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Abril - Marzo 2000

El comercio electrónico llega a las islas San Blas
Comunidades aisladas se globalizan gracias a un pionero de la Internet





Por Peter Bate

Podría decirse que Daniel Salcedo estaba predestinado a tener un pie en América Latina y el otro en los Estados Unidos. Nacido en Texas de padre colombiano y madre estadounidense, Salcedo se crió en Bogotá y fue a la universidad en su estado natal. Después de obtener un doctorado en investigación de operaciones, trabajó en proyectos para combatir la pobreza para agencias como el Peace Corps, la USAID, la OEA, la OPS, y el PNUD en varios países latinoamericanos.

Hoy en día Salcedo dirige una organización no gubernamental que está ayudando a artesanos indígenas en América Latina y otras regiones a ingresar a la era del comercio electrónico. Su organización, llamada PEOPLink, le está abriendo las puertas a la Internet a microempresarios que ni siquiera tienen teléfono o electricidad en sus aldeas.

Salcedo, fundador de PEOPLink, y Martínez Kantule analizan una página de Internet.
(Foto: Arlette Pedraglio - BID)

Salcedo y una representante del pueblo Kuna de Panamá estuvieron en el Banco recientemente para presentar el programa de PEOPLink y explicar cómo se expandirá con la ayuda del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin), administrado por el BID. Según el plan, el Fomin canalizará fondos al programa por medio de Trust for the Americas, una organización sin fines de lucro creada en el marco de la Organización de los Estados Americanos.

Más allá del catálogo. Salcedo y su esposa, la colombiana Marijke Velzeboer, fundaron PEOPLink en 1995 con la idea de capitalizar su experiencia previa en la comercialización de artesanías por medio de la venta por catálogo.

Los Salcedo habían aprendido que se necesita más que buenas intenciones para atraer clientes. En su primer negocio, se quedaron con 200 docenas de sombreros de hoja de palma que habían comprado a artesanos de un pueblo en Guatemala. Los sombreros no se empezaron a vender hasta el día que Salcedo adornó su quiosco en una feria de artesanía con fotos de los tejedores en plena obra. Cuando la gente se detenía a ver las fotografías, les contaba cómo se hacía los sombreros y cómo vivían los artesanos. Les explicaba los problemas de pobreza y las oportunidades que ofrecía el comercio para alcanzar el desarrollo.

En ese espíritu, el sitio web de PEOPLink ofrece no sólo artefactos sino también información sobre las personas que los producen. Salcedo empezó comprando al por mayor, típicamente a cooperativas de artesanos, con el fin de tener inventario en Estados Unidos para poder despachar los pedidos rápidamente. Luego tomaba fotografías digitales de los productos y las exhibía en el sitio web, junto con toda la información que podía compilar acerca de su origen y de los artesanos. Posteriormente, Salcedo empezó a regalar simples cámaras digitales a las cooperativas para que pudieran tomar las fotografías de sus artesanías y enviarlas por correo electrónico a la oficina de PEOPLink en Kensington, Maryland. Cuando los artesanos no tienen ni teléfono ni computadoras, PEOPLink forja lazos con ONGs locales que pueden ofrecer esos servicios cibernéticos.

Gracias a aportes y donaciones, Salcedo ha establecido una red que ya sirve a unos 100.000 artesanos y propietarios de pequeñas empresas en 20 países. Uno de los grupos que ya está usando los servicios de PEOPLink es la Cooperativa de Productoras de Molas, que incluye a 1.500 mujeres Kuna de las islas San Blas, un archipiélago panameño en el Caribe. Las indígenas cosen molas, unos intrincados bordados multicolores que tradicionalmente se usan para decorar sus vestidos. Rosa Martínez Kantule, gerente de comercialización de la cooperativa, dijo que la Internet ofrece a las artesanas Kuna una oportunidad para obviar a los intermediarios, quienes generalmente exigen grandes descuentos para comprar sus artesanías.

Las molas de diseños complicados obtienen buenos precios en el mercado de arte folclórico.
(Foto: Arlette Pedraglio - BID)

"Siempre estamos buscando formas para reducir nuestros costos y mejorar nuestros márgenes de ganancias. Los viajes son muy costosos para nosotras y la Internet nos ofrece una forma para mantener bajos nuestros costos de comercialización", Martínez Kantule dijo.

PEOPLink ha demostrado que su modelo funciona. No obstante, a Salcedo le gustaría llevar la idea a otro nivel: dotar a los mismos artesanos con la tecnología necesaria para que puedan tener éxito en el comercio electrónico mundial. "Es vital para los grupos indígenas y los artesanos que reclamen sus espacios propios antes de que sean tomados por otros", dijo Salcedo.

El gerente general del Fondo Multilateral de Inversiones, Donald F. Terry, pronosticó que un programa expandido de PEOPLink traería numerosos beneficios, entre ellos, alentar el espíritu de empresa entre los grupos indígenas y las mujeres; proveerles a los artesanos acceso a mercados internacionales y cerrar una brecha tecnológica.

"Los países están avanzando hacia la nueva economía a velocidades muy diferentes y en condiciones muy distintas", dijo Terry. "Al usar la tecnología de Internet, este proyecto ayuda a crear redes entre las poblaciones indígenas y los microempresarios, poniéndolos en contacto más cercano con otras gentes y otros pueblos y con mercados alrededor del mundo".

Para más información: www.peoplink.org/kuna ó www.trustfortheamericas.org.



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