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El renacer de las ciudades







Este edificio de 1913, una vez renovado, albergará diversos negocios, y hasta una galeria de arte, Quito



UNESCO: Sitios nombrados Patrimonio de la Humanidad
Tan pronto se les coloca la última teja, los edificios comienzan a deteriorarse. La pintura se descascara, los cimientos se asientan y los muros se rajan. Insectos hambrientos de madera se instalan y multiplican. El vecindario envejece también. Aparecen baches, se rompen las cañerías de agua y los propietarios escatiman el mantenimiento.

Este ciclo de creación y destrucción ha estado ocurriendo en las ciudades coloniales de América Latina durante más de 400 años. Mucho se ha perdido, pero desde puertos cálidos como Cartagena de Indias y Salvador de Bahía, hasta ciudades andinas como Quito y Cuzco, gran parte del legado urbano de la región está intacto. De hecho, 24 distritos históricos en América Latina y el Caribe han merecido la designación como Sitios del Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO.

En muchos casos, ese reconocimiento ha contribuido a despertar interés a nivel local por preservar esos distritos. Inicialmente, la tarea fue liderada por las élites culturales y luego se sumaron al esfuerzo autoridades municipales. Aunque bien intencionadas, estas iniciativas "de arriba hacia abajo" no han podido asegurar la preservación. Como bien lo saben los ambientalistas, la participación ciudadana, y no una proclama oficial, es la única manera de preservar la diversidad biológica a largo plazo (ver números de noviembre/diciembre y marzo/abril de BIDAMÉRICA). Esta es una lección que no han olvidado los urbanistas.

Por eso ahora, los defensores del legado urbano de América Latina y el Caribe recurren a las comunidades locales y al sector privado para generar e implementar medidas de protección en beneficio de sus propios intereses sociales y económicos.

La nueva estrategia participativa hacia la preservación del legado urbano tiene un claro ejemplo en un proyecto pionero en Quito. Con apoyo financiero del BID, el gobierno quiteño, el sector privado y entidades cívicas ecuatorianas están renovando el centro histórico de esa capital, convirtiéndolo en parte plenamente funcional de la economía urbana.

"Lo que el BID está haciendo en Quito está a la vanguardia", comenta Eduardo Rojas, especialista urbano del Banco. "Estamos demostrando que podemos convertir el círculo vicioso de pobreza, decadencia y abandono en un circulo virtuoso que resulte en un buen lugar para visitar, un buen lugar para comerciar y un buen lugar para vivir".



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