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Por ROGER HAMILTON Cuando los gobernadores latinoamericanos del BID viajaron en marzo a París para celebrar su reunión anual, dejaron detrás una región sacudida por devaluaciones, fugas de capitales y hasta propuestas de sustituir a las monedas nacionales con el dólar estadounidense.Previsiblemente, esos fueron algunos de los temas centrales del encuentro en la capital francesa, donde autoridades económicas de todo el mundo debatieron cómo sacar a la región de esa crisis y encaminarla al próximo siglo. "Tendremos un año difícil", vaticinó el presidente del BID, Enrique V. Iglesias, al cierre de tres días de deliberaciones en el Palais des Congrès. Sin embargo, agregó que el cuadro podría ser mucho peor. Cuando la crisis desatada inicialmente en Asia llegó a América Latina, los gobiernos de la región reaccionaron rápidamente, ajustando sus políticas monetarias y fiscales como primera línea de defensa de la estabilidad macroeconómica, recordó Iglesias. "Los países optaron por pagar rápidamente el precio con el fin de superar (la crisis) tan pronto como fuera posible", apuntó. Aunque persisten los desafíos, esas acciones decididas proyectaron a los mercados internacionales un claro mensaje de una región resuelta a no caer en la espiral inflacionaria que caracterizó a la región en el pasado. Gracias a esas medidas preventivas, la región podrá reanudar su crecimiento en el 2000, predijo Iglesias. "Esta nueva América Latina permanece firme en sus políticas de reforma, de mercados abiertos y de modernización institucional con el fin de ser socio pleno en la comunidad internacional", dijo. La reunión anual del BID atrajo a 5.200 participantes, incluyendo funcionarios y empresarios de los 46 países miembros del Banco, economistas, analistas y periodistas. Las sesiones formales de la Asamblea, además del siempre creciente número de seminarios y conferencias celebrados concurrentemente, hacen del evento la ocasión preeminente para examinar cuestiones económicas y sociales de América Latina y el Caribe. Los seminarios auspiciados por el BID trataron temas como la reducción de la incertidumbre financiera internacional, la superación del ciclo de pobreza y desigualdad, la interacción entre la cultura y el desarrollo, el desarrollo en la temprana infancia, la pequeña y mediana empresa y el impacto del euro. En conjunción con la asamblea anual fueron organizados asimismo foros, conferencias y otros eventos, que incluyeron seminarios sobre descentralización, fondos de pensión, integración comercial, mercados de seguros, energía, la prensa y la democracia y la juventud y el nuevo milenio. Además, simultáneamente con la reunión anual del Banco, tuvo lugar la Asamblea de Gobernadores de la Corporación Interamericana de Inversiones, un miembro del grupo BID dedicado a fomentar el desarrollo de la pequeña y mediana empresa en América Latina y el Caribe (ver nota en la página 6 sobre la decisión de aumentar en 500 millones de dólares el capital de la CII). Apoyo del BID. Varios gobernadores del BID coincidieron con el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, en elogiar los esfuerzos del BID por ayudar a los países de América Latina a hacer frente a la turbulencia financiera. Uno de esos esfuerzos fue la creación, a fines del año pasado, de una línea de crédito de emergencia de 9.000 millones de dólares a la cual ya han recurrido Argentina, Brasil y Colombia para apuntalar sus reformas económicas y fortalecer sus mecanismos de seguridad social. Iglesias subrayó que esos fondos están a disposición de todos los países miembros prestatarios, no sólo de los más grandes de la región. Asimismo subrayó los objetivos sociales de esa línea de crédito. "El punto de entrada a esos recursos son los programas sociales", recordó. "Nuestra misión es el desarrollo social y económico. Si podemos brindar ayuda en una emergencia para amortiguar el impacto social de una crisis, creo que también es nuestra tarea". AUTORIDADES. A la sesión inaugural del encuentro en París asistieron tres jefes de estado, los presidentes Jacques Chirac, de Francia; Eduardo Frei, de Chile y Julio María Sanguinetti, del Uruguay. El ministro de Economía de Francia, Dominique Strauss-Kahn, fue electo unánimemente presidente de la Asamblea de Gobernadores, en reemplazo del ministro de Hacienda de Colombia, Juan Camilo Restrepo. Strauss-Kahn presidirá el cuerpo hasta su próxima reunión anual, que tendrá lugar en Nueva Orleans, en marzo del 2000. En su discurso, Chirac subrayó la urgencia de tomar medidas ante la volatilidad económica global que, según se anticipa, tendrá un impacto negativo en las economías de América Latina este año. "Se necesita movilizar a toda la comunidad internacional", dijo el presidente francés. "Debemos actuar juntos para que las reformas necesarias al sistema financiero internacional puedan ser implementadas en 1999". Asimismo, apoyó las propuestas de hacer más para reducir la carga de la deuda de los países pobres. "La cancelación de deuda bilateral debe superar el 80 por ciento en el caso de los países más pobres", exhortó. "Se deben encontrar soluciones concesionales para los demás países agobiados por deudas insostenibles". En ese sentido, Chirac pidió un "esfuerzo excepcional" a todos los países acreedores, como también a las instituciones financieras multilaterales. En sus intervenciones, los presidentes Frei y Sanguinetti también subrayaron la necesidad de un esfuerzo mundial para hacer frente a las nuevas presiones de globalización y volatilidad. Ambos exhortaron a América Latina a continuar en la senda de la integración, la reforma social y económica y el fortalecimiento de las instituciones. Frei dijo que Chile fue golpeado económicamente por fuerzas absolutamente fuera de su control y que no existían organizaciones internacionales capaces de regular tales fuerzas. Frei subrayó además la necesidad de respetar el estado de derecho y las normas de transparencia y buen gobierno para asegurar el crecimiento económico. Sanguinetti sostuvo que las dificultades de América Latina serían pasajeras y que ya estaban resultando en reformas más rápidas y más profundas que conducirán a una "re-estabilización" y al abandono de "perspectivas mentales obsoletas". Tanto Frei como Sanguinetti exhortaron a los líderes europeos a reducir las barreras proteccionistas a los productos agrícolas, un asunto también mencionado por Restrepo en su mensaje. En la sesión inaugural hablaron además el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, César Gaviria; el secretario ejecutivo de la Comisión Económica de la ONU para América Latina y el Caribe, José Antonio Ocampo y el secretario de Industria de Francia, Christian Pierret, en representación de Strauss-Kahn. Gaviria afirmó que la profundización de la democracia permitirá a América Latina enfrentar mejor sus problemas, una tarea que deben emprender todos los sectores de la sociedad y "no sólo los economistas".
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