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Histórica Iglesia de Nosso Senhor do Bonfim, Salvador, Bahia
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Shirley Alcántara repara un fresco en la iglesa Bonfim
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Las espléndidas iglesias coloniales de Salvador atraen a turistas de todo el mundo. Pero quienes vienen del extranjero
a visitar la iglesia de Nosso Senhor do Bonfim, en los suburbios de la ciudad, a menudo son superados en número por feligreses
locales. Ninguna otra iglesia en Salvador, ni en todo el estado de Bahía, reúne a tantos devotos como Nosso Senhor
do Bonfim, terminada de construir en 1745. Además de ser sede de numerosas festividades religiosas, este templo es el destino
predilecto de personas que quieren hacer un pedido especial, desde ayuda en un examen escolar a protección divina ante una
operación quirúrgica. Las rejas que rodean a la iglesia están adornadas con miles de cintas coloridas que ofrendan quienes han
rogado allí. El museo de ofrendas al Senhor do Bonfim, en el interior de la iglesia, contiene los testimonios más gráficos de
esas súplicas: fotos de seres queridos, misivas, miniaturas repujadas de extremidades humanas e ilustraciones de curaciones
milagrosas. Los dos siglos y medio de vida se notan en el edificio. Aunque simple en comparación con las catedrales
mucho más ornadas de Salvador, Nosso Senhor do Bonfim tiene en su interior hermosos frescos y mosaicos que están siendo
reparados como parte del programa de preservación de la ciudad, apoyado por el BID. Si todo sale bien, Nosso Senhor do
Bonfim seguirá siendo punto focal de la vida religiosa de Salvador por muchos siglos más.
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