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Examen para las escuelas
Un estudio pionero evalúa el desempeño escolar en la región




Ventaja comparativa





Pocos sobresalientes




La riqueza no siempre ayuda


El informe de
UNESCO


Por PAUL CONSTANCE

¿Están recibiendo una educacion adecuada nuestros niños?

Esta es una pregunta que se formulan los padres en todo el mundo, especialmente cuando leen sobre comparaciones internacionales de países basadas en los resultados que obtienen sus estudiantes en exámenes de comprensión de textos o de matemáticas. Aunque controversiales, tales investigaciones del desempeño estudiantil pueden revelar deficiencias y, eventualmente, generar apoyo político para reformas educativas. En Estados Unidos, los pobres resultados en este tipo de exámenes catalizaron iniciativas para mejorar la educación en ciencias y matemáticas.

¿Cómo les va a los estudiantes de América Latina y el Caribe en estas clasificaciones? Hasta hace poco era difícil saberlo. Salvo excepciones, los países de la región se abstenían de participar en evaluaciones internacionales de desempeño estudiantil.

Pero ahora, por primera vez, 11 países de la región han tenido oportunidad de ver a qué altura están sus sistemas educativos (gráficos a la izquierda). Gracias a un esfuerzo sin precedentes coordinado por la UNESCO y financiado en parte con una donación de 750.000 dólares del BID, esos países participaron en un completo estudio de cinco años sobre los conocimientos de lenguaje y matemáticas de niños de tercer y cuarto grado. Los resultados del Primer Estudio Comparativo Internacional realizado por el Laboratorio Latinoamericano de la UNESCO para Evaluación de Calidad en la Educación fueron publicados en diciembre de 1998.

Las pruebas de esta evaluación fueron diseñadas para reflejar las metas de los programas de estudio y la realidad que se vive en los países participantes. Las autoridades educativas de cada país presentaron una descripción detallada de los programas escolares de tercer y cuarto grado, y del nivel de conocimiento que se espera de los niños al completar esos cursos. Las preguntas fueron formuladas por consenso, de manera de que cada país las considerara apropiadas.

En cada país tomaron el exámen unos 4.000 estudiantes. Las escuelas participantes fueron elegidas para que representaran tres categorías demográficas: grandes ciudades de al menos un millón de habitantes, centros urbanos con menos de un millón de habitantes y zonas rurales. En las áreas urbanas el estudio hizo distinción entre escuelas públicas y privadas. Finalmente, los estudiantes, docentes y padres de familia de las escuelas que participaron llenaron cuestionarios complementarios.

A primera vista, los resultados son desalentadores. En promedio, los estudiantes respondieron correctamente sólo 48 por ciento de las preguntas sobre matemáticas y 62 por ciento de las preguntas sobre lenguaje. La UNESCO niveló los resultados en cada país y asignó un puntaje promedio de 250 para la región, combinando los resultados de tercer y cuarto grado. Los gráficos que aparecen en ésta página ilustran sólo los resultados correspondientes al cuarto grado, en relación al promedio regional.

Con la excepción de Cuba, donde se registraron puntajes muy superiores al promedio en ambos ramos, los resultados fueron sorprendentemente homogéneos, si se considera la amplia diferencia en los índices de desarrollo de los países participantes. Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México evidenciaron aproximadamente el mismo perfil tanto en lenguaje como en matemáticas. Bolivia, Honduras, Paraguay, República Dominicana y Venezuela resultaron estar al nivel promedio o por debajo del mismo. Perú y Costa Rica participaron en el estudio pero no han divulgado los puntajes que lograron sus estudiantes.

Tal como se suponía, los estudiantes en áreas urbanas y en escuelas privadas lograron los puntajes más altos. Pero los niveles de ingreso de cada país resultaron tener un impacto menor que el anticipado. Cuba, un país con uno de los menores ingresos per cápita de la región, fue el mejor clasificado; Venezuela, con uno de los ingresos más altos del continente, figuró entre los peores.

Aunque los resultados del estudio de la UNESCO no pueden ser comparados con precisión con otros estudios internacionales, la evidencia anecdótica dista de ser halagüeña. Colombia, por ejemplo, fue uno de los dos países latinoamericanos que participaron en 1996 en el Tercer Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencias (TIMES). México también participó pero no autorizó la publicación de sus resultados. De los 42 países participantes en el TIMES, Colombia ocupó el 41er puesto. En cambio, Colombia estuvo entre los países que mejores resultados lograron en el estudio de la UNESCO. Por otra parte, la prueba de matemáticas de la evaluación de la UNESCO abarcaba menos temas y en menor profundidad que la del TIMES.

Los resultados del estudio de la UNESCO son solamente un anticipo de un análisis mucho más minucioso que será difundido más adelante en 1999. Ese trabajo pasará revista detallada a la relación entre los resultados de los exámenes y los factores indagados mediante el cuestionario complementario, tales como la preescolaridad, el nivel educativo y socioeconómico de los padres, la disponibilidad de textos de estudios y otros materiales docentes, la proporción entre estudiantes y docentes, el grado de educación de los maestros, y las actitudes y principios de los docentes. Laurence Wolff, un especialista en educación del BID que trabajó con la UNESCO en el estudio, dijo que un análisis minucioso de los datos correspondientes a cada país puede arrojar información aún más valiosa. "Ese tipo de análisis nos permitirá extraer conclusiones significativas sobre cuáles políticas y cuáles métodos contribuyen a mejorar los resultados en un entorno específico y cuáles no", explicó.

En síntesis, más análisis ayudarán a responder muchos de los interrogantes que plantean los resultados del estudio de la UNESCO, entre ellos porqué Cuba obtuvo puntajes mucho más altos que los demás países. "Realmente no tenemos todavía suficiente información para explicar eso", dijo Wolff. Pero los participantes en un reciente seminario sobre el estudio celebrado en la sede del BID en Washington aventuraron la posibilidad de que el bajo número de estudiantes por cada docente, el elevado nivel de educación de los maestros cubanos y el alto índice de preescolaridad prevaleciente en la isla caribeña podrían ser parte de la respuesta.



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