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Por ROGER HAMILTON
¿Cómo entender a América Latina?
En ciertos aspectos, los pueblos de esta vasta región, que se extiende desde los helados confines de Tierra del
Fuego a las caldeadas planicies del desierto de Sonora, en México, han logrado indudables progresos
económicos.
Pero otras regiones han tenido mucho más éxito. El ingreso per cápita en América
Latina no llega a 30 por ciento del ingreso promedio en los países industrializados, e incluso está por debajo del
promedio de Asia Oriental, el Medio Oriente y Europa Oriental. Según recientes encuestas, casi la mitad de los
latinoamericanos consultados creen que sus presentes perspectivas económicas son o malas o muy malas.
Lo mismo ocurre en términos de condiciones sociales. En el área de la salud, América Latina he
logrado más progresos que la mayoría de las regiones en vías de desarrollo. En los últimos 50
años, por ejemplo, la mortalidad infantil ha bajado en la región de 106 a 31 casos por cada mil nacimientos con
vida. En materia de educación, casi todos los niños latinoamericanos van a la escuela primaria y el analfabetismo
se ha reducido significativamente. Pero, una vez más, otras regiones del mundo lograron avances mucho mayores en
materia de salud y educación durante ese período.
En términos de delito y violencia, la situación ha empeorado en muchos países latinoamericanos
en las últimas décadas. Los índices de secuestro y homicidio en la región están ahora
entre los más altos del mundo.
Considerando la mediocre evolución social y económica de América Latina, bien podría
esperarse que su desarrollo político también estuviera rezagado. Pero ese no es el caso. Pese a su pasado de
dictaduras y golpes militares, la mayoría de los ciudadanos de esta región disfrutan ahora de niveles más
altos de libertad política y civil que otras regiones en desarrollo. La democracia prevalece como forma de gobierno
democrático y la prensa latinoamericana figura entre las más dinámicas y agresivas del mundo.
¿Qué puede explicar esta aparente discordancia en el perfil de desarrollo? ¿Por qué América
Latina está por detrás de otras regiones? ¿Qué explica la amplia diversidad de logros entre países,
aún dentro de América Latina y el Caribe?
Esas preguntas suelen ser respondidas desde el punto de vista económico. Por razones obvias, las
políticas erradas y las deficiencias económicas de la región surgen en casi todo análisis de los
desafíos que enfrenta la región. Esa visión plantea inevitablemente que las mayores esperanzas de
acelerar el desarrollo radican en soluciones de corte económico, especialmente las inspiradas por las políticas de
libre mercado que adquirieron preponderancia en años recientes.
Pero el enigma del subdesarrollo puede examinarse también si se estudian factores fundamentales que
están más allá de las tendencias económicas actuales. Esa es la perspectiva adoptada por un nuevo
informe del BID titulado Desarrollo Más Allá de la Economía (para conseguirlo, vea la
página 28). Con la mira puesta en lo que denomina como los problemas "enraizados" de América
Latina, el informe sostiene que estas condiciones son, en gran medida, producto de factores estructurales como la
demografía, la geografía y las instituciones. Entender esos factores y la forma en que han influido en el desarrollo
de América Latina esclarece los persistentes problemas que enfrenta la región y contribuirá a formular
políticas para superarlos.
Las conjeturas en torno a factores estructurales tienen una larga historia. En algunos casos, resultaron en teorías
que ahora nos parecen ingenuamente deterministas, como la noción de que los climas cálidos inducen a la pereza.
Pero otros estudios resultaron perdurables e influyentes. El historiador francés Fernand Braudel aportó una nueva
visión a la evolución de las sociedades europeas con su minuciosa disección de factores aparentemente
mundanos como las rutas comerciales, la alimentación y la propiedad de la tierra. En años recientes, el
ambientalista Jared Diamond planteó una provocativa proposición que vincula factores como la
alineación geográfica de los continentes y el patrimonio biológico de cada región con la marcha
de la historia.
Pero en su mayor parte, las instituciones dedicadas al desarrollo observan la situación desde un predecible
punto de vista económico, prestando poca atención a factores evaluados en este nuevo informe del BID. Esto
debería cambiar, sostiene el economista jefe del Banco, Ricardo Hausmann, titular del Departamento de Investigaciones
que produjo el informe.
"El desarrollo no es solamente economía", dice Hausmann. "Estas áreas relativamente
olvidadas del desarrollo son esenciales para comprender lo que sucede hoy en América Latina y los desafíos que
enfrentará en el futuro".
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