|
A mediados de la década pasada, el BID comenzó a desarrollar medidas específicas para atender las necesidades de
los pueblos indígenas, luego de reconocer que algunos proyectos que había financiado tuvieron efectos potencialmente
negativos para esas comunidades. Subsecuentemente, el Banco adoptó políticas especialmente formuladas para evitar o mitigar
tales impactos.
El antropólogo Luis José Azárate se entrevista con miembros de la comunidad indígena de Caña Blanca,
Panamá
En años siguientes, el BID comenzó a financiar proyectos directamente orientados a fomentar el desarrollo
indígena, pasando de la reacción a la iniciativa. Más significativo aún, el Banco buscó la cooperación de las comunidades
indígenas mismas en la formulación y ejecución de proyectos de desarrollo, a fin de respetar sus culturas e identidades.
El
BID se esfuerza por asegurar que sus proyectos atiendan las aspiraciones e inquietudes de las comunidades
indígenas, de manera que estas tengan acceso a beneficios que antes les hubiesen estado vedadas por factores socioculturales,
prejuicios o por el énfasis en proyectos urbanos. En su tarea de promoción del desarrollo indígena, el BID opera
dentro del mandato fijado por su Asamblea de Gobernadores y en concordancia con declaraciones y acuerdos internacionales.
Uno de los principales instrumentos es la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que reconoce las
aspiraciones de los pueblos indígenas a "ejercer control sobre sus instituciones, su modo de vida y desarrollo económico y a
mantener y desarrollar sus identidades, lenguajes y religiones, dentro del marco institucional de los estados donde viven". Otro
instrumento de importancia es el acuerdo que estableció el Fondo Indígena, como también los documentos sobre derechos de
los pueblos indígenas que se está gestando en las Naciones Unidas y en la Organización de los Estados Americanos. En
1994 el Banco creó la Unidad de Pueblos Indígenas y Desarrollo de Comunidades, punto focal de las políticas y
operaciones de crédito del BID en este campo. Los siguientes son algunos ejemplos de más de 250 proyectos que el
BID ha financiado desde 1979 para beneficio directo o derivado en comunidades indígenas:
Descendientes de mayas en Indian Church, Belice, cultivan ají abanero para exportación. Recibieron
entrenamiento para mejorar sus técnicas agrícolas a través de un proyecto financiado por el BID.
* MEXICO: Pequeños
proyectos productivos ejecutados por organizaciones y comunidades indígenas en los estados sureños de Chiapas, Guerrero y
Oaxaca. * PERU: Un proyecto de fortalecimiento de la Unidad de Programas para Poblaciones Indígenas del gobierno y de
apoyo técnico a la Confederación de Nacionalidades de la Amazonia Peruana. * GUATEMALA: Un importante crédito
para ayudar a la reconstrucción del país tras el prolongado conflicto civil. Aunque no exclusivamente orientado a la población
indígena, más de 80 por ciento de los habitantes en el área del proyecto son indígenas. Estos tomarán muchas de las decisiones
concernientes a los proyectos. * PANAMA: Un programa de desarrollo sostenible para la provincia de Darién con
participación de las comunidades indígenas en su planificación y que incluye la demarcación de tierras indígenas. *
ARGENTINA: Un programa para ayudar a sectores vulnerables incluyendo iniciativas para superar barreras culturales entre el
estado y las comunidades indígenas y para enrolar a organizaciones indígenas en la prestación de servicios sociales. El
Banco ha financiado asimismo programas de inversión social en Perú, Guatemala, Guyana y Bolivia que incluyen
acciones para la remoción de barreras a la participación de las comunidades indígenas. Además, unas 40 organizaciones
indígenas y ONGs dedicadas al desarrollo indígena han recibido apoyo a través del Programa de Pequeños Proyectos del
Banco.
|