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Al pirata Henry Morgan no le bastó apoderarse del oro y otros tesoros de Panamá. Después de saquear la ciudad en
1690 sus hombres la incendiaron y todo vestigio de la que fuera una joya entre las colonias españolas del Nuevo Mundo quedó
sepultado bajo las cenizas. La ciudad nunca fue reconstruida. Tres siglos después, un equipo de arqueólogos empezó a
desenterrar la historia del Panamá Viejo, tal como se conoce a las ruinas halladas junto a la costa oriental de Ciudad de
Panamá. Uno de los primeros descubrimientos fue que Panamá Viejo es más antigua de lo que se creía.
"Comenzamos tratando de determinar el nivel original de la plaza de la ciudad en la época colonial", explica Tomás
Mendizábal, arqueólogo del Patronato Panamá Viejo, una organización no gubernamental. "Pero en eso encontramos seis
tumbas precolombinas". Las tumbas, que se remontan al siglo V de la era cristiana, han redoblado el entusiasmo por este
emprendimiento que según Mendizábal es el mayor proyecto arqueológico emprendido en Panamá por especialistas locales.
Solventado por el Patronato, que a su vez es financiado por donaciones públicas y privadas, el proyecto está a cargo de tres
arqueólogos, secundados por siete ayudantes y tres técnicos que trabajan en laboratorios instalados en el lugar. "En esta
primera etapa, básicamente hemos estado apuntalando edificios y preservando precariamente para frenar el deterioro", explica.
"Más adelante haremos más preservación. Esperamos también excavar e identificar todos los niveles originales de la plaza
como era en tiempos coloniales". En los años setenta, un préstamo de 7 millones de dólares del BID contribuyó a
financiar obras de infraestructura turística básica en el Panamá Viejo como parte de un esfuerzo para atraer visitantes a los
tesoros históricos y naturales del país. El proyecto arqueológico ofrece ahora razones adicionales para visitar las ruinas. Mendizábal, quien estudió arqueología en la universidad de Liverpool en Inglaterra, valora el proyecto como un
sueño. "Muchos de mis amigos de la universidad no pudieron conseguir trabajos en arqueología. Este sitio tiene tanta riqueza,
tantas capas, que con mis colegas podríamos pasar 30 años explorándolo. ¡Me podría jubilar aquí!", afirma. –Informe
de David Mangurian en Ciudad de Panamá
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