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Otros servidores: Más sobre el estudio de transmisión inter-generacional de pobreza |
Según un creciente número de estudios, los jóvenes que completan su educación secundaria suelen ganar el impulso
suficiente para superar definitivamente la pobreza. Esto plantea una pregunta: ¿por qué algunos tienen la fortuna de completar
ese nivel de escolaridad, mientras la vasta mayoría de los estudiantes latinoamericanos no consigue hacerlo? La principal explicación se puede encontrar en el entorno familiar, sostienen los economistas Tarsicio Castañeda y Enrique Aldaz-Carroll en un estudio distribuido durante un seminario sobre inversión en desarrollo infantil celebrado en marzo en París, en ocasión de la reunión anual del BID. Examinando el marco familiar de jóvenes de 20 a 24 años de edad en 16 países de América Latina, los investigadores encontraron que cuanto mayor era el número de hermanos, menores eran las posibilidades de terminar la escuela secundaria. Pero en varios de los países ese factor era determinante sólo entre las familias de bajos ingresos. Castañeda y Aldaz-Carroll determinaron asimismo que en casi todos los países la educación de la madre, por escasa que sea, aumenta significativamente la probabilidad de que un niño complete la secundaria. Los logros del padre en materia educativa, en cambio, tienen menos impacto. Además, en casi todos los países considerados el porcentaje de niñas que completan la escuela secundaria supera al de muchachos. Otros importantes factores son el ingreso familiar y el lugar de residencia. En la mayoría de los países, la probabilidad de que un niño complete su educación secundaria es más del doble en una zona urbana que en una rural, aunque esa disparidad es menos acentuada entre las familias más acomodadas. La conclusión del estudio es que la familia debe ser un foco en los programas orientados a quebrar la transmisión generacional de la pobreza. El estudio señala como modelo al programa Progresa de México, que amalgama educación, salud y nutrición (incluyendo la salud reproductiva, con un componente de planificación familiar) y suplemento de ingresos. Dado el alto costo de esos programas, Castañeda y Aldaz-Carroll exhortan a escoger cuidadosamente a sus beneficiarios. -Roger Hamilton
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