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"Swing do Pelo", una de muchas bandas olodum en Pelourihno
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Fred Menéndez, solista de "corinho", toca el bandolino
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Si los visitantes notan algo sobre Pelourinho es usualmente su música. La gente se congrega día y noche en este
antiguo barrio de Salvador para disfrutar interpretaciones del rico patrimonio musical del nordeste, cuna de grandes músicos
brasileños. Cuando joven, el compositor Heitor Villa-Lobos pasó tres años recorriendo Bahía y estudiando su folclor,
que influiría profundamente su obra. En los años sesenta, los cantantes y autores Gilberto Gil, Caetano Veloso y Tom Zé se
conocieron en la universidad en Salvador. Años después serían figuras seminales de un estilo conocido como Tropicália. Quienes visitan Pelourinho ahora pueden escuchar populares sambas y temas de bossa nova, obras del repertorio
clásico y jazz, además de las diversas variantes de la rica tradición musical brasileña. Una de las más conspicuas son las bandas
"olodum" de instrumentos de percusión, que frecuentemente retumban en las estrechas calles de ese barrio. Por la noche, los
cafés al aire libre atraen a los aficionados al "chorinho", melodías vivaces interpretadas por quintetos con una mandolina como
solista. El chorinho, una fusión de estilos folclóricos brasileños, ritmos bailables y tonadas europeas, surgió hacia fines del siglo
pasado y alcanzó su apogeo a mediados de este siglo. Aún cuenta con muchos aficionados, y no sólo en Brasil. En
ocasiones especiales, Pelourinho es escenario de desfiles de pintorescas bandas de instrumentos de viento y de percusión
conocidas como "filarmónicas", que tienen sus raíces en las bandas militares portuguesas de la época colonial. Con el correr de
los años, los temas marciales originales recibieron influencias del samba y otros estilos musicales brasileños. Las "filarmónicas"
crecieron hasta ser bandas comunitarias que presentan su repertorio en eventos especiales y festividades religiosas. Fred
Dantas, trombonista, director de una banda y propietario de una escuela de música en Pelourinho, dice que las "filarmónicas"
siguen siendo muy populares porque le recuerdan al público "sus raíces y su historia personal, particularmente a aquellos que
crecimos en pequeños pueblos".
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