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| Abril - Marzo 2000
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Un Congreso de cristal
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Cuando el Congreso de Bolivia comenzó a sesionar bajo un marco institucional democrático a comienzos de los años ochenta, las sesiones plenarias eran ruidosas, coloridas y caóticas. Aun los niños pueden ahora seguir el proceso legislativo en el Internet
"La democracia significaba hablar tanto como uno quería, nadie tenía derecho a interrumpir a nadie", recuerda el actual vicepresidente de Bolivia, Jorge Quiroga, quien también preside el Congreso. Los legisladores podían hablar durante horas, o simplemente leer un libro en voz alta, para obstruir el debate en torno a proyectos de ley. Los 130 miembros de la cámara baja eran convocados para trabajar en cualquier instrumento legislativo, por especializado que fuera. No había mecanismos formales para solicitar la opinión del público o asesoramiento legal y técnico. La biblioteca del Congreso se había deteriorado al punto de ser prácticamente inutilizable. Más aún, la tradición permitía a los miembros de la coalición de gobierno reservar para sí mismos todas las posiciones de influencia en el Congreso, incluyendo la presidencia de todas las comisiones legislativas de peso. Según Quiroga, eso creaba un estado de estancamiento permanente. "La lógica era, un grupo trabaja, el otro obstruye". Uno de los primeros objetivos del Programa Nacional de Gobernabilidad financiado por el BID fue preparar un conjunto de reglas claras sobre debates y procedimientos en el Senado y en la cámara baja del Congreso. Las nuevas reglas, adoptadas en 1998 y 1999, dividen los puestos de liderazgo y las vacantes en las comisiones legislativas para que los partidos de oposición tengan garantizada una participación significativa junto con la coalición de gobierno. Asimismo, las normas estructuran y limitan los debates para asegurar cierto grado de eficiencia. Las comisiones, que en el pasado eran poco más que sellos de goma de proyectos de ley preparados por el poder ejecutivo, ahora tienen secretariados técnicos permanentes con pericia reconocida en áreas como salud o finanzas. Las nuevas leyes son analizadas y discutidas por las comisiones en cámaras especiales con muros de vidrio a las que tienen acceso no sólo los cabildantes, sino los ciudadanos comunes. Las sesiones plenarias del Congreso consideran proyectos de ley sólo cuando las comisiones han finalizado su trabajo en cada uno de ellos, un cambio que ha mejorado la calidad del producto legislativo y ha reducido en gran medida el tiempo necesario para producirlo. "No hay duda que las nuevas regulaciones han vuelto al Congreso mucho más eficiente", dice José Navia, un especialista del BID que trabaja con el Programa Nacional de Gobernabilidad en La Paz. Navia encomia los esfuerzos bolivianos por convertir a la legislatura en una organización más ágil y más orientada a la ciudadanía. En los últimos años ha habido una reducción de unos 600 empleados en el personal de apoyo en el Congreso. La Biblioteca del Congreso ha sido rehabilitada y está en proceso de incorporar computadoras para uso de legisladores, estudiosos y el público en general. Instalada en parte en bóvedas a prueba de incendios que otrora pertenecieron al Banco Nacional de Bolivia, la biblioteca es repositorio de documentos históricos de valor incalculable, incluyendo la primera partitura manuscrita del himno nacional y numerosas cartas del Libertador Simón Bolívar. Un nuevo sitio web del Congreso (www.congreso.gov.bo) permite a los ciudadanos leer legislación, enviar correo electrónico a sus representantes y presentar quejas por vía cibernética. Además de aumentar la eficiencia de las actividades legislativas, todos estos cambios han acercado esa labor al pueblo, apunta Quiroga. "Actualmente, las leyes más importantes de Bolivia, se traten del presupuesto del próximo año o de la nueva ley reguladora de los partidos políticos, están siendo preparadas aquí mismo, en las comisiones", señaló. No obstante, en reconocimiento del hecho de que poca gente tiene tiempo para asistir a esas sesiones, Quiroga espera que algún día se transmitan por televisión. "La tecnología hará posible que estas sesiones sean genuinamente abiertas", dijo. "Usando televisión e internet, nos gustaría que participe la gente en todas partes del país".
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