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De páramo a tierra prometida





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Coopeagropal

A comienzos de la década pasada, muchos de los 10.000 habitantes de la localidad costarricense de Coto Sur, cercana a la frontera con Panamá, sentían que el destino les jugaba siempre en su contra.

Pocos años antes, debido a una combinación de disputas salariales, plagas y una caída en los precios del banano, el mayor empleador de la región, una empresa frutera extranjera, decidió vender al gobierno sus 28.000 hectáreas de plantaciones.

El Instituto para el Desarrollo Agrícola de Costa Rica (IDA) distribuyó gran parte de esas tierras en parcelas entre los antiguos trabajadores bananeros, quienes construyeron viviendas precarias y se volcaron a la agricultura de subsistencia. Pero las cosas no iban bien. Por falta de capital, los caminos y desagües cruciales para cultivar en una zona lluviosa como Coto Sur estaban quedando inutilizables. Mucha de la tierra había sido dañada por los fertilizantes industriales usados en las plantaciones de banano, y el maíz, los frijoles y el arroz plantados por los nuevos propietarios no prosperaban.

Fue en esa coyuntura que el IDA, trabajando con una incipiente cooperativa local de agricultores y el BID, concibió un plan para producir en gran escala cacao y aceite de palma africana para mercados locales y de exportación. Unas 13.000 hectáreas divididas en lotes de unas 19 hectáreas fueron separadas para realizar trabajos de rehabilitación de sistemas de desagüe, puentes y caminos. Unas 3.900 hectáreas fueron elegidas como ideales para el cultivo de palmas y 500 hectáreas para plantar cacao, dos cultivos ideales para la región.

El plan incluía instalar una planta de extracción de aceite capaz de procesar toda la producción de las plantaciones de palmas. Asimismo, se proporcionaría asesoramiento técnico para formular planes de producción y comercialización. Todas las instalaciones y equipos serían propiedad de los agricultores locales a través de la cooperativa Coopeagropal. A los agricultores se les daría título de propiedad de sus tierras, de manera que pudieran usarla como garantía de créditos. El BID acordó financiar 33 millones de dólares de los 51 millones de dólares que costaría el proyecto mediante un préstamo canalizado a través del Banco Nacional de Costa Rica.

Actualmente, Coopeagropal genera ventas anuales nacionales e internacionales por 20 millones de dólares al año y es una de las cinco empresas más redituables de Costa Rica, según un despacho de la agencia noticiosa EFE. La cooperativa ha crecido de 60 a 435 socios y el área total cultivada con palmas llega a 5.740 hectáreas. Los miembros de la cooperativa planean plantar 4.000 hectáreas más en años venideros, empleando sus propios viveros. Aunque comenzó suministrando aceite crudo a otras empresas, Coopeagropal ahora refina y procesa la nuez de palma en 15 productos diferentes, incluyendo aceites comestibles e industriales, margarina y harina.

Coopeagropal ha transformado la vida de los residentes de Coto Sur. El agua potable, que hasta la década pasada era practicamente inexistente, llega ahora a 75 por ciento de los hogares. Casi 93 por ciento de las viviendas cuentan con servicio de electricidad y de teléfono. En el área existen ahora cinco clínicas de salud y hay 250 kilómetros de caminos utilizables.

La cooperativa ofrece a sus miembros asistencia técnica y capacitación, insumos agrícolas, créditos y servicios de mantenimiento de infraestructura. Asimismo, financia asistencia médica, viviendas y escuelas para las familias de los socios.

No sorprende que los integrantes de Coopeagropal estén resueltos a que su empresa tenga éxito. "En menos de 15 años, los agricultores locales pasaron de luchar contra corporaciones a ser empresarios", dijo a EFE en octubre Israel Avila, un ex legislador que preside la junta directiva de Coopeagropal. Edwin Oviedo, un ex líder sindical que ahora es dueño de 22 hectáreas de palmas, dijo: "comenzamos sin siquiera educación elemental, pero hoy tenemos propiedad, crédito, capacitación, mejores condiciones de vida y responsabilidad".

El éxito de Coopeagropal ha generado interés fuera de Costa Rica. El ministro de agricultura de Colombia, Carlos Murgas, se reunió con funcionarios de IDA y de la cooperativa de Coto Sur para examinar cómo aplicar ese modelo de empresa en las zonas de Colombia que se aspira a reconstruir tras conflictos con las guerrillas.



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