
|
|
Lo lamento, no puedo seguir hablando...
|
|
Otros Servidores:
El estudio de
ADTI
|
Por PAUL CONSTANCE
Supongamos que un fabricante de vajilla decorada a mano en Estados Unidos ha concretado una buena venta a una
cadena británica de artículos para el hogar. Para cerrar el trato tuvo que hacer cinco llamadas telefónicas a Londres, digamos
durante un total de 20 minutos. Su costo de comunicación: solamente 5,40 dólares.En Ciudad de México, otro fabricante de
vajilla podría estar tratando de entrar al mercado británico. Pero para hacer las mismas llamadas tendría que pagar 25,20
dólares. Desde Perú, las comunicaciones habrían costado 31,20 dólares; desde Bolivia, 43,60 dólares y desde Venezuela, 53,60
dólares, casi diez veces más que desde Estados Unidos. Ante tales costos, los pequeños empresarios latinoamericanos
probablemente hagan menos llamadas a potenciales clientes en el exterior, corriendo el peligro de perder oportunidades contra
sus competidores en países con tarifas telefónicas más baratas. Estos datos, compilados en un reciente estudio del investigador
Philip Peters de la Alexis de Tocqueville Institution (ADTI) en Arlington, Virginia, echan luz sobre un aspecto de la
competitividad que a menudo es eclipsado por temas como los salarios, la productividad o los regímenes arancelarios. Las altas
tarifas telefónicas siempre han inflado los costos de hacer negocios e inhibido las relaciones con el exterior. Ahora también
representan un escollo para acceder al Internet, un medio esencial para obtener información profesional y comercial. Durante
esta década casi todos los gobiernos de la región han tomado medidas para mejorar el servicio telefónico. Muchos de ellos lo
hicieron privatizando sus empresas de telecomunicaciones y fijando plazos para introducir la competencia en ese sector. Hace
dos años, 20 países de la región firmaron un acuerdo en ese sentido. Desde el punto de vista de los consumidores, eso ha
tenido resultados mixtos. Por un lado, el estudio de la ADTI muestra que en América Latina y el Caribe las tarifas para llamadas
locales, medidas en dólares, son en promedio 34 por ciento más bajas que en Estados Unidos. Esa diferencia es relativa, desde
luego, porque el ingreso promedio per cápita en los países comprendidos en el estudio de la ADTI es una fracción del
estadounidense. Según Peters, las tarifas más bajas también se explican en parte por la difundida práctica de subsidiar el servicio
local con los más costosos servicios de larga distancia nacional e internacional. En Chile, México y Argentina, tres países que
han eliminado esa práctica de subsidios cruzados, las llamadas locales son tan costosas o mucho más costosas que en Estados
Unidos. Para la gente que usa mucho el teléfono para llamar al exterior y acceder al Internet desde su hogar, América Latina
no es un buen lugar. El gráfico muestra la cuenta promedio por hacer 1.500 minutos de llamadas locales, 240 minutos de
llamadas de larga distancia nacional, cinco llamadas de cuatro minutos cada una a Londres y 30 horas de acceso al Internet. En
Estados Unidos, el consumidor promedio recibiría una cuenta de 78,97 dólares, menos de un tercio de lo que tendrían que
pagar los consumidores en los 17 países latinoamericanos y caribeños estudiados. El acceso al Internet sigue siendo
particularmente más caro en América Latina que en Estados Unidos, donde un abono mensual por acceso ilimitado cuesta unos
20 dólares. Mientras los suscriptores estadounidenses pueden pagar una modesta tarifa única por las llamadas locales necesarias
para conectarse al Internet, en la mayoría de los países de América Latina las llamadas locales se cobran por minuto o por
pulso, un costo que se suma a la tarifa de acceso al Internet.
|
|