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Presidentes Cardoso y Banzer inauguran el gasoducto
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El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, y su colega boliviano, Hugo Banzer, inauguraron en febrero un
gasoducto de 3.146 kilómetros de extensión entre los dos países, haciendo realidad un proyecto que insumió 25 años de
negociaciones y planificación. El gasoducto, construido a un costo de 1.700 millones de dólares financiado
parcialmente con un préstamo de 240 millones del BID, ayudará a satisfacer las crecientes necesidades energéticas de Brasil
hasta bien adentrado el próximo milenio. Transportará hasta 30 millones de metros cúbicos de gas diarios a centros industriales y
residenciales brasileños. El gasoducto, uno de los proyectos de ingeniería civil más grandes emprendidos en América
Latina, está todavía en construcción. Ya está en operaciones el ramal norte, de 1.966 kilómetros, que va desde los yacimientos
de gas del centro de Bolivia hasta la localidad brasileña de Campiñas. El ramal sur, de 1.180 kilómetros, llevará gas desde
Campiñas a Porto Alegre y quedaría completado en octubre de 1999. El gasoducto tendrá puntos intermedios de distribución en
São Paulo, Curitiba, Florianópolis y otras ciudades brasileñas. Se calcula que Bolivia recaudará unos 1.600 millones de
dólares por sus ventas de gas a Brasil en el curso de los próximos 20 años. Esos fondos permitirán financiar programas sociales
y hacer otras inversiones públicas, contribuyendo además a equilibrar el flujo comercial entre Bolivia y Brasil. Cuando
el gasoducto esté terminado, se habrán utilizado 540.000 toneladas de caños de 16 y 32 pulgadas, enterrados a un metro de
profundidad. El proyecto permitirá a Brasil adelantar su estrategia de diversificación de fuentes energéticas para incluir el
más limpio de los hidrocarburos, ayudando a satisfacer las necesidades de expansión de sus industrias y reduciendo el uso de
combustible con alto contenido de azufre.
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