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El primer edificio de departamentos renovado en el viejo Quito
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El apartamento renovado de Genoveva Vascones y su familia
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"El nuevo departamento es hermoso", exclama Genoveva Vascones, quien aparece con sus padres en la segunda foto
de la izquierda. Los Vascones fueron una de las trece familias instaladas en el primer edificio de departamentos rehabilitado en el
Centro Histórico de Quito. Su anterior vivienda, ubicada en el mismo edificio, consistía de unos pocos cuartos
"feos y húmedos". Varias familias compartían los mismos medidores de agua y electricidad y a la hora de pagar por el servicio
solían surgir desacuerdos. Unas 4.000 personas viven en el centro histórico de Quito, muchas de ellas apiñadas en
uno o dos cuartos en el oscuro interior de casonas abandonadas por sus ricos propietarios hace casi medio siglo. En algunos
casos, hasta 15 familias comparten un solo excusado y un solo grifo de agua. Uno de los objetivos del programa de
rehabilitación del centro histórico de Quito es retener a 3.000 de esos residentes remodelando las viviendas precarias que
alquilan y vendiéndolas a esos mismos ocupantes con cocinas y baños privados. Los inquilinos deben cumplir con un pago
inicial equivalente al 25 por ciento del costo del departamento y obtener su propia hipoteca de un banco privado. Hasta un tercio
del costo puede ser subsidiado por el Ministerio de Urbanización y Vivienda como parte de un proyecto que auspicia el BID,
como incentivo para que las familias ahorren para el pago inicial. La recaudación de las hipotecas y los pagos iniciales se recicla
en la rehabilitación de más unidades. El edificio de los Vascones fue rehabilitado con apoyo financiero del gobierno
de Francia a un costo de 15.785 dólares por unidad. En base a esa exitosa experiencia, la empresa mixta tiene ahora planes de
rehabilitar hasta 1.000 unidades con fondos del crédito del BID.
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