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Dos enfoques sobre una idea
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Los indígenas de Ecuador han manejado sus recursos colectivamente durante siglos. El alcalde de Cuenca, Fernando Cordero
Cuevas, está adaptando las antiguas tradiciones al proceso moderno de presupuestar. Cuando los ciudadanos de la
municipalidad de Cuenca, en la región andina de Ecuador, comenzaron a tomar un papel más grande en el gobierno local hace
algunos años, produjeron tanto una innovación como un renacimiento de una antigua tradición.
Los indígenas de Ecuador han manejado sus
recursos colectivamente durante siglos
Como lo explica el alcalde de Cuenca, Fernando Cordero Cuevas, la tradición comunal de participación, conocida como minga
en quechua, es anterior al Imperio Inca. Ahora, bajo el gobierno de Cordero, el proceso de convocar asambleas populares y sus
representantes para determinar las prioridades presupuestarias ha puesto a esa ciudad de 420.000 habitantes a la vanguardia en el
movimiento para fortalecer la participación ciudadana en los gobiernos locales de América Latina. Aunque las ciudades
suelen ser las primeras en innovar en materia de organización social, ese no ha sido el caso en Cuenca, apunta Cordero. En sus
21 distritos rurales, la gente ha participado mucho más activamente en asambleas populares que en los distritos urbanos. La
razón, cree Cordero, es que la “gente en el ámbito rural vive de manera más comunitaria”. Una de sus primeras medidas
cuando asumió la alcaldía fue reorganizar los consejos de distrito. Antes, el alcalde elegía a sus miembros. Ahora son cargos
electivos, que complementan al Concejo Municipal. Los consejos de distrito se encargan de identificar proyectos de obras
públicas, establecer prioridades, reunirse con expertos para asegurar la viabilidad de los proyectos, solicitar estudios técnicos y
evaluaciones presupuestarias, monitorear la ejecución de los trabajos y evaluar sus resultados. La cartera de proyectos
incluye escuelas, salud pública, caminos, parques y centros comunitarios. Los distritos rurales están completando asimismo
planes de desarrollo estratégico para los próximos 20 años. El proceso participativo para formular el presupuesto de
Cuenca se basa además en una ley local que regula la votación y formación de los consejos de distrito. En Porto Alegre, el
sistema participativo funciona sin una ley especial. Como en el caso de otras municipalidades, en Cuenca se establecieron
simultáneamente el presupuesto participativo y medidas de reformas fiscal. El primer paso fue poner al día el catastro de
contribuyentes. La labor fue cuidadosa, “edificio por edificio”, recuerda Cordero. La reforma fiscal de Cuenca recibió un
impulso adicional mediante un cambio en la Constitución ecuatoriana que asignó a las municipalidades el derecho exclusivo de
determinar cómo gastar ingresos de un impuesto especial aplicado a edificios o vecindarios para mejoras. Bajo el sistema de
Cuenca, los contribuyentes que se benefician directamente de obras públicas pagan una porción mayor de sus costos. Otra
parte del proceso de reforma fiscal consiste en la reorganización de los servicios públicos, como las telecomunicaciones y el
saneamiento, que significan una carga para el tesoro. Esos servicios fueron sacados de la esfera pública y convertidos en
empresas autónomas. Aunque se celebran asambleas populares para examinar las tarifas que esas empresas cobran, la
ciudadanía comprende que las empresas deben ganar lo suficiente para operar de manera sustentable, afirma
Cordero. —Daniel Drosdoff
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