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Julio - Agosto 2000
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Sólo con hechos
Nicaragua y donantes entablan franco debate sobre la recuperación tras el huracán Mitch |
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Por PETER BATE
Los grupos consultivos, utilizados por la comunidad internacional para canalizar ayuda a naciones en dificultades, dependen en gran medida de que se geste una concordia casi instantánea entre donantes y beneficiarios. Si todo sale bien en estos encuentros diplomáticos, los planes de recuperación reciben compromisos de apoyo y pronto comienzan a fluir los fondos.
La reunión de grupo consultivo sobre Nicaragua, celebrada en Washington el 23 y 24 de mayo, no siguió inmediatamente ese rumbo. El encuentro había sido programado para dar seguimiento a los esfuerzos de los nicaragüenses por reconstruir su economía y transformar sus instituciones públicas tras los estragos causados por el huracán Mitch a fines de 1998. En ese momento, las naciones beneficiarias y la comunidad donante acordaron que la tragedia provocada por el huracán podía convertirse en una oportunidad para transformar económica, política y socialmente a Centroamérica, a fin de superar su legado de pobreza y consolidar sus democracias. Tras la reunión de Estocolmo, otros encuentros de grupo consultivo versaron mayormente sobre aspectos técnicos de la reconstrucción, reformas de programas sociales y la aplicación de medidas preventivas contra amenazas naturales. En cambio, la ronda sobre Nicaragua estuvo dominada por fuertes debates sobre la reforma de las instituciones públicas de esa nación centroamericana. Las discusiones más acaloradas giraron en torno a las consecuencias de un pacto político acordado en marzo entre el gobernante Partido Liberal y el opositor Frente Sandinista y una serie de acusaciones de corrupción que rozaban a funcionarios del gobierno nicaragüense. Varios países donantes habían reaccionado enérgicamente ante estos asuntos, al punto que algunos congelaron su apoyo a un programa de reforma de la contraloría de Nicaragua. Uno tras otro, delegados de países donantes advirtieron que Nicaragua debería demostrar al mundo que su recientemente reformada contraloría es realmente efectiva. Muchos donantes manifestaron inquietud sobre el impacto que pudiere tener el pacto liberal-sandinista en futuras elecciones. Funcionarios del gabinete del presidente Arnoldo Alemán defendieron con vehemencia las reformas políticas nicaragüenses como decisiones soberanas tomadas por un país soberano. ¿Por qué un acuerdo entre antiguos enemigos como los liberales y los sandinistas resulta nocivo en Nicaragua pero sería visto como positivo en otras zonas convulsionadas del mundo? Por su parte, los titulares del tribunal electoral nicaragüense y de la contraloría afirmaron que demostrarán su independencia con hechos más que con palabras. Alivio de deuda. Para todo país resulta importante establecer un sistema efectivo de controles y equilibrios de la autoridad para evitar la corrupción. En el caso de Nicaragua es imprescindible, porque asegurar la transparencia en la gestión de gobierno es una condición para obtener alivio de deuda externa en el marco de la iniciativa para Países Pobres Muy Endeudados (HIPC). Dada su pesada carga de obligaciones externas de unos 6.300 millones de dólares, la obtención de alivio de deuda sigue siendo una importante prioridad para Nicaragua. Al cierre de la reunión, el presidente del grupo consultivo, Miguel E. Martínez, gerente del Departamento II de Operaciones Regionales del BID, apuntó que los delegados habían reconocido que Nicaragua ha hecho considerables progresos en términos de mantener la estabilidad macroeconómica, de combatir la pobreza y de reducir su vulnerabilidad ante las amenazas naturales. No obstante, Martínez agregó que Nicaragua deberá esforzarse por hacer a sus instituciones públicas más transparentes. “El reto es tomar medidas concretas para enviar una señal clara e inequívoca de que en Nicaragua hay cero tolerancia para con la corrupción”, aseveró Martínez. En tono conciliatorio, el ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Eduardo Montealegre, dijo que las francas discusiones que tuvieron lugar en Washington podrían crear el clima para restablecer la confianza mutua entre su país y la comunidad donante. “Llevamos con nosotros a Nicaragua las observaciones francas y sinceras de ustedes con el propósito de discutirlas plenamente e implementar muchos de los cometidos reafirmados aquí”, señaló Montealegre. “Estoy convencido de que tras días de profunda y amplia reflexión, recordaremos esta reunión con ustedes, nuestros amigos, no como un grupo consultivo sino como un grupo constructivo”.
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