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Enero - Febrero 2000

Una tradición rural prende en la ciudad
En el altiplano ecuatoriano, renace un concepto precolombino de participación


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Los indígenas de Ecuador han manejado sus recursos colectivamente durante siglos. El alcalde de Cuenca, Fernando Cordero Cuevas, está adaptando las antiguas tradiciones al proceso moderno de presupuestar.

Cuando los ciudadanos de la municipalidad de Cuenca, en la región andina de Ecuador, comenzaron a tomar un papel más grande en el gobierno local hace algunos años, produjeron tanto una innovación como un renacimiento de una antigua tradición.


Los indígenas de Ecuador han manejado sus recursos colectivamente durante siglos

Como lo explica el alcalde de Cuenca, Fernando Cordero Cuevas, la tradición comunal de participación, conocida como minga en quechua, es anterior al Imperio Inca. Ahora, bajo el gobierno de Cordero, el proceso de convocar asambleas populares y sus representantes para determinar las prioridades presupuestarias ha puesto a esa ciudad de 420.000 habitantes a la vanguardia en el movimiento para fortalecer la participación ciudadana en los gobiernos locales de América Latina.
Aunque las ciudades suelen ser las primeras en innovar en materia de organización social, ese no ha sido el caso en Cuenca, apunta Cordero. En sus 21 distritos rurales, la gente ha participado mucho más activamente en asambleas populares que en los distritos urbanos. La razón, cree Cordero, es que la “gente en el ámbito rural vive de manera más comunitaria”.
Una de sus primeras medidas cuando asumió la alcaldía fue reorganizar los consejos de distrito. Antes, el alcalde elegía a sus miembros. Ahora son cargos electivos, que complementan al Concejo Municipal. Los consejos de distrito se encargan de identificar proyectos de obras públicas, establecer prioridades, reunirse con expertos para asegurar la viabilidad de los proyectos, solicitar estudios técnicos y evaluaciones presupuestarias, monitorear la
ejecución de los trabajos y evaluar sus resultados. La cartera de proyectos incluye escuelas, salud pública, caminos, parques y centros comunitarios. Los distritos rurales están completando asimismo planes de desarrollo estratégico para los próximos 20 años.
El proceso participativo para formular el presupuesto de Cuenca se basa además en una ley local que regula la votación y formación de los consejos de distrito. En Porto Alegre, el sistema participativo funciona sin una ley especial.
Como en el caso de otras municipalidades, en Cuenca se establecieron simultáneamente el presupuesto participativo y medidas de reformas fiscal. El primer paso fue poner al día el catastro de contribuyentes. La labor fue cuidadosa, “edificio por edificio”, recuerda Cordero.
La reforma fiscal de Cuenca recibió un impulso adicional mediante un cambio en la Constitución ecuatoriana que asignó a las municipalidades el derecho exclusivo de determinar cómo gastar ingresos de un impuesto especial aplicado a edificios o vecindarios para mejoras. Bajo el sistema de Cuenca, los contribuyentes que se benefician directamente de obras públicas pagan una porción mayor de sus costos.
Otra parte del proceso de reforma fiscal consiste en la reorganización de los servicios públicos, como las telecomunicaciones y el saneamiento, que significan una carga para el tesoro. Esos servicios fueron sacados de la esfera pública y convertidos en empresas autónomas. Aunque se celebran asambleas populares para examinar las tarifas que esas empresas cobran, la ciudadanía comprende que las empresas deben ganar lo suficiente para operar de manera sustentable, afirma Cordero.
—Daniel Drosdoff



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