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| Mayo - Junio 2000
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Que cada ciudadano se vuelva un auditor
Un veterano de las compras estatales sostiene que los libros contables deben estar abiertos al público |
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Jorge Claro de la Maza, quien recientemente se retiró de la jefatura de la Oficina de Política y Coordinación de Adquisiciones del BID, ha tenido un papel central en la modernización de los procedimientos internos de compra del Banco y en la formulación de programas para la reforma de los métodos de adquisiciones y contratos de los gobiernos de América Latina y el Caribe.
Antes de incorporarse al BID en 1992, Claro estableció y dirigió, con el auspicio de las Naciones Unidas, un ente para compras estatales en Bolivia durante las presidencias de Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Losada. Su personal supervisó la adjudicación de contratos de compra por más de 1.000 millones de dólares, ahorrando millones de dólares en el proceso. Anteriormente, Claro se desempeñó en varios cargos en Naciones Unidas.
BIDAMÉRICA: Las compras gubernamentales solían ser un tema casi esotérico. ¿Por qué se ha puesto tan en boga?
Las adquisiciones gubernamentales involucran grandes sumas de dinero, entre 10 y 15 por ciento del producto bruto interno en muchos países. En el pasado llevaba meses o hasta años determinar qué estaba ocurriendo con un contrato estatal, pero hoy se puede saber casi instantáneamente, debido al auge en las comunicaciones y al constante escrutinio de los actos de gobierno. Lo que ocurre en el sector público ahora es de dominio público.
Segundo, hay problemas con las leyes que rigen las adquisiciones estatales, que tienden a ser anticuadas, demasiado específicas y desfasadas de las prácticas empresariales modernas. En muchos países ni siquiera se han publicado reglamentos para aplicar esas leyes. De manera que cada ministerio tiende a manejar sus compras más o menos como le parece. Además, en muchos países el proceso es muy engorroso, lleno de cuellos de botella. Para acelerar su trámite, el contratista aceita la maquinaria. Aunque algunos países han aprobado en los últimos años leyes que regulan el proceso de adquisiciones estatales, la mayoría de ellos no ha encarado estas cuestiones.
Tercero, en la mayoría de los países no hay datos precisos sobre qué se está comprando, a qué precio y a quién. Es
muy difícil obtener números precisos o controlar el proceso de adquisiciones.
En mi opinión el eslabón más débil es la falta de capacidad de las entidades ejecutoras y por lo tanto pienso que necesitamos concentrar nuestros esfuerzos en aumentar la pericia de los ministerios de obras públicas, de salud o de educación de hacer las cosas como se debe. Entonces podremos auditarlos. Porque si uno simplemente audita, siempre va a encontrar que las cosas se han hecho mal, y entonces qué hacemos. ¿Los mandamos presos y tratamos de recuperar los fondos?
BIDAMÉRICA: Muchos piensan que este tipo de corrupción ocurre porque se le da demasiado poder al gobierno
central. ¿Se puede mejorar el proceso de compras estatales descentralizándolo a niveles más bajos de gobierno?
Si tenemos un ministerio de salud ineficiente, que compra mal los remedios, pagando precios excesivos, y descentralizamos el proceso de adquisiciones a los hospitales regionales, eso no significa que hayamos mejorado cosa alguna. Al contrario, bien podríamos haber atomizado el proceso y consecuentemente acabaríamos pagando más porque los volúmenes de compras serían menores y quizás aumentemos además las oportunidades para la ineptitud y el fraude. El desafío es preparar a la gente para que haga las cosas bien. No tiene sentido descentralizar la capacidad de compra a una municipalidad si no la preparamos con los fondos, los recursos humanos y la capacitación necesarios para hacer bien su tarea. De otra forma, vamos a acabar enviando al auditor a que descubra probablemente que el único resultado del proceso de descentralización es pagar precios más altos por la misma mercadería.
Eso es algo relativamente simplemente que podemos hacer con la tecnología actual. Si la hubiéramos tenido antes, el proceso de descentralización no se hubiera tornado en un proceso corrupto. No hace falta centralizar las compras, sólo hace falta tener información. El paso siguiente es publicar de inmediato todos los contratos firmados, lo que algunos países están comenzando a hacer en la Internet. Ahora, si yo soy el ministro y le estoy adjudicando un contrato a mi hermano, por ejemplo, se sabría de inmediato y la gente comenzaría a preguntar.
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