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Campesinos sin tierra





Manuel Hernández recoge un puñado de polvo y muestra a un visitante cuán rápido se escurre entre sus dedos.

"Es sólo arena y piedras", dice. "No se puede cultivar nada aquí". Hernández, propietario de la finca El Carmen, en el departamento hondureño de Comayagua, habla de la que fuera su mejor parcela, un paño de seis hectáreas de suelo fértil, junto a un arroyo. Como muchos agricultores de la región, Hernández había plantado tabaco de calidad de exportación.

"La crecida no sólo se llevó las plantas", dice mirando el paisaje desértico de piedras calcinadas y ramas caídas. "Se llevó las alambradas, el equipo de irrigación y finalmente toda la tierra".

En toda Honduras se cuentan historias similares tras el paso del huracán Mitch. Más allá de que los agricultores no tengan con qué replantar los cultivos arruinados, o reemplazar equipos perdidos o pagar sus créditos, muchos de ellos deberán buscar nuevas tierras porque sus campos fueron arrasados por las aguas.

La erosión es un serio y viejo problema en muchas regiones tropicales, donde la capa fértil del suelo típicamente está compuesta por un delgado colchón de hojas en descomposición caídas de árboles. Cuando desaparece la selva, esa capa puede desgastarse rápidamente por el cultivo intensivo y la erosión, dejando al descubierto un yermo subsuelo de arcilla, rocas y arena. Este problema se agrava en las laderas empinadas y proclives a los deslizamientos, donde los agricultores más pobres suelen plantar sus cultivos de subsistencia.

Algunos expertos en agricultura predicen que se producirá una nueva crisis en América Central dentro de unos años, cuando miles de campesinos no puedan encontrar suficiente tierra productiva.

La solución, que pasaría por un cambio radical en las prácticas de siembra y en los cultivos que reponga y preserve la capa fértil de humus, requeriría masivos esfuerzos de educación e inversión por parte de los gobiernos de la región.

A pesar de las pérdidas que sufrió, Hernández es uno de los agricultores más afortunados. Además de que puede cultivar terrenos más altos que no fueron barridos por la crecida, planea plantar un millar de árboles en los límites de su propiedad como protección contra futuras crecidas.

--Informe de Willie Heinz



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