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En una rocosa caleta, no muy lejos de Río de Janeiro, un grupo de adolescentes en traje de baño aprende a cultivar mejillones. En la misma ciudad, el proyecto "Surfavela" enseña a los jóvenes a reacondionar tablas de surf usadas, que después son vendidas en la cercana playa de Ipanema. En Porto Alegre, la capital del estado de Río Grande do Sul, un grupo de jóvenes aprende técnicas de mantenimiento y reparación de computadoras. Muchos de estos estudiantes nunca terminaron la escuela secundaria y todos ellos vienen de barriadas pobres. Eso normalmente los descalificaría para participar en típicos programas vocacionales o de capacitación laboral, pero no en Capacitação Solidária. Creado en 1996, este innovador programa busca reclutar a jóvenes de 14 a 21 años de edad que probablemente carecen de los recursos o de la preparación para recibir capacitación laboral más formal. Hasta ahora más de 15.000 jóvenes adultos, más de la mitad de ellos mujeres, han recibido instrucción en más de un centenar de cursos profesionales que abarcan oficios tan variados como jardinería, fabricación de tablas de surf, producción de videos y artes gráficas. Con 5,15 millones de dólares de una entidad afiliada al BID y otros 10 millones en financiamiento directo del BID, Capacitação Solidária entrenará a otros 18.000 jóvenes y fortalecerá la capacidad institucional de unas 500 organizaciones privadas de capacitación (OPCs) que participan en sus operaciones. Capacitação Solidária no se encarga directamente de la capacitación, sino que convoca a las OPCs a competir por contratos para dictar cursos. En su mayoría son organizaciones no gubernamentales, sindicatos, asociaciones comunitarias y pequeñas empresas que tienen un sólido historial de brindar capacitación a jóvenes urbanos y de lazos con el sector privado. Algunas OPCs preparan a los estudiantes para trabajar como fotógrafos, electricistas, asistentes dentales, mecánicos, operadores de equipos pesados, costureras, panaderos, peluqueros, entre muchos otros oficios. Además de ofrecer servicios de colocación, el programa Capacitação Solidária alienta explícitamente a sus beneficiarios a terminar su educación formal. Sus programa de estudio comprende el aprendizaje teórico, al cual dedica un tercio de las horas de enseñanza. Los dos tercios restantes se destinan a la instrucción técnica y a preparación humana y social, con sesiones sobre autoestima, liderazgo y trabajo de equipo, ética laboral, solución de conflictos y comunicación. Durante los cursos, los alumnos reciben un estipendio mensual equivalente a poco menos de la mitad de un salario mínimo, unos 40 dólares. Muchos de los participantes ven en sus nuevos oficios más que el potencial de ganarse un ingreso. En un video de Capacitação Solidária sobre participantes en el ciclo 1997, una joven que estaba aprendiendo costura en Porto Alegre dijo que "este curso me ayudará a ir a la universidad. Podré coser parte del día y estudiar de noche". Otros aprecian la posibilidad de ampliar sus horizontes. "Uno conoce otra gente, se aprende a ser más sociable", dijo una joven en un curso de mantenimiento de computadoras en Río de Janeiro. "Uno tiene oportunidad además de conocer profesionales que trabajan en la especialidad y eso puede ayudar a conseguir un empleo". |
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