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Por CHRISTINA Mac Culloch Luego de que el huracán Mitch arrasó cientos de miles de viviendas en Honduras en octubre del año pasado, las familias desamparadas buscaron refugio en los edificios públicos más sólidos que pudieran encontrar.A menudo terminaban en la escuela local. Cuando la tormenta pasó, centenares de escuelas, desde el centro industrial de San Pedro Sula al norte del país, a la comunidad agrícola de Choluteca en el sur, se habían convertido en centros de refugiados. Durante las semanas siguientes al desastre, la población estaba simplemente agradecida de tener dónde guarecerse. Poco se pensó en el impacto que esa situación tendría en la educación de los niños hondureños. Pronto, sin embargo, quedó en claro que los refugiados que habían perdido todo permanecerían por meses en las escuelas, obligando a suspender indefinidamente las clases para decenas de miles de niños. Debido a esa prolongada ocupación de edificios no diseñados como refugios ha acelerado el deterioro de instalaciones ya decrépitas y resultó en la pérdida de escasos materiales escolares. Eso hubiese significado una seria crisis en cualquier país, pero en Honduras, donde el sistema educativo ya padece de numerosas deficiencias, el resultado fue devastador. Pero en lugar de descorazonarse, los hondureños esperan que el desastre genere el impulso necesario para reformar su sistema educativo. Casi 30 por ciento de los hondureños no saben leer, sólo 43 por ciento de sus estudiantes completan la primaria, y un tercio de los que logran terminar esa fase deben repetir por lo menos un grado. Desafortunadamente, tiende a haber tantas propuestas de reforma como grupos de interés hay en la sociedad hondureña. En el pasado, la dificultad de conciliar esas propuestas ha paralizado el cambio. "La clave es superar esas diferencias y llegar a un acuerdo básico en torno a lo que todos desean que se logre; después se puede determinar lo que es realmente posible", afirma el ex presidente chileno Patricio Aylwin, quien encabeza el Diálogo de Política Social, una iniciativa del BID que promueve un diálogo amplio y multisectorial en torno a temas de política social en países de América Latina y el Caribe. Según Aylwin, la idea que impulsa esta iniciativa, que ya está en curso en varios países latinoamericanos, es ayudar a la población a superar la natural tendencia al maniqueísmo, que las cosas son o blancas o negras. "Una vez que uno escarba bajo la superficie, empieza a encontrar que hay más acuerdos que desacuerdos. Durante ese proceso de buscar un entendimiento, las barreras ideológicas y las sospechas se desvanecen gradualmente". Acompañado por el equipo del proyecto Diálogo, Aylwin recorrió Honduras tras el paso del huracán Mitch para hablar con una amplia gama de funcionarios, dirigentes comunitarios y representantes de todo tipo de organizaciones cívicas, medios de difusión y el sector privado. Durante esos encuentros, Aylwin halló que la educación surge siempre como una de las principales preocupaciones de los hondureños. Encontró también "una vigorosa voluntad de dialogar" entre los grupos de interés que en el pasado no habían podido llegar un entendimiento. En reuniones posteriores con el presidente hondureño, Carlos Roberto Flores, y líderes de las instituciones educativas del país, se llegó a un acuerdo para formular un plan formal de reforma educativa en el seno del Foro Nacional de la Convergencia (FONAC). Ese foro permanente fue específicamente concebido para ayudar a gestar amplios acuerdos políticos entre distintos grupos interesados. Por invitación del BID, los principales actores en el sector educativo hondureño se reunieron en la sede del Banco en Washington en mayo, para convertir ese emergente consenso en un plan de reformas con mecanismos concretos y plazos específicos. Miguel Eduardo Martínez, gerente del BID para Centroamérica y México, manifestó a los participantes en el encuentro que Honduras tiene una oportunidad única de mejorar la calidad, eficiencia y cobertura de su sistema educativo. Asimismo les aseguró que tendrían el apoyo del BID para ese propósito. Las propuestas resultantes se concentran en esos desafíos y exhortan a una mayor autonomía administrativa y pedagógica para las escuelas, instando al mismo tiempo a los padres de los alumnos a ejercer más control sobre las escuelas locales. El cambio es especialmente necesario en zonas rurales que hasta ahora han recibido una parte desproporcionadamente pequeña de los recursos nacionales para educación. Los participantes decidieron organizar consultas públicas sobre las reformas a nivel municipal y departamental en toda Honduras. Ese proceso concluirá con un Congreso Nacional de Educación que presentará un proyecto final de reforma a fines de 1999. Entretanto, la actual propuesta en materia de educación fue incluida en el plan maestro para la reconstrucción de Honduras presentado al Grupo Consultivo para la Reconstrucción y Transformación de Centroamérica en Estocolmo, en mayo. (Ver artículo en página 8). |
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