Comicios limpios, cuentas claras

Aunque las cortes electorales han ganado prominencia en muchos países latinoamericanos desde el retorno a la democracia en los años ochenta, pocos países han depositado tanto poder y responsabilidad en esa institución como Bolivia.

Bajo una ley aprobada en 1998, la Corte Electoral, junto con sus 31 sedes regionales, se encarga de todas las actividades concernientes a las elecciones, desde la certificación de candidatos hasta velar por un recuento honesto de los sufragios. Asimismo, la ley le otorga a la corte extraordinarias responsabilidades como administrar el registro civil de Bolivia y eventualmente emitir documentos de identidad. Según Jorge Lazarte, uno de los cinco vocales de la corte, en el pasado los partidos políticos manipulaban las instituciones que controlaban el registro civil y la emisión de documentos de identidad para perpetrar trampas electorales como el voto múltiple. La indignación pública provocada por tales abusos movió al Congreso a poner a la Corte Electoral a cargo de ambas funciones.

Con apoyo del Programa Nacional de Gobernabilidad, apoyado por el BID, la corte está en el proceso de purgar el registro civil de inscripciones falsas o redundantes, al mismo tiempo que transfiere los libros de registro a un banco de datos que estará a disposición de sus filiales regionales. "Eventualmente", dice Lazarte, "no gustaría que nuestro padrón electoral esté basado en el registro civil computarizado", algo que eliminaría buena parte del papelerío que todavía abruma a los bolivianos, al tiempo que limitaría aún más las oportunidades de fraude.

La Corte Electoral cumple también el singular papel de fiscalizar asuntos internos de los partidos políticos, que ahora deben rendir cuenta de sus activos e ingresos, junto con informes de auditores independientes sobre sus gastos proselitistas. Si la corte no está satisfecha con los informes, puede ordenar sus propias auditorías. "La ley hasta permite a miembros de un partido presentar una queja a la corte si creen que sus propios líderes están malversando fondos", destaca Lazarte.

Aunque la Corte Electoral disfruta de extraordinario prestigio en estudios de imagen de instituciones públicas, algunos críticos sostienen que está siendo abrumada por demasiadas responsabilidades. Ciertamente, durante recientes elecciones municipales varios partidos se quejaron de que le llevó mucho tiempo pronunciarse sobre la validez de unas pocas candidaturas objetadas. Lazarte está de acuerdo y con sus colegas está planeando una reforma que le permitiría a la corte delegar asuntos administrativos y aumentar su eficiencia.