cloacas”, aseveró
Summers. “Si el mismo notable ingenio humano que hace posible estar en virtualmente cualquier punto del continente con un
teléfono celular en la mano y hablar con cualquier parte del mundo fuese aplicado a estos problemas, también serían
superados.” Enrique V. Iglesias, presidente del Banco desde 1988, dijo que el índice de crecimiento económico de la
región, que promedió el 3 por ciento durante la década pasada, resulta demasiado bajo para reducir la pobreza. El producto
regional debe crecer a una tasa superior al 6 por ciento anual durante la década que comienza, exhortó. “Es una tarea que
podemos cumplir”, afirmó. Iglesias instó además a los países de la región a resistir la tentación de buscar alivio a las
presiones de la globalización levantando barreras comerciales o de volver al despilfarro populista. “Debemos evitar recaer en las
políticas pendulares que otrora caracterizaron a nuestra región”, manifestó Iglesias. “Debemos construir sobre nuestros logros,
ajustar nuestras políticas cuando sea necesario, pero mantener el rumbo. Esa es la lección de la historia.”
Pasos estratégicos.
Pasos estratégicos. El mayor desafío que enfrentará el Banco durante la próxima década será ayudar a la región a reducir su
vulnerabilidad a turbulencias externas, dijo Iglesias al Comité Ejecutivo de la Asamblea de Gobernadores del BID durante un
encuentro celebrado en Rio de Janeiro el 2 y 3 de diciembre, en vísperas de la ceremonia en Quitandinha. Un elemento clave
para reducir esa debilidad es aumentar el ahorro interno, un objetivo que encuentra a América Latina muy a la zaga de otras
regiones del mundo. Ciertamente, Albert Fishlow, economista del Council on Foreign Relations, le recordó a los presentes en el
encuentro que los índices de ahorro en América Latina se encuentran prácticamente en el mismo nivel en que estaban cuando el
BID fue fundado en 1959. Durante las sesiones de Rio de Janeiro, los directivos del Banco y los representantes de países
miembros analizaron una estrategia propuesta para asegurar que el BID sirva debidamente los intereses de sus prestatarios.
Además de la cuestión de la vulnerabilidad, la estrategia propone prestar más atención a mejorar la calidad de la labor de
gobierno, promover más eficiencia de mercado, apoyar la integración regional e invertir en capital humano y social. En materia
de gobernabilidad, varios países miembros han pedido al Banco que redoble su apoyo a la tendencia a la descentralización que
se está dando en la región.
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